Ha fallecido DON JESÚS MARTÍNEZ PEREIRA, Suso (Descanse en Paz), presidente que fue del Club ADN Ribadavia (Ourense)
Desde PesCarmona nuestro abrazo a toda la familia acompañándoles en tan tristes momentos. 
Texto: Eduardo García Carmona. Fotos: S.M.P.
Último homenaje en la Xuntanza Pesca 2012
Es lo que nadie desea pero, acabo de contestar a una llamada telefónica procedente de Ourense y nada más contestar al móvil una voz triste me decía: “buenas tardes Eduardo, soy Gabriel de ADN Ribadavia. Te llamo para darte una mala noticia…”
Sin dejarle terminar sabía que eras tú, Suso.
Mi corazón  se alborotó, latiendo mucho, mucho más de prisa. Mi garganta se entrecortaba, mientras dialogaba con Gabriel, el presidente de tu club de pesca. ADN Ribadavia, club que llevabas tan adentro y del que fuiste presidentes desde 1996 hasta hace pocas fechas. Me costaba articular palabras…
Por mi mente comenzaron a pasar imágenes tuyas, conversaciones de Internet y por teléfono con esas palabras de siempre, “hola jefe”.
Tú eras “el abueliño Suso”, yo, Eduardo, “el abuelo bis”, como cariñosamente nos apodamos mutuamente, y es que, aunque en la distancia y con poco trato personal, nos “amábamos por la pesca”, nos entendíamos a las mil maravillas, aunque con tú cerrado gallego no te cogía muchas expresiones. Una palabra tuya era de justa obligación para mí porque, hasta ultimísima hora, fuiste un currante de la pesca en Ribadavia y en Galicia entera.
No podía imaginármelo, aunque lo presentía. Tu interés porque estuviese en esta última edición de la Xuntanza de Pescos Galegos fue tanto que no supe comprender que te querías despedir a lo grande y conmigo presente.
Lo siento amigo, ahora sufro y me lamento porque las circunstancias no me dejaron acudir a tu lado para abrazarte. Lo siento de corazón, Suso, pero desde aquí, en este obituario, te prometo, allá donde estés, que seguro que estarás con peces y ríos, que en la próxima edición del Concurso de Pesca Do Ribeiro, la Xuntanza de Pescos, estaré a tu lado y el de los tuyos, aunque sólo sea para mostrarte mi cariño y devoción por esa pasión que compartíamos, la pesca, y acercarme hasta donde reposen tus restos a rendirte homenaje, el que no pude hacerte en vida.
Suso felicitando a Juan Fdez. Marcos.
Te has ido del mundo terreno con poco más de 70 años. Éramos casi quintos. Tú de 1941, yo del 51…¡sólo un número de diferencia!
Suso lo daba todo hasta en las jornadas de limpieza del río.
Aún recuerdo nuestras primeras conversaciones y las ganas que tenías de conocerme personalmente, momento que supiste aprovechar en uno de tus viajes a Palencia, donde acudías cada año con “la doña” y demás familia. Fue el día de mi presentación del libro, DÓNDE Y CÓMO PESCAR EN LEÓN. Fue a la entrada de la estación de FEVE en León. Allí mismo te abracé y besé a “la doña”, tu querida esposa, Nieves. Allí te dediqué mi libro que sabrás, ahora en el cielo o donde estés, que fue la primera dedicatoria, porque, como bien sabes, llegué tarde a la presentación por culpa del avión y todos me estaban esperando.
Con Eduardo Fontela, Edu.
Ya no volverás a Palencia físicamente con tu cuerpo pequeño y delgado, curtido en los mil avatares de tu vida trabajadora pero, siempre, siempre estarás presente en nuestros corazones, que es lo más importante.
Suso recibiendo uno de los muchos trofeos como pescador.
Y, ahora que me has dejado huérfano, hermano truchero, ¿quién va a ocupar tu puesto de colaborador en PesCarmona?, ¿quién nos va a informar de todo lo que acontece sobre pesca en Galicia? Estoy seguro que tú y tu espíritu, porque nunca nos abandonarás, Suso.
Por último mi querido compañero, sólo quiero apuntar que a nadie hiciste daño, sólo a ti mismo por culpa del tabaco. Por esto serás recordado con mucho cariño por toda la afición a la pesca y tu desinteresado trabajo por ella durante toda una vida, y es que era tu pasión.
Desde PesCarmona, mi más fuerte abrazo a Nieves, tu esposa, y a tus hijos, Rosa, Yosue y David. Ellos se tienen que sentir muy orgullosos de haberte tenido como esposo y padre; a tus nietos, porque han recibido los cariños del abueliño; y a tus amigos y compañeros de pesca, porque gozaron de tu amistad y compañía a pie de río. Esos ríos Avia y Miño que tanto adorabas y donde en sus aguas quedará reflejada tu imagen para siempre.
Descasa en paz, compañero.
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