Con dos buenos amigos, Benito y Marcos y otros más que allí encontramos

Champi, Mondo, Cuesta, Pepe Ramos… y una chiquillada que pusieron el mejor “villancico de pesca en el ambiente”

Eso es promocionar la pesca en familia de lo que tendría que tomar nota la Administración

A 2018 le pedimos, en cuanto a pesca se refiere, “salud, dinero y amor” porque también es aplicable

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

El día amanecía con 16º por la Villa de Jovellanos y el cielo despejado. La jornada de pesca, marcada en el calendario especial “vía Doha”, se presentaba como espléndida.

Benito al volante, además de estar pendiente de la carretera, se fijaba en las variaciones del termómetro según avanzaban los kilómetros. Que si 14, 15, incluso llegando a Oviedo, diez grados para después volver a subir y cuando llegamos a Cornellana, primer parada después de haber echado gasolina, llegar otra vez a los 16º. Lo mismo que en Gijón, punto de partida.

En esta localidad de monjes antiguos y Monasterio a orillas del Narcea, nos tomamos un café como siempre que acudimos a pescar a El Arenero, en Tineo, el lago de pesca al que, desde hoy, le vamos a denominar LAGO DE PESCA EL VENTORRILLO, por como sopla el viento en la zona.

El caso es que según salimos de Cornellana, las copas de los árboles nos indican que nos vamos a encontrar con viento. Uno que sí, el otro que no y el tercero que ni se pronuncia pero, cuando vamos subiendo La Espina, aparte de los “feos molinos” que manchan el paisaje, el viento casi se “ve ante nuestras narices”, algo imposible a no ser que cambiemos el sentido de la vista o el viento se “pronuncie en colores”, como cuando se elige a un nuevo Papa.

Llegamos al El Arenero, perdón “El Ventorrillo”, y cundo creíamos que estaríamos solos, según uno, y bien acompañados, según los otros dos, resulta que el lago se mostraba más que animado.

El aparcamiento tenía buen número de coches e incluso, una roulotte, que dicen los franceses.

A primera vista, montando las cañas, algunas de ellas ya en el “carrito”, saludamos a José Antonio “Champi” y sus colegas, que no eran otros que Mondo y Cuesta. Pululando a pie de lago otros pescadores que distinguimos pero no conocemos y dos o tres familias con la chiquillería animando el ambiente. Algunos habían dormido en la “casa de ruedas” para pasar la jornada de pesca con los pequeños en una oferta navideña que había surgido en Valencia del Cid, que de allí provenían. Una felicidad.

Comprobando la “roulotte” tuve que comentar con Benito y Marcos que todos allí no podrían haber dormido. El sabio “abuelo” Benito dedujo rápidamente que, el matrimonio mayor, o sea los abuelos, seguro que serían de Asturias y estaban con los nietos e hijos para pasar la jornada y después, despedir el año junto. Me sedujo la idea y me la apunté mentalmente.

La estampa era muy hermosa. Los niños, con sus chalecos enfundados (chalecos salvavidas, claro), lanzaban las cañas a las aguas del lago con maestría. Seguro que no era la primera vez que pescaban. Los padres, siempre atentos y aconsejando.

Mentalmente me pude imaginar en pocos segundos lo que significaría que la ADMINISTRACIÓN DE PRINCIPADO, y la de cualquier otra autonomía, decidiese promocionar la pesca de ésta forma.

Me explico.

¿Se imaginan ustedes que el Gobierno del Principado comenzase el año MENTALIZANDO de la importancia de amar la pesca y la naturaleza, por medio de las familias?

Se trataría de educar medioambientalmente a los niños y mayores con FINES DE SEMANA de pesca y naturaleza. Así de sencillo.

No, no…no se vuelvan “locos”. Costaría mucho menos de lo que nos estamos gastando en ARREGLAR TODO LO QUE DESTRUIMOS con el paso de los años.

Cada uno de los colegios públicos del Principado de Asturias, elegiría a una familia que sería premiada por la Administración con todos los GATOS INCLUIDOS, e incluso una propina para otros gastos, a PASAR UN FIN DE SEMANA en un lugar de la naturaleza asturiana donde haya un río o un lago.

De esta forma, fomentaríamos la afición a la pesca, donde cada año HAY MENOS AFICIONADOS menores de edad, e incluso jóvenes, y además, el amor a la NATURALEZA que les rodea.

SALUD, DINERO Y AMOR es lo que pedimos en PesCarmona para 2018, creyendo que podemos contribuir de esta forma a la MENTALIZACIÓN que necesitamos para salvaguardar “nuestra casa” que es la tierra donde todos vivimos y a la que maltratamos.

Salud para disfrutarla. Dinero, para sufragar los gastos para volver a construir lo que hemos menospreciado. Amor, para respetar queriendo con el corazón y la mente todo lo que nos rodea.

Lo dicho, SALUD, DINERO Y AMOR y que ustedes lo disfruten en paz.

Por cierto, Champi, fue el mejor. Segundo, fue Mondo y el que “pagó”, Juan Cuesta. Me explico, entre ellos se disputaban una “pachanga” como buenos amigos para despedir el año y quien menos peces consiguiese, se “pondría la raya a la altura de la barriga”. Vamos, que debería pasar por la barra y pagar. Pepe Ramos, estuvo de observador y cortador de obstáculos.

Los niños, ni se entraron de lo que allí estaba pasando. Bastante tenían con sacar sus peces, que sacaron y bastantes, gritando de felicidad y sensaciones y enganchándose a la pesca, que ya es bastante. Algo que han hecho sus padres sin que la Administración del Principado les pague por una labor que deberían realizar ellos.

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