Las tablillas indicaban coto de Monejo pero el río no es el mismo Cares de hace unos meses

El vertido de gasoil en Niserias, hace poco más de un mes, se nota

El Cares ha perdido “su brillo”, su pureza…aunque al final, esta semana ha llovido

Y las manchas de gasoil continúan saliendo al agua tras pisar las piedras de las orillas

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

Me siento apesadumbrado, incrédulo, y poco optimista tras lo visto hace unos días en mi última visita al río Cares, que ya no es sólo éste, si no el Cares/Deva porque, por encima de Monejo desemboca el Deva.

Estoy molesto porque no se, si lo he soñado o he estado de verdad pescando en sus aguas porque, el Cares que yo conozco, en poco se parece al que he visto en mi última visita.

Es cierto que el cielo estaba nublado pero, eso no es óbice para que las transparentes aguas del río muestren en plenitud su encanto de aguas limpias y cristalinas. Algo tiene que ver el accidente de hace poco más de un mes en Niserias y que, a parte de una vida humana, la del conductor del camión cisterna, que ya es lamentable, el vertido de los productos petrolíferos caídos a las aguas de éste río emblemático de Asturias, han perjudicado bastante, creo que mucho más de lo que han dicho las autoridades del Principado. Sinceramente, pienso que las medidas tomadas, en un principio, no han sido suficientes y, pese a las barreras y la recogida de líquido en Niserias y Panes, el río ha salido muy perjudicado.

PIEDRAS NEGRAS

Con los muchos “dimes y diretes”, denuncias de Sociedades de pescadores y lugareños, he tenido la oportunidad de pescar el coto de Monejo, hace unas fechas y, en honor a la verdad, tengo que decir y digo que, no me gustó lo que vi desde un principio. Mucho menos, después de pisar durante horas el río intentando pescar alguna trucha o reo, desde las 7,30 de la mañana.

El río Cares/Deva, en Monejo, no es el mismo que conocía.

Dejas el coche en el aparcamiento y lo primero que haces es asomarte para ver sus aguas. ¡Sorpresa!, los fondos están negruzcos en las zonas con mayor caudal y en las raseras no se ve el color blanquecino de las piedras y el agua transparente de hace unos meses, cuando estuve pescando en Trescares y el azul de cielo se mecía con las olas del líquido elemento en su discurrir entre piedras y corrientes.

He podido comprobar que parte de lo que me contaban es cierto y las piedras, los fondos y su vegetación están contaminados de gasoil. No, no…no es exagerado pero, ahí está y se nota por zonas como se puede ver en las imágenes.

No me he encontrado ni una sola mancha de gasoil en las aguas pero, sí las he producido yo, en mi caminar por las piedras de las orillas más próximas al líquido elemento. Me explico.

Caminando por la orilla pescando, he podido ver como al pisar, con las botas ciertas zonas del curso del Cares, se producían pequeñas manchas de gasoil. He podido comprobar que las piedras no son blanquecinas, como lo eran. Ahora, las piedras están negruzcas a causa del gasoil pero, también, de la babilla y plantas que nacen cuando el agua es escasa. Si a esto unimos el calor que ha hecho, no es de extrañar que las piedras de “ayer” no sean las de hoy pero, estoy convencido que el vertido es, en gran parte, el causante del mal.

¿Y qué se puede hacer?

Después de tanto tiempo, nada o prácticamente nada, a no ser rezar para que llueva que es lo que han dicho las “autoridades” de El Principado de Asturias, que se puede hacer. Las acciones tenían que haber sido inmediatas y las barreras fueron “pan para hoy y hambre para mañana”. Me remito a las consecuencias. Lo mejor es que entre lunes a miércoles ha LLOVIDO.

¿Cómo ha afectado el vertido a la fauna ictícola?

Destruyéndola, sin lugar a dudas y, menos mal que algo se solucionó en un principio.

Pese a todo, la flora y fauna del río se ha visto perjudicada con el depósito en los fondos de la parte más pesada del producto petrolífero. ¿Recuerdan lo de Galicia? Pues algo parecido aunque “infinitamente” en menor escala pero,  el daño es daño.

Los ecologistas, entonces salieron a la calle a protestar y salió adelante el “Nunca Mais” y ahora, ¿Qué han hecho? Bastante tienen con el Real Decreto de Especies Invasoras.

Lo importante es que llueva y llueva mucho para intentar poner al Cares en su sitio, el que tenía por derecho propio, entre los mejores ríos de España y el mundo y, que esa población piscícola abundante, continúe poblando sus aguas.

Con las lluvias, salmones y reos volverán a subir y las truchas se verán oxigenadas.

He visto muy poca mortandad, sólo algunos alevines orillados pero, es cierto que he visto muchos alevines más jugueteando en las orillas y en las salidas de los pozos. Eso quiere decir que el vertido ha sido malo pero, menos de lo esperado, afortunadamente.

JORNADA DE PESCA Y LA TPA (Televisión del Principado)

Quizás haya sido lo de menos aunque, después de tener un buen número para la elección de cotos y no poder coger el Tilo porque en cuatro días estaba agotado ¿?, mis compañeros y yo, tuvimos que conformarnos con Monejo, que tampoco está mal, y para la fecha que quisimos.

El extremeño de La Vera, Ángel J. Tello, no pudo acompañarnos por motivos de trabajo y es que, aunque se sea autónomo, no puede uno disponer del tiempo a su gusto. El trabajo es el trabajo.

Con la primera baja de los tres, casi me quedo sólo porque el cántabro, Borja Setién, tampoco podía acudir a pescar ese día. La federación cántabra de pesca y casting, había colocado, después de elegir nosotros el coto de Monejo para una fecha, la competición autonómica de mosca. Menos mal que un “problemilla” de trabajo, le impidió acudir al campeonato y, aunque tarde, llegó a pescar a media mañana Monejo. Al menos, no estaba sólo.

Cuando Borja llegó a pescar, ya había “pisado” todo el tramo acotado, de abajo, hacia arriba, donde desemboca el río Deva.

Más de tres horas pescando a ninfa, cambiando las mismas y poca cosecha: dos esguines de salmón a la mano y un reo pinchado y trabajado un “ratillo”, más cuatro o cinco toques. “Porca miseria” que diría un italiano.

Aburrido por el “éxito”, cuando divisé a Borja en lo alto de los puestos del pozo salmonero de Monejo, me alegré sobremanera. Me dijo que había varios salmones pero ya no era cuestión de volver al coche, cambiar la caña, poner ninfas de salmón e intentarlo. Él tampoco lo hizo. Así que, mientras él comenzaba donde yo había iniciado la jornada, donde se juntan las tablillas de Tablón de la Torre con la de Monejo, yo, me di media vuelta y volví a subir pescando hasta el final. Más de lo mismo, algún toque y otro esguín.

Cuando nos juntamos, a eso de las 13,30 horas a comer “un bocado”, yo estaba desfallecido, me contó el cántabro que nada más comenzar sacó donde las tablillas dos “troncos cojonudos”. Vamos, dos buenos reos a la ninfa morada, con bufanda naranja y cabeza dorada. Después, nada más. Bueno sí, llegó un “comando actualidad” de la TPA, la radio televisión del Principado que estaban recabando información sobre el vertido y como se encontraba el Cares, según los pescadores.

Mi compañero no quiso hacer declaraciones prestándome yo para el cometido. Me preguntaron por las manchas, por el sabor a gasoil de los peces capturados, según algunos pescadores… en fin, les dije más o menos lo mismo que he contado aquí y poco más porque, al ser como soy, pescador SIN MUERTE, lo de los peces lo ignoraba pero no creía que fuese cierto. Una cosa es el vertido y otra que los peces capturados sepan a gasoil. Efectivamente, algún pez puede estar impregnado de gasoil pero, de ahí a que su carne sepa a gasoil, hay un abismo.

Llegó la merienda con buen embutido de León, chorizo y salchichón, salpicado con cola, él, y cerveza, yo. Fue el gran momento de la jornada porque además de comer, charlamos.

A las 14,15 horas, más o menos, volvimos al río y la historia se repitió como por la mañana, en este caso para ambos pero pescando a seca Borja y yo, a la “leonesa”.

Delante de Borja, trabé tres o cuatro peces en la rasera de caída hacia el pozo de Monejo y otro esguín un poco más arriba. Ese sí lo saqué.

Desesperado y cansado, recogí los bártulos y me dispuse a marchar. Borja, hizo lo mismo. Yo, para mi casa, a Gijón. Él, a Panes, a tomar un café y quedarse a pescar el sereno. Como se notan los años y el que él no había madrugado llegando a media mañana.

Después supe que había pescado muy bien, a mosca, y sacó muchos reos con un tricóptero negro y pluma indio claro. Me alegré mucho,  aunque también sentí satisfacción porque, tras llegar a casa, la ducha me esperaba y el relax viendo la tele un rato en compañía de mi esposa, hija y nieta, así como una buena cena, que tenía hambre.

Y colorín, colorado, esta historia se ha acabado y espero que bien porque AL MENOS ESTA SEMANA ESTÁ LLOVIENDO.

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2 Comentarios

  1. alberto parajon

    1 julio, 2017 en 8:21 am

    Pues ayer bajaba buena riada que va ayudar.Yo pesco por ahi el martes y agua no va faltar tan solo ver que movimiento toman los peces con la riada.saludos.

  2. HUGO SUAREZ GARCIA

    28 junio, 2017 en 6:46 pm

    La salvación de este río está en que este año caigan unas nevadas de espanto, que haya unas riadas de la hostia, que se deje a los peces tranquilos, y esperar que ellos sepan donde hacer bien sus puestas. Un abrazo Edu.