Ahora estarás feliz cogida de la mano de papá

Siempre has sido sufridora, trabajadora incansable, luchadora infatigable…

En tu lecho del adiós lo dejaste patente, por eso DESCANSA MAMÁ y disfruta con papá, allá donde esteis los dos

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

¡Qué difícil se me hace escribir…!

Hoy, el folio en blanco es todavía más blanco y con reflejos de tu imagen mamá. Es complicado poder escribir en un momento de angustia y dolor pero, es mi oficio y como escribiente, ¡qué menos que decirle adiós a una madre, dándole a la tecla!

Parece que los dedos no quieren “aporrear” los cuadraditos con letras de mi ordenador. El corazón que envía las órdenes a mi cerebro, parece que no “bombea” las órdenes a los dedos de la mano. Esa mano que el último suspiro, cogida a la tuya, hizo posible que tú fuerza final apagase mis lágrimas, que no mi dolor.

Así es la vida, es la muerte.

Por mi mente pasan, continuamente, las fotografías de la vida. Esa vida que tú me tuviste en el vientre, asido a tu yo, a ti.

Después, conocí el mundo con esa luz en pleno verano sevillano, en tú casa de la calle Eduardo Dato, de un pueblo cualquiera de la Sevilla tórrida. Allí, sentí tus primeras caricias, mamá. Eran las caricias de amor después del sufrimiento, el mismo que he visto con mis propios ojos emerger en una cama cualquiera de un hospital cualquiera, en la falta del monte Naranco, en Oviedo.

Aquí, en Oviedo, donde que me trajiste con 9 años, aunque antes, y ya con 5 años, viajé contigo hasta tierras de la montaña leonesa, en Olleros de Sabero porque, papá, que de profundidades, oscuridad y galerías subterráneas sabía muy poco, tenía que “ganar las habichuelas” para toda la familia y sacarnos adelante.

¡Qué añoranzas!

Sí, mamá, que añoranzas porque con la tristeza de tu adiós, se amontonan en mi mente todos los días vividos, sufridos, gozados…y muy añorados. Ya soy mayor y quizás sea eso, mamá.

Después llegaron los años de Asturias y, aunque niño, recuerdo tus ganas de luchar por la vida, y no la tuya. Se trataba de sacar adelante a la familia en años de posguerra, aquella que tú y papá vivisteis y padecisteis en vuestra propia carne y, cuando era época de jugar en la calle y divertirse, no de correr de las bombas y rebuscar en la basura para llevar algo a casa.

Y en Asturias, nunca, nunca podré olvidar como trabajabas limpiando portales, cafeterías…lo que fuese menester con tal de llevar “otro sueldo de miseria” para ayudar al que llevaba papá y sacarnos adelante.

Recuerdo con sorpresa como te preocupaste de mi futuro y un verano, al llegar del campamento Siquén, en León, el de la parroquia de Don Hermógenes, el cura de Ventanielles, del que también fui monaguillo y más tarde me llevó al seminario a estudiar, recuerdo cómo me dijiste que me habías matriculado en la prueba de acceso al Instituto, para estudiar bachillerato, algo que parecía no era para “los pobres”.

Así, de aquella época nunca podré olvidar, tampoco,  tus atenciones, cariños, dulzuras y desazón cuando, ni los médicos sabían que me pasaba en la ingle derecha. Si, si, aquella que parecía que se separaba del resto del cuerpo, paralizándome del todo y, a golpe de llantos y sollozos, por los dolores, me cogías, me acariciabas y me apaciguabas en el dolor.

Recuerdo aquellas visitas a curanderos. Creo que me llevaste a un montón, incluso a la obra hospitalaria de San Juan de Dios en Gijón. Nadie acertaba y tú, erre que erre, no te dabas por vencida hasta que apareció uno de los curanderos de los que jamás podré olvidarme, mamá. Me llevaste a VIEJO, no recuerdo su verdadero nombre, pero así le conocían en el mundo de los curanderos. Recuerdo que vivía en la zona del Bar Cantábrico, en Oviedo, y tenía la consulta en un primer piso. La cola llegaba hasta la calle. Pues bien, ese curandero, gracias a ti y tu fe, hizo posible que con compresas de manzanilla frita, se quitasen los dolores pero, sobre todo, curar aquello que nunca jamás supimos que era. La receta fue infalible: un mes con las compresas puestas en la ingle, por las noches y calentitas, y marchar a un sitio cálido. Claro, me enviaste, con el fin de curso a mi pueblo, TOCINA (Sevilla), junto con la abuela Clemencia, mis tíos y primos. Allí pasé el mejor verano de mi vida. Gracias mamá.

Gracias por todo, aunque a una madre no hay que dárselas, hay que demostrárselas con cariño, con dulzura y ternura y no sólo ahora que te estoy diciendo, adiós.

Creo que estoy escribiendo demasiado y a ti no te gustaba leer mucho, porque como niña de la guerra, tardaste en conocer letras y número pero, especialmente, a saber juntarlas. Eras más dada, como las mujeres de antes, a escuchar historias y disfrutar de la familia, sintiéndote feliz de los éxitos de tus hijos, o camuflando las cosas menos exitosas. Para ti nunca había nada malo, todo era bueno y más, si tenía que ver con tus hijos.

¡Cómo eras mamá…!

La andaluza guapa, las de los ojos azules, la rubia hermosa…la madre coraje.

Adiós mamá pero, en ésta despedida terrenal quiero que perdones a Mari, a Toñi, a Quique y a mí, por aquellos errores que hayamos cometido pero eso es lo que diferencia a lo humano de lo divino. Tú nunca más lo cometerás, mamá, porque “eres divina” y estás allí con tu esposo, al que todos adoramos y recordamos, recordaremos y os querremos para siempre…Ya has dejado de sufrir.

ENTIERRO Y CASA DOLIENTE

La familia recibe en el TANATORIO EL SALVADOR de Oviedo. La misa de funeral será mañana VIERNES, 4 de Mayo, a las 17 horas en la Iglesia del Tanatorio de El Salvador de Oviedo.

¡Adiós mamá y con el cariño de hijo que escribe pero, no es poeta, te dejo una poesía que a todas las madres ha escrito mi sobrino, DIEGO ASENJO.

POESÍA PARA UNA MADRE (Diego Asenjo González) 

Con los brazos en alto, las manos abiertas,

los dedos moviéndose rápidamente,

ansiosos,

queriendo pasear por tu frontera

y sentir el calor de tu vida.

Así era diariamente mi anhelo infantil.

 

El de la carne nacida de carne,

queriendo regresar a aquel contacto

inocente y tranquilo.

El del cuerpo imantado al recuerdo

de abrazos amaneciendo cada día

y cada noche.

El del llanto incontrolado

que se adormecía mecido

en la cuna vigilante de tus párpados.

 

Quisiera devolverte ese cariño protector

y acunarte ahora yo

en la fría noche de tus miedos,

para que descanses los ojos abiertos

y no te fatiguen los espejismos pasados.

Desanudar tus dudas apretadas,

liberar tu risa contenida.

Cogerte de las manos y ayudarte a recorrer

paso a paso

los caminos empedrados

que arañan tus pies.

Intercambiar los papeles,

y ser yo ahora quien te enseñe palabras nuevas

y te señale horizontes inabarcables

en los que imaginarte corriendo,

volando,

con la ilusión en tus zapatos,

y la alegría en los huesos.

 

Ahuyentarte las moscas de tu boca

con el conjuro sanador

de un “te quiero”.

Derruir las paredes altas de tus laberintos,

asomarte a los balcones abiertos

frente al verde húmedo

de las colinas que se tumban,

como niñas satisfechas,

a la sombra de tus dientes.

 

Sumergirte en el verde,

beber de él,

sofocar la sed ardiente,

y limpiar tu garganta

del picor irritante.

 

Alisar tu piel

con la presión de la caricia infinita.

Colorear tu mirada

con la ilusión que cada noche escondo

en la funda de tu almohada.

Galeria de imagenes

7 Comentarios

  1. Eduardo Garcia Carmona

    4 mayo, 2018 en 10:00 pm

    Muchas gracias, Venancio, maestro de la mesura y sabio de la pesca.Un abrazo.

  2. alberto parajon

    4 mayo, 2018 en 1:21 pm

    De esas conmovedoras palabras solo pudo haber habido una gran madre por delante.espero encuentre consuelo con esos bonitos recuerdosDesde muy jejos.Un abrazo.

  3. Marcelo Rodolfo Fernàndez

    4 mayo, 2018 en 9:17 am

    Q.E.P.D.

  4. Manuel Blanco Crespo

    3 mayo, 2018 en 11:38 pm

    Amigo Eduardo, en estos momentos tan tristes, me fundo contigo en un fuerte abrazo, expresándote mi mas sentido pésame.

  5. Venancio Alvarez Lopez

    3 mayo, 2018 en 12:03 pm

    Mi mas sincero pesame, Eduardo que mal trsgo, y ese pesar wue hoy te embarga me hace pensar en ese triste dia que hace muchos años tambien me dolìa.
    Siempre estara a tu lado, aunque no la veas……y solo puedo darte un fuerte abrazo para ti y los tuyos.
    Siento tu pena….como si fuese mìa.

  6. Jose luis brandon

    3 mayo, 2018 en 10:48 am

    Mi mas sentido pesame D.E.P

  7. Dani López

    3 mayo, 2018 en 10:37 am

    Me has dejado de piedra con tus palabras … Grandes palabras Eduardo … Mi más sincero pésame … Un abrazo