Coto
de Llantrales, desde Villanueva a Aguera (Asturias)

A
finales de Julio lo he pescado, por primera vez y guardo un grato recuerdo


Pese
el corto resultado de peces, disfruté

Se
trata de un tramo que “enamora” la vista por su belleza

Pese
a la contaminación, las aguas bajaban cristalinas

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Texto
y fotos: Eduardo García Carmona
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¡Qué
gran sorpresa me he llevado acudiendo a pescar a Llantrales, un coto totalmente
desconocido para mí, así como el río Cubia, de corto recorrido, 41 kilómetros
hasta que entrega sus aguas al Nalón!
Fue
a finales del pasado mes de Julio y todos compañeros y amigos de pesca me
decían que para qué iba a ir. Al final fui y me encantó, por eso se lo cuento a
toro pasado.


EL
CUBIA

Nace
en el Picu La Berza, a 1.300 metros de altitud y todo su recorrido lo hace por
el concejo de Grado.
El
río Cubia me ha sorprendido gratamente por su encanto natural. Una pasada.
Tiene aguas bastante claras, aunque con mucho depósito de porquerías en sus
piedras y alrededores.

Es
un río de buenas corrientes, pozos, tablas de aguas paradas y buenas chorreras
para practicar el lance, aunque a seca tiene zonas con muchas dificultades
debido a lo cerrado que se encuentra el curso, con zonas de vegetación cerrando
el cauce y posando las ramas en el agua.

LLANTRALES

He
pescado el coto  Llantrales hace un días,
a finales de Julio y muchos me decían que para qué iba. Al final, fui con mi
amigo Beni (Benito Perfecto Sánchez), que se fue a pescar  lo libre en la zona de Aguera, mientras yo,
me quedé en la zona alta, en el puente que cruza el río hacia Villanueva.

Efectivamente,
el río Cubia discurría muy mermado de caudal pero, pescable. Al menos a mí así
me lo parecía, recordándome el río Yuso, en León, salvando las distancias,
cuando lo pescaba en el mismo mes y sólo se veía las piedras.

Viendo
el pozo junto al puente, decidí pescar a ninfa pero sin utilizar la caña de
seca, con la de ahogada y poniendo un señalizador. Incluso, tras asomarme al
río, decidí bajar unos metros hacia Alcubiella y comenzar a pescar los pozos,
aguas arriba. Así llegué pescando hasta casi el principio de la zona acotada,
sobrepasado El Banzao y un poco antes de

llegar al puente de Aguera,  aunque quitaba las ninfas y ponía ahogadas,
especialmente la hormiga de ala blanca.


Me
llevé una docena de truchas a la mano, algunas de buen porte para lo que es el
río pero, la mayoría pequeñas. No es que disfrutase a tope pero, esperaba mucho
menos. Es más, tuve tirones y pérdidas de algunos ejemplares que más que
truchas parecían reos por su forma de tirar al ser pinchados y los saltos que
daban para destrabarse pero, no me llevé ninguno a la mano, aunque ellos si se
llevaron alguna ninfa y mosca. Pescaba con un 12.

La
mayor gozada ha sido comprobar que el río Cubia es una maravilla de la
naturaleza, con un entorno que ni me imaginaba. Las aguas ofrecen un encanto
único de paz y sombras, sombras que se esparcen en todo su recorrido cerrado de
vegetación, salvo raras zonas en las que el Cubia queda desprotegido y bañado
por el sol.

Y
yo repito, ¿por qué el Principado no protege más este río, este tramo acotado?
No lo entiendo, aunque después de escuchar a mi compañero Beni a la hora  de comer, fui un afortunado porque él no
consiguió llevarse ni una trucha a la mano, mayor de 10 o 12 centímetros. ¡Qué
pena!

El
río Cubia, como muchos otros en Asturias, necesita atención porque está en la
UVI y si lo quieren comprobar, se pueden dar una vuelta por la zona que pesqué
porque, a la altura de Villanueva, por su margen, hay una tubería que lleva
todas las defecaciones al pobre río y nadie lo remedia, ni se entera o se
quieren enterar.

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