Asturias
un “paraíso para la pesca venido a menos”

Salmón,
reo y trucha en unos parajes idílicos para la vista y complicados de pescar

Si
los pescadores “mirasen” por lo que tienen Asturias sería el mejor reducto del
Salmón Atlántico

Los
furtivos te van ofreciendo UN SALMÓN por la calle a “un módico precio”

Algo
tiene que cambiar, sobre todo la mentalidad de “matarifes” y reconducir la
pesca hacia “el captura y suelta”  y el
turismo

El
Cares, ese río “esmeralda” que cada día está más contaminado

El
Sella, donde la riqueza piscícola dura hasta el 15 de Junio como mucho

Entre
canoas y piraguas, más senderistas y domingueros, a partir de Julio es complicada
la pesca

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Texto
y fotos: Eduardo García Carmona
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Estoy
seguro que mis “amigos asturianos” me perdonarán por el titular “Asturias un
paraíso para la pesca venido a menos”, eslogan por el que conocen a esta tierra
como “Paraíso Natural”, y muchas de las cosas que voy a incluir en este
reportaje pero, me resisto a callar lo que llevo dentro.

Efectivamente,
Asturias es un paraíso natural porque la madre naturaleza así nos lo ha
regalado pero, Asturias, como muchas otras regiones o Comunidades va perdiendo,
a pasos agigantados, gran parte de su encanto, a causa del mal trato de muchos asturianos
y visitantes.

Por
mucho eslogan, por mucha publicidad, mientras que no se conciencien los asturianos
de lo que tienen, todavía hoy, mal estaremos dentro de unos años, no lejanos.

Allá
donde el ser humano llega, y hoy llega a todas partes, LO DESTROZA TODO.

No
es sólo cuestión de erosiones por la climatología o los desastres naturales,
que también, si no que en pleno siglo XXI lo menos que nos preocupa a todos es
“el paraíso natural”, porque a diario la estamos cagando nosotros.

No
hace muchas fechas he vuelto al Cares a pescar en sus aguas y lo he hecho en
dos jornadas distintas, incluyendo un pase al Sella.

LA
RUTA DEL CARES

Había
realizado la ruta del Cares, desde tierras leonesas, allá por los años 70.
Volví en los 80, los 90 y por última vez en el 2000. El deterioro de la ruta es
SALVAJE. De pena.

De
la primera vez que hice la ruta a hoy, existen más de 40 años. En aquella
excursión de montañeros, dormimos en Oseja de Sajambre. Recuerdo que sólo
teníamos luz eléctrica hasta las 10 de la noche (22 horas), porque a esa hora
se apagaba el generador. Madrugando, a la mañana siguiente, el autobús nos
llevó hasta el puerto de Panderrueda. Allí nos dejó mientras hacía ruta hasta
Poncebos, donde nos recogería por la tarde. Bajamos por un camino o sendero de
pastores y montañeros, cargados con nuestras mochilas. El paraje era único. Por
medio, arboledas inmensas, praderías verdes hermosas, la ermita de Corona, Caldevilla,
Soto y por fin,

Posada de Valdeón. No teníamos tiempo para nada porque
queríamos llegar a Caín a la hora de comer. Los llanos, Cordiñanes, visita al
Chorco de los lobos y, al fondo Caín pero había que llegar. Llegamos más que
cansados, lo siguiente. No existían bares por lo que teníamos llamar en las
casas particulares para que nos diesen de comer y beber, pagando claro. Cominos
sentados en el porche de una de ellas, los cinco o seis que componíamos mi
grupo.


No se me olvidará en la vida, comí las alubias pintas más ricas de mi
vida, con pan de hogaza casera. Fue todo, no había más. Quedamos “como reyes” después
de la caminata que nos habíamos metido para el cuerpo pero, aún quedaba “la
mayor”, EL DESFILADERO.  Qué les voy a
contar si antes de llegar a él, quedamos prendados con las aguas que se vertían
por la parte derecha que parecía una fuente. Y es que lo era, pero natural.

Lo
del desfiladero, hasta Poncebos fue un éxtasis total. El sendero era mínimo por
tramos. El vértigo y la grandiosidad de las profundidades con las aguas azules,
eran el reflejo fiel de las cumbres que nos rodeaban y el cielo azul despejado
que nos cubría.

En
el tramo final, a falta de seis kilómetros, más o menos par Poncebos, estábamos
reventados. En un puentecillo de madera, tras cruzarlo, dejamos las mochilas.
Nos quitamos las botas Chiruca, los calcetines y no metimos  refrescar los pies. Después refrescamos el
resto. ¡Qué delicia! Por cierto, hasta bebimos del agua del arroyo y no pasó
nada.

Y,
¿por qué les cuento esta historia?

Muy
sencillo, para demostrar que Asturias era, de verdad, UN PARAÍSO NATURAL. Ahora
lo hemos destrozado.
Volví
en el 2000, por aquello del nuevo siglo y me prometí no volver más. De momento,
lo he cumplido porque no he vuelto a

la Ruta del Cares, que más que ruta es UNA
ROMERÍA CONSTANTE. Ha destrozado todo el encanto que tenía y, me imagino, que
ahora, 16 años después, aún estará peor.

A
Caín no se llegaba con coche, ahora, casi se hace toda la ruta en él.
Ese
es el sino de todo lo que tocamos los humanos…¡joderlo!

LO
QUE OCURRE CON LA PESCA

Pues
así está ocurriendo con nuestros ríos, en su vientre, pese a las repoblaciones,
cada vez hay menos peces y, encima, no quejamos. ¿De qué? Si este año me fui a
pescar tres veces a Espinareu, zona libre, y el primer día me llevé 5 truchinas
a la mano. La segunda vez, una y en la tercera hice UN BOLO.

Es lamentable que algunos salgan al río a diario a por “carne” y si el cupo está
en 8 truchas, se llevan tres cupos. Total no pasa nada. Así están los ríos que,
al mes, no tienen truchas, pese a las repoblaciones.
¿Qué
es lo qu
e estamos haciendo con este PARAÍSO PARA LA PESCA?

Ojo,
y sólo he mencionado la trucha porque si hablo del reo o del salmón…¡Dios mío…!
Están más perseguidos todavía. No los dejan ni respirar y eso que ya resulta
difícil, porque hasta las aguas bajan mal. Todos saben que muchos ribereños y
otros, viven del salmón, pese a que esté prohibido venderlos. LAMENTABLE. Hay
“controladores” en todos los pueblos pero, NADIE HACE NADA. Cada salmón que
sube, ya tiene nombre y apellidos y, esos “controladores” saben donde “pacen y
duermen”. UNA PENA. Nadie hace nada, ni el SEPRONA y eso que algunos FURTIVOS
te van ofreciendo por la calle un salmón a “un módico precio”.

Con
todo esto, me pregunto, ¿de verdad Asturias es paraíso de algo?

DEL
AZUL DEL CARES A LA CONTAMINACIÓN EN EL DEVA

Afortunadamente,
Asturias, todavía, es PARAÍSO NATURAL, pero cada día menos. Por eso conmino a
todos, especialmente a los pescadores, para que respeten la naturaleza y, en
este caso la pesca. No vale todo con tal de llevarse pescado para casa, para
eso están las PESCADERÍAS.

Apunto
que afortunadamente, Asturias, todavía, es paraíso natural, porque nos quedan
muchos rincones que aún no hemos destrozado, aunque casi.
Ahí
está el Cares, pese a los

botes de Coca Cola, cerveza de todas las marcas,
plásticos, hierros y demás porquerías que se tiran a él. Por un lado están los
domingueros, por otro, los propios pescadores, y por último, la industria,
colectores, vaquerías…que todo lo envían a sus aguas.


Pese
a todo ello, he tenido la oportunidad de pescar en La Seu y puedo dar fe de que
todavía está casi excelente de limpieza. Un 
poco más abajo, el CARES/DEVA ya es otro cantar, en Panes, sin ir más
lejos.

Del
lugar encantado con el que me encontré a primera hora de la mañana pescando,
con el trinar los pájaros y el susurro el vientecillo, más el chasquido

de unas
aguas finas y transparentes que cuando cogen profundidad son de un verde-azul
turquesa, pasamos a un puente nuevo, el de Panes. Una gran infraestructura.
Desde el puente, observando la belleza del lugar, aguas arriba y abajo, nos
encontramos de todo. Por un lado la contaminación. Por el otro, el negocio de
las piraguas y barcazas que lo menos que respetan es al río y al pescador. El
negocio es el negocio.


El
Cares es una maravilla de la naturaleza que ya está siendo exterminado por los
humanos. Hay que defender éste y todos los reductos que aún nos quedan en
Asturias para que nuestros hijos, nietos y bisnietos puedan conocerlos, al
menos, como lo hemos conocido nosotros, digo.
El
Cares tiene pesca pero, cada vez menos y al paso que vamos, llevándonos todo
“lo que se menea”, en poco tiempo nos quedaremos sin nada.


JORNADA EN EL CARES

Pese
a todo, he vuelto al Cares con un buen amigo valenciano, Jorge García Felipe,
porque en la anterior ocasión la había hecho con otro buen amigo, Benito
Lozano, “maestro del torno y la pesca”.

Del
acomodo en la Fonda del Cares, en Niserias, donde dormimos para poder quedarnos
al sereno, cosa que no había realizado en la visita anterior, pescamos durante
el día, otra vez en El Seu, viendo los coches apostados en otras zonas, señal de
que hay pescadores pescando.

Llevé
a mi compañero a la misma zona que había pescado. El río precioso, aunque
un  poco más bajo de caudal. La mañana
fría, bastante fría pese al verano. Para el día siguiente los pronósticos
indicaban un buen aumento de temperatura pero, el 1 de Agosto amaneció con 11º
y nos tuvimos que abrigar. Mal presagio y

así ocurrió. No pescamos nada bien a
ninfa y pese a que yo pinché un buen reo que me llevó la ninfa, después de unas
arremetidas, y Jorge pinchó un par de ellos, sin llegar a la sacadera ninguno,
nos tuvimos que conformar con las truchas y esguines, que algunos quisieron
picar nuestros señuelos, aunque de tamaños irrisorios.


Después
de una buena caminata por el río, además de encontrarnos a otros tres
pescadores, lo que nos encontramos fueron LAS PIRAGUAS Y CANOAS por el río que
nos estropearon la pesca y la ilusión de poder conseguir, todavía algo. Un
cachondeo.
DEL
RÍO AL RESTAURANTE LA XANA Y FELIPE

A
las 14,30 habíamos quedado en ir a comer a casa de Felipe, el Restaurante LA
XANA que se encuentra en un lugar paradisíaco, antes de llegar a Niserias.
No
conocía la casona que, parecer ser fue cuadra per que, reformada por el propio
Felipe y familia, se ha convertido en un lugar de referencia para el buen
yantar, con la más excelente comida casera asturiana. Ir a

comer a La Xana no s
tarea fácil en ésta época. La mesas son pocas y los “penitentes” muchos. A
Felipe le queda “una afeitado” para jubilarse.



Nos
atendió con gran cariño y le dedicamos un libro de DÓNDE Y CÓMO PESCAR EN
LEÓN, que me había dicho Jorge que se lo llevase, que le gustaría. Lo recibió con muestras de
gran cariño, como lo recibiría todo buen aficionado a la pesca y amante de la
naturaleza que, Felipe, sí que lo es.
Después
de dialogar y hacernos unas fotos…¡a comer! Verdinas con langostinos, de
primero, y después, cabrito asturiano al horno. Una delicia.

Por
la tarde, a indicaciones de Felipe, nos fuimos a pescar a Buelles, localidad
por debajo de Panes. Fuimos al coto parcial de La Concha, ahora libre.
Desde
las 18 a las 20 horas, prácticamente, no había nada más que el movimiento del agua
y, algún, pececillo o esguin. Como acudían otros pescadores y aquello parecía
una feria, me quedé en una tabla amplia y con algo de corriente que caía hacia
un pozo. Jorge, se quedó en otra zona o tabla, unos doscientos metros más
arriba, donde las canoas y piraguas se encontraban en reposo en la pradera y
parecía que comenzaba el movimiento.

Muíles
y esguines hay bastantes pero reos y truchas menos, por el momento.
A
eso de las 20,30 horas comienzo a ver las primeras cebadas. Por tres veces,
casi  seguidas, a tres peces diferentes
les quité la mosca de la boca. Es el ansia.

Metido
en lo más profundo de la tabla, comienzo a ver en la otra orilla movimiento.
Son bueno reos cebándose. Pescando largo y con el agua por encima de la
cintura, intento engañar, una y otra vez a los reos que, por ratos se animaban
subiendo a comer todo menos lo que yo les ofrecía, y eso que cambié ocho, diez
o más moscas, sin conseguir pinchar ninguno. Cuando ya estaba “hasta el gorro”
de lanzar, me sube el primero. Me toma la mosca pero, no supe reaccionar a
tiempo y se fue o la escupió. Al rato, otro y así hasta tres veces pinchando y
perdiendo el ejemplar.


Veo llegar a Jorge que, como se estaba aburriendo donde se había quedado, me quiso
hacer compañía.

Como
ya no aguantaba más dentro del agua salí y le dejé el sitio y es que me estaba
quedando frío porque el vadeador me estaba calando la ropa interior, por algún
poro o costura mal sellada, a la altura del tiro, y eso que es nuevo.

Se
quedó intentándolo en la misma zona en la que yo había pinchado tres pero,
tampoco.

Le
animo a marchar porque me estaba quedando frío no, lo siguiente. Son casi las
22 horas y, por fin, Jorge consigue pinchar y sacar un reo de unos 28
centímetros y lo llevó a la sacadera y la mano para testimonio que aquí les
ofrecemos, y, colorín colorado, la jornada ha terminado.

Del
Cares al Sella

Tras
cenar en Casa Julián, en Niserias, y cansado como nunca, decidimos irnos a
dormir a La Fonda del Cares, donde Ricardo y señora nos atienden de maravilla
en la zona del bar donde te puedes tomar algo, en un lugar único porque es un
auténtico museo: botellas antiguas, aparatos de radio y todo tipo de artilugios
antiguos conforman sus estanterías. Hablamos de la

pesca y lo mal que se nos
había dado y como yo tenía que madrugar para ir hasta Macedura de Ponga, en el
Sella, coto que pescarían mis amigos de León: Juan Manso, José Luis Fidalgo y
Mariano Díaz Sahagún, a quienes había quedado en acompañar, después de pagar la
factura, nos despedimos para dormir.


A
las 7 horas AM, me dispuse a ir desde Niserias, en el Cares, hasta Caño, en el
Sella, donde se encontraban mis amigos leoneses. Por el camino me encuentro,
antes de llegar a Arenas de Cabrales, unas fotografías y unos parajes únicos.
Me paro en una zona de la carretera e inmortalizo el momento. ¡Qué belleza!
Arenas
de Cabrales se despereza y junto a la carretera, al pasar por el camping, se
nota el movimiento de mochileros dispuesto a encontrarse con sus “novias”, en
forma de montañas.

Pasado
el puerto, bajo hacia el Concejo de Onís, atravesando Benia, localidad que es
la capital del mismo y donde tengo muy buenos recuerdos de un fin de semana
pasado en Casa Morán, con Rosita y sus hermanos que nos dieron de comer los
mejores manjares de su cocina casera, dándonos hospitalidad y cariño. Fue el
año en el que había inaugurado sus nuevas instalaciones.

De
allí hasta Cangas de Onís, donde alguna/a todavía estaba de juerga,  tenor de su estado e indumentarias, como si
de una fiesta llegasen. Continué hasta Caño y, a la entrad llamé a mis amigos
por si ya habían partido hacia Macedura. Efectivamente, habían madrugado tanto
que desde la cinco estaban en pie.

Cuando
llego al parking de Macedura de Ponga, a mitad del cot
o, compruebo que del
coche aparcado, al sentir el mío, sale Mariano
 que estaba durmiendo dentro. Le
pregunto por Juan y Josines y me dijo que estaban pescando desde que amaneció.
Según éste, estaban “trastornados”.
En
el pozo del Roble estaba

Josines, entreteniéndose con las truchas y esguines.
En la caída o tabla que lleva a al Puente Los Grazos, se encontraba Juan, a
quien después de un rato le vemos asomar por las proximidades de El Roble.

El
único que había acertado fue Mariano.

El
Sella discurre con poco caudal y con el día despejado y de sol que hace,
complicada se ponía la pesca. Y así fue.
A
las 11 de la mañana bajamos hasta Casa Pedrín, 
Caño, para ver si nos daba de desayunar algo. Con la cara que tenía
éste, acababa de salir del catre y hasta las 12, no tenía cocinera.
Decidimos
ir a Casa Sánchez y allí nos prepararon huevos fritos y unos señores filetes
para desayunar bien, acompañado de sidra. Para postre, Mariano, se pidió un
tazón de leche y chocolate, más unos sobaos. ¡Qué saque tiene el tío!

Nos
dedicamos a ver el pozo de La Vara y pudimos comprobar que tenía mucho ro y de
buenas dimensiones. Allí si los había pero, más arriba, muy pocos y es que no
remontan con el poco caudal que bajaba.

Comprobamos
como un pescador enfrente de donde estábamos, pescando a “formiga”, trabó un
buen ejemplar de unos dos kilos. Vimos toda la operación que tuvo que realizar
el avezado ribereño, conocido del guarda, para que su compañero como sacadera,
pudiese cobrárselo. Prácticamente, fue el pescador el que le metió el pez en la
sacadera, después de una buena lucha. Aplausos.

Con
lo visto, ellos quisieron probar fortuna y yo, viendo el panorama ni me vestí
para pescar en Dámaso. No merecía la pena y me volví para Gijón. Acerté porque
ellos,  las dos horas de volver a intentarlo,
decidieron volver para León.

¿Merece
la pena darse esta paliza?


Para no pescar, seguro que no pero, para vivir la naturaleza, SÍ.
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