Javier García Varela, un leonés afincado en Asturias, nos presenta su mosca favorita

Especialista en cucharilla, nunca abandonó la pesca a “la leonesa” o mosquito ahogado

Y desde hace unos años, se dedica a confeccionar de forma autodidacta, sus propias moscas

La Piloña mojada, imita a un azulete y pesca en el río que le da nombre, especialmente, desde el mes de Junio

Texto y fotos: Eduardo García Carmona

Javier García Varela es un leonés nacido en Palacios del Sil a finales de los años 50, una de las zonas más hermosas del Bierzo (León), límite con Galicia y Asturias, con parajes únicos repletos de belleza natural, paisaje, fauna salvaje y hermosos ríos donde practicar la pesca, caso del río Sil que da apellido a su población de nacencia.

Es natural  que Javier, de una u otra manera, se aficionase  la pesca naciendo donde nació.

Desde los nueve años acompañaba a su padre al río. Las noches anteriores a esas escapadas con su progenitor, apenas dormía. En cuanto sentía a su padre, le faltaba tiempo para levantarse.

A los once años tuvo su primera licencia y, curiosamente,  conserva la segunda, guardada con especial cariño desde los doce años.

Comenzó pescando bogas en el río Sil, como una gran mayoría de niños de aquellos años. Su primera trucha fue, casualmente, a cucharilla, una Mepts dorada con pintas rojas, del nº 2, de pala larga, “estos datos son ciertos, ya que es la que usaba mi padre. Aquella mañana no se me olvida. Pesqué tres truchas y mi padre una. Fue en el río Sil, en el pozo el Cabalón, cerca de Valiña”, apunta Javier.

A Javier García Varela, nunca le gustó mucho pescar a cebo natural, lombriz e insectos acuáticos. Con la cucharilla y “pluma a la leonesa” era suficiente para pescar durante toda una jornada con éxito. Cada arte tiene su momento y él los compaginaba magistralmente.

Pese a nacer en la zona minera del Alto Bierzo, vivió con su familia en la localidad de Bembibre,  en el Bajo Bierzo, localidad con mucha importancia en la minería leonesa y a un paso del río Boeza donde se “doctoró”.

El traslado no fue porque su padre fuese minero, si no ferroviario. Por esta profesión, a su progenitor le destinaron a Gijón (Asturias), hace más de 40 años y, en tierras del Principado, comenzó una nueva vida para Javier, continuando con su afición a la pesca y reforzándola.

Su primer río de pesca, en Asturias, fue el río Aller y casi al día siguiente de llegar. Después, el río Color, entre otros muchos. Pese a ser amante de la cucharilla y un buen especialista con ella, considera el mosquito ahogado, la pesca a pluma, a buldó o a la leonesa, como se la conoce, uno de los artes más bonitos. Así es como, además de practicar este arte en El Bierzo y en Asturias, llegó a la conclusión de que tenía que confeccionar sus propias moscas para pescar, haciéndose autodidacta.

Conoció en Soto de Dueñas, localidad de la zona de Infiesto por donde discurre el río Piloña, a la persona que desde hace un montón de años comparte su vida, su esposa y, desde entonces, el río de dicha localidad le hizo probar sus creaciones de mosquitos ahogados, aprendiendo por sí mismo a confeccionar las moscas, con algunas “clases” de compañeros de pesca que ya los hacían.

Poco a poco se convirtió en su propio “maestro” y aunque no se dedica a ello, algunas de sus moscas sirven para que las gocen, también, sus compañeros de pesca.

Hoy nos presenta su favorita y como la confecciona.

MOSCA PARA PESCAR A LA LEONESA “LA PILOÑA”

Paso 1:

Colocar el anzuelo en el torno manual y colocar la hebra de hilo azul El Molino, dando las primeras vueltas hacia la curvatura del anzuelo, dos o tres veces, formando un cuerpo cónico.

Paso 2:

Cuando falte una última vuelta con el hilo de montaje para la formación del cuerpo, se pone la brinca blanca.

Paso 3:

Se anilla el cuerpo con la brinca blanca de abajo hacia la cabeza del anzuelo y se remata, dejando el resto del hilo libre para el atado de la cabeza.

Paso 4:

Con la pluma indio medio arrancada y metida en el igualador, se coge ésta con los dedos y se coloca sobre el anzuelo.

Paso 5:

Con el hilo sobrante de la brinca, se va atando la pluma y formando la cabeza del mosquito.

Paso 6:

Después de anudar la cabeza, el hilo sobrante se pasa hacia atrás, después de arrimar la pluma hacia adelante para poder ajustar dos o tres nudos por detrás de ella fijando mejor la misma.

Se corta el hilo sobrante y el mosquito ya está listo.

Materiales:

Anzuelo VMC nº 14

Cuerpo color azul claro El Molino

Brinca blanca

Pluma indo medio de La Cándana

Galería de imagenes

Conclusiones:

Es una mosca que se puede confeccionar con color fuerte o más claro. El primero, imita una mosca más cruda para pescar al principio de temporada. Mojada imita a un azulete fuerte.

Con el sedón más claro, al igual que la pluma indio, es una mosca que pesca a partir de primeros de Junio e incluso en pleno verano en días de mucho calor.

Mejor época de pesca: mes de Junio en adelante

Posición en la cuerda SEGUNDO o semi bailarin.

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