Frío, nieve, viento y el Duero alto, complicaron la pesca

ÓSCAR FERNANDEZ, con una trucha de 57,5 centímetros se llevó EL CAMPANO 2018

DAVID RAMOS, mejor socio con un ejemplar de 50 centímetros

Entre 52 participantes se consiguieron 32 truchas mayores de 35 centímetros

Y todo comenzó con Juanjo Ballesta “El Bola”, como Heraldo, continuó con PACO REDONDO como Campanero Mayor y finalizó una comida campera para los socios

Y el año que viene más…

Fotos y texto: Eduardo García Carmona y José Luis Méndez

No ha sido el mejor Campano Soriano de la historia pero, tampoco el peor porque al menos no se suspendió la prueba como ocurrió hace unos años cuando las lluvias hicieron que el río Duero se desbordase y se tuviese que suspender.

La edición de 2018 se recordará por el viento, el frío, la nieve y las aguas abundantes del padre Duero pero, sobre todo, por la amistad, alegría y confraternidad de unos y otros donde la directiva se confundía con los participantes y los medios de comunicación invitados, como si todo fuese un mismo órgano.

Lo que comenzó con un Heraldo de postín, el actor Juanjo Ballesta “El Bola, continuó con una demostración de montaje de moscas aunque, más se puede decir que de ARAÑAS Y LIBÉLULAS, que fueron la delicia de los más pequeños.

Fue la tarde del pasado viernes, en el Circulo Amistad Numancia de Soria, donde Paco Redondo, con sus “cachivaches” a cuestas, ilusionó a pequeños y mayores pero, principalmente a los primeros a los que dejaba, en cada paso, a cada movimiento de sus montajes de Arañas, con LA BOCA ABIERTA. Nunca había observado a un público tan joven y tan interesado en lo que hacía “el maestro Redondo”. Sensacional.

Después, a las 20 horas, llegó el momento de la verdad.

EL PREGÓN CON UN MAGNÍFICO CAMPANERO MAYOR

Acostumbrado a ilusionar a pequeños y mayores con sus montajes de artificiales, el maestro PACO REDONDO intentó hipnotizar a los asistentes al pregón y como si de un mago se tratase, lo consiguió.

Con pasión, nervios a flor de piel, cara de ingenuo y miedo al micrófono, EL CAMPANERO MAYOR comenzó su disertación en la que, después de saludar a las autoridades, continuaba con una frase sencilla “Soria es desde hace mucho tiempo, para mí, una ciudad fascinante”.

El encanto de Soria fue ensalzado por Paco. Desfilaron paisajes, paisanajes, cultura, tradiciones, la historia numantina y, por supuesto, los maestros de la literatura española que “mamaron” de las aguas del río Duero e ilustraron con su pluma a Soria, enmarcando su encanto para la eternidad.

Hizo parada obligada en la ermita de San Saturio, patrono de Soria. Recordó a sus amigos de El Campano Soriano, mencionó a sus estimados amigos con Luis A. Trujillo, Guy Roques y quien esto escribe, sin olvidar a los ausentes este año como, Roberto Coll, Leo de La Fuente y José Gutiérrez “Guti”.

Un pregón muy aplaudido por el público que se dio cita en el salón de actos y donde no podían faltar su esposa, hija, yerno y una nieta como Naiara, encanto natural y lista como ella sola.

Con un vino español y una gran “pinchada”, donde no podían faltar los torreznos de Soria, terminó la fiesta inicial del XVI Campano Soriano. Después, todos para casa. Había que descansar para salir a conseguir de madrugada, en el río Duero, la mayor captura del primer día de pesca, o lo que sería lo mismo, EL CAMPANO 2018 del Duero.

EL CAMPANO PARA UNA PIEZA DE 57,5 CMS.

A las 6,30 de la mañana estaban citados los 52 participantes y algunos más “agregados” para competir en ésta edición. A esa hora, todos juntos, en el céntrico Hotel Leonor, de Soria, DESAYUNARON para coger fuerzas para “una batalla” que pasó de ser “Pasión de pesca” a sufrimiento porque, vaya jornada climatológica.

Algunos, como el que esto escribe, a las 5,45 de la madrugada, abrió la ventana de la habitación del Hotel Rural EL DENARIO, en Garray (que les recomiendo por su exquisito trato, mejor comida y ofrecer una espléndida estancia) y, al ver como caían los copos de nieve, y como los coches aparcados tenían dos dedos de nieve encima, pregunté a José Luis, ¿qué hacemos?…Seguro que se imaginan lo que hicimos, volver a planchar la oreja y dejar la captura de El Campano para los más osados que nosotros, estamos metiditos en años y no es menester sufrir para poder gozar un rato. Las cosas hay que tomárselas con calma.

Hacía un viento gélido. Los copos caían. La temperatura era bajo cero. El Duero parecía, con sus orillas blanquecinas, un río de la estepa más dura de la Rusia, que no conozco pero me imagino. Sinceramente, acertamos en quedarnos durmiendo, aunque “todos los santos tiene su décima” y tras el desayuno se nos ocurrió ir con Guy Roques, Lucía, Paco, su esposa, su hija, nieta, yerno, la esposa de Diego, sus niñas…todos juntos, hasta la ciudad de Numancia. Queríamos conocer la antigua Numancia donde el cruel Escipión El Africano, sanguinario romano, acorraló la ciudad sitiándola y no dejando salir a nadie. Recorrimos todo el trazado numantino, conocimos sus entresijos, sus casas, sus calles, sus pozos, sus miserias y sacrificios y PASAMOS más frío que “tontos”. Joeerrr, como soplaba el aire gélido en el alto, hasta en las fotos se nos nota la cara helada, por no decir manos y pies. El mejor Guy Roques, a quien dejé sentadito en mi coche y calentito. Alguien tenía que “vigilar” y el catedrático que se lo sabe todo, cómo se iba a conocer lo de Numancia.

De allí, al Soto Playa y a la ermita de San Saturio. Dos maravillas más. Eso sí, unos en coche y, los otros, “en el de San Fernando”, la mitad a pie y lo otro andando, entre los que nos contamos mi compañero José Luis Méndez y yo. Entre recorrer el Soto Playa, subir y bajar las escaleras de la ermita y ver donde San Saturio meditaba, vivía, dormía y admiraba su entorno, nos metimos para “el cuerpo”, diez kilómetros, con el hambre que eso produce. Allí dejamos, Paco y yo, “la impronta” escrita en el libro de honor del “santo”

No les cuento más porque enseguida llegamos a “El Mirón”, el Restaurante-Hotel Leonor que preside, en todo lo alto de Soria, lo que es la restauración al paisaje y a la trashumancia con la frase: “Soria Pura, cabeza de Extremadura” encabezando el alrededor de un escudo heráldico, las paredes de su iglesia.

Allí, mientras esperábamos, nos comenzaron a llegar las primeras noticias con las capturas de los “atrevidos pescadores” participantes en El Campano Soriano.

Al final, 32 capturas superiores a 35 centímetros que estuvieron muy bien para las condiciones del río y la climatología.

Llegó la comida, espléndida y abundante. Los postres y, una actuación de un cómico que fue “muy cómica” y al que los presentes despidieron con un fuerte aplauso y rubor en las caras.

Lo más esperado era la entrega de premios y llegó con sus premios en metálico, las chapelas, el trofeo de ganador y la bota de vino para el mejor socio. Aplausos, reconocimientos y discursos.

Todos muy felices y la tarde dedicada al asueto y descanso.

CLASIFICACIÓN DEL XVI CAMPANO SORIANO

ÓSCAR FERNÁNDEZ, con una trucha de 57,5 cms. Campano 2018 que se llevó 600 euros, trofeo y chapela de campeón.

FERNANDO LAFUENTE, 200 euros.

LUIS ALBERTO NÁJERA, 150 euros.

DAVID DOMÍNGUEZ, 100 euros.

JESÚS ÁNGEL ÁLVAREZ, 50 euros.

MEJOR SOCIO CLASIFICADO, DAVID RAMOS, con una trucha de 50 centímetros que le otorgó un premio de 300 euros, chapela y bota de vino.

Y, el año que viene más…!!!

Galeria de imagenes

Un comentario

  1. Paco Redondo

    1 abril, 2018 en 9:42 pm

    Nadie con mejor pluma que tú mi querido amigo Eduardo, ni tampoco nadie podría haber desmenuzado y detallado todas las vivencias que en estos días hemos pasado juntos y que voy a compartir en mi muro con muchísimo orgullo y cariño. Muchas gracias Eduardo García Carmona. http://www.pescarmona.es/la-pasion-campano-soriano-se-conv…/

    Desde aquí quiero expresar una vez más a todos los componentes del Club Campano Soriano mi agradecimiento, especialmente a sus directivos en general y a Diego y Jaime en particular por su magnífica labor e implicación en este evento. Éste año para mi ha resultado ser muy especial por haber sido vuestro Campanero Mayor 2018.
    Enhorabuena a los campeones de esta edición y muchas gracias.
    Soria y El Campano siempre estarán en mi corazón.