Una idea de JOSÉ LUIS GARCÍA GONZÁLEZ, autor de Pluma, Seda y Acero. Las Moscas del Manuscrito de Astorga, lanzada en una tribuna de Diario de León

Se trata de hacer “la unión y la fuerza” necesaria para que el Manuscrito aparezca, “obligando” a las instituciones locales, provinciales y regionales a trabajar en su consecución

En 2024 se cumplirán 400 años de la publicación del MANUSCRITO DE ASTORGA y sería importantísimo volver a recuperar la obra de todos los leoneses que la Diputación Provincial en 1964 regaló a Francisco Franco

Fotos y texto: José Luis García González y Eduardo García Carmona

En PesCarmona no nos hemos podido resistir a solicitar a mí estimado, JOSÉ LUIS GARCÍA GONZÁLEZ, permiso para publicar la tribuna que recientemente hemos podido leer en Diario de León. Le ha faltado tiempo para adjuntar el texto completo del artículo sabedor de nuestro interés mutuo por conseguir algo que desde que se regaló en 1964 a Francisco Franco y, tras la muerte de éste pasó a manos del “marquesito de Villaverde” que, preocupado del bisturí se olvidó de la caña de pesca del general y las moscas del MANUSCRITO DE ASTORGA que, por ignorancia supina nunca supo lo que era y lo vendió, con otras pertenencias del general y suyas, a un anticuario inglés.

La suerte que queremos tener todos los que amamos la pesca en León y, especialmente,  nuestra pesca A LA LEONESA, la de Juan de Bergara y Lorenzo García, nos volvió la espalda con un marquesito que nunca debió saber lo que era aquel manojo de papeles escritos y que no los debió entender nunca, si es que se le hubiese ocurrido “echarle un ojo”.

Desde entonces, el Manuscrito está desaparecido y aunque José Luis está intentando encontrar la obra, poco o nada están haciendo LOS MÁS FUERTES, o sea, nuestras instituciones.

Señores del Ayuntamiento de León, Diputación Provincial y Junta de Castilla y León, ¿están por la labor de recuperar esta obra que identifica el sentir de un pueblo pescador?

Medos tienen. Pistas, también. Lo que no sabemos, es si tienen ganas.

NUESTRO MANUSCRITO DE ASTORGA (Por José Luis García González, autor de Pluma, Seda y Acero. Las Moscas del Manuscrito de Astorga)

En el año 1624, en la ciudad de Astorga, Juan de Bergara (con “B” respetando su propia rubrica) comenzó a escribir de su puño y letra un documento cuyo contenido él mismo resumió de esta manera; “Este es un libro de adereçar y adobar moscas para pescar truchas en algunos meses del año”, concretamente desde enero hasta San Juan.

Con la colaboración de Lorenzo García, “pescador de mucha experiencia”, como cita textualmente, fue anotando hasta 23 recetas diferentes. Posteriormente aquel mismo cuadernillo sirvió para que un Segundo Autor, cuya identidad se desconoce, continuase la labor añadiendo otros 13 montajes más. En el año 1825, un tercer pescador de nombre Luis Peña, leonés también, sumó la descripción de otras 41 moscas.

Aquel manuscrito, del tamaño de una octavilla, cuyas líneas trazaron tres personas diferentes dio en ser llamado el Manuscrito de Astorga.

Esta es una sencilla y breve descripción del mismo, pero no recoge su verdadera importancia. Estamos hablando de un catálogo de pequeñas obras de arte compuestas de plumas y sedas ordenadas con gran ingenio sobre un anzuelo de tamaño aproximado a un centímetro  (alguna porta hasta cinco plumas e hilos diferentes en ese espacio), con el fin de imitar con exactitud a los insectos de los que se alimenta la trucha,  y así conseguir pescarlas.

Recoge la evolución de la artesanía dedicada a la confección de moscas artificiales para la pesca en León, siendo el fundamento de la ya internacionalmente reconocida Pesca a la Leonesa y de su Escuela de montaje. Deja constancia también de que en estas tierras, ya mucho antes de 1624 se crio, por primera vez e intencionadamente, un animal cuyo plumaje sería destinado a vestir anzuelos para pescar peces, el Gallo de León. A través de sus descripciones es visible el extenso muestrario de las diferentes variedades de pluma de estas aves únicas.

No podemos olvidar el lenguaje del Manuscrito, en gran medida gremial y casi desaparecido, pero práctico y didáctico, que sirviéndose de semejanzas, suple a la perfección la ausencia de dibujos o incluso cartas de colores.

Ausente en el texto implícitamente, también, está el método para hacer las moscas, así como la forma de pescar con ellas. Seguramente por ser de todos conocido, lo cual vuelve a poner sobre la mesa que tanto los gallos como la pesca con mosca se practicaba mucho tiempo antes de aquella primera referencia escrita en 1624. Teoría corroborada por el mismo Juan de Bergara cuando escribió en la primera página “Va sacado y aprobado por libros de pescadores de mucha experiencia”.

Aquellas páginas rezuman también pinceladas de zoología, biología, botánica y tradición que nunca deberíamos olvidar.

Todo esto y algo más lo conocemos gracias a las fotografías que en su día se realizaron del documento original, sin ellas todas las personas que han trabajado en él desde su aparición  allá por las primeras décadas del siglo pasado habrían tenido que dedicar su tiempo y pasión a otro objetivo. Gracias por ello.

Actualmente, cualquiera puede acceder al contenido del Manuscrito de Astorga, así como al legado que como un enigma se encontraba encriptado entre sus páginas. El misterio de su contenido ha ido siempre de la mano con el de sus continuas apariciones y desapariciones, hasta llegar a la definitiva, aquel fatídico 11 de julio de 1964, cuando ya por fin en manos de la Diputación de León, es regalado a Franco.

Aquel gesto fue un mordisco a nuestra historia, a nuestra cultura y a nuestro patrimonio.

Ahora que vuelve a estar sobre el tapete el interés por su recuperación, porque seguro que se encuentra en algún lugar, es conveniente saber, que la información y el contenido del Manuscrito de Astorga está en un plano superior al de otros Tratados similares, anteriores y coetáneos, magnificas obras todas ellas, incluso las más recientemente descubiertas, como el Manuscrito de Tegernseer, escrito sobre el año 1500, o el  Breviario de Haslinger (o Manuscrito de Admont) del año 1452, traducidos al castellano e interpretados por leoneses, con la colaboración de estudiosos alemanes. Y otros aún menos conocidos sobre los que, actualmente, se está trabajando. Por ello la afirmación de la excelencia de nuestro Manuscrito, es realizada con conocimiento de causa. Al igual que no es difícil comprobar que desafortunadamente millones de pescadores del mundo no conocen León e incluso tendrían dificultades para ubicar nuestra provincia en un mapa pero, sin embargo muchos de ellos saben que es el Manuscrito de Astorga.

Ante la puerta que se abre para intentar recuperar estas preciadas páginas, animo a hacer un frente común entre todos, al que aportar el esfuerzo y la firmeza necesarios para que esta empresa acabe como merece, no solo intentando, sino finalmente consiguiendo que el Manuscrito de Astorga retorne al estante de las tierras y las gentes que le vieron nacer. Sin duda esta sería una buena celebración para su cuarto centenario, ya a la vuelta de la esquina, y mejor aún, unido a la inauguración de un museo donde mostrarlo, un Museo de la Pesca, que el Manuscrito merece pero, León también.

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