Un artista que plasma la
naturaleza entorno a la pesca con muchas plasticidad que se puede ver en la
exposición de La Picada

Artesano autodidacta es un
apasionado de su tierra, sus ríos, sus gentes…

Sus piezas son auténticas
obras de arte y añade que son “el siguiente paso del montador de moscas que
tenga ganas de superarse”

Comenzó a pescar a los 8 años con su padre y una caña de
cebo para gusana, y apunta “tengo que agradecerle a mi padre que me metiera
esta afición en el cuerpo”

Sobre los ríos de Cantabria dice: “Los que he pescado este año, mal. Cada año peor… ¡un
desastre!”

Como consejo a generaciones
futuras: “que procuren dejarlo mejor de lo que vamos a dejarlo nosotros”

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Texto y fotos: E.Gª Carmona y M.A. S. Urbistondo
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Nuestro protagonista reside en Cabezón
de la Sal
(Cantabria), aunque es natural de Ruente. Miguel Ángel Sánchez Urbistondo, tiene sus raíces en esta localidad.

No hace muchas fechas, en mi primer
viaje de pesca a Cantabria para pescar en Bárcena Mayor y Rozadío, hizo de  “cicerone” para mi compañero
Juan
Carlos Méndez
y yo,

explicándonos dónde teníamos que ir a pescar en dichos cotos. El
cómo hacerlo, dependería de nosotros.

Esto ocurría después de tomarnos
un  café en
Ruente, localidad donde nació Miguel. Quiso mostrarnos todo el encanto de
su pueblo, del que se muestra muy orgulloso, aunque es muy parco en palabras.

Nos llevó al nacimiento del río “La
Fuentona”
, que nace de las entrañas de montaña allí ubicada a escasos metros, como
si por “arte de magia” manase en cantidades industriales.

De una cueva brotaba tal cantidad de
agua que, unida a

los chorros de una docena de fuentes en la pared de al lado,
forman un río de caudal increíble, en pocos metros, con historias y “anjanas”,
especies de brujas, que hacen que
La Fuentona se seque cada 20 o 30 años, de
manera inexplicable porque vuelve a brotar al poco tiempo.

Las Anjanas, eran mujeres hermosas
que hacían el bien pero, un día desaparecieron estas benefactoras sin saberse
el por qué. Cuenta la leyenda que fue entonces cuando el río, cada un cierto
periodo de tiempo, se seca dejando a las 
truchas sin protección.



Así nos lo contaba Urbistondo, a quien en su cara de satisfacción
por atender a amigos de su estimado
“Zapa”, se le notaba lo “pillado” que
estaba por su pueblo,
Ruente, y por la pesca.

El ayuntamiento de Ruente ha sabido realizar obras de
acondicionamiento en la zona, convirtiendo el nacimiento de
La
Fuentona
y sus primeros pasos, en zona de privilegio, asueto y paseo.

Se trata de un parque en el que se
pueden ver la cantidad

de truchas que viven en las aguas de este río
“misterioso”, VEDADO PARA LA PESCA, aunque por desgracia, pocos metros más
abajo del pueblo, una mini central hidroeléctrica, estropee el encanto antes de
posar
La Fuentona sus aguas en el río Saja.

Miguel
Ángel Sánchez Urbistondo
, está casado y tiene un hijo al que educa en el respeto con la
naturaleza.

La familia de su esposa proviene de
la localidad de
Carmona, pueblecito hermoso, como la mayoría de los pueblos de este valle de
Cabuérniga y los “carmuniegos”, como así les llaman, son personas muy
particulares en costumbres e incluso dialecto único. Dicen que son “distintos”
al resto de los cántabros.


“Mi pueblo”, tiene hermosos
caserones, un río que le atraviesa, La Venta de Carmona, la iglesia, el
monumento a la vaca Tudanca y hasta artesanos de la madera

haciendo cucharas,
paletas y tenedores de madera de cerezo, haciendo como allí dicen, “garabuja”,
que en el lenguaje carmuniego son los utensilios de madera.

Con todo lo escrito sólo quiero
expresar la amabilidad y generosidad que
Urbistondo tiene demostrada y, aunque no le
conozco más que de una jornada, puedo adelantar y escribo, que me parece una
persona afable y dicharachera, de buena estatura o porte, pelo

canoso que le da
un “halo” de sabiduría y grandeza. Apasionado por la pesca y la naturaleza que
la vive de manera singular mostrando todo su encanto en el “arte de sus manos”,
confeccionando moscas y mosquitos que tienen que ver mucho con el río y la
pesca, aunque resultaría “un sacrilegio” utilizarlas para tal menester, por la
belleza que irradian todas sus piezas que son auténticas obras de arte.

Miguel
Ángel
es un montador-artesano
de
MOSCAS
REALISTAS
, como se las denomina, que con su arte hace posible que se asemejen a la
realidad más palpable. Es un arte innato que ha sabido desarrollar con técnica,
paciencia y maestría y que hoy en
PesCarmona les ofrecemos, junto con esta
entrevista.


¿Cómo definirías a un
pescador?

                
Alguien que ama la naturaleza
especialmente los ríos y su fauna.
                                                                                     

¿Y a un pescador de
competición?

Todos tenemos un gen competitivo si,
además, puedes desarrollarlo con tu deporte favorito, una suerte.

¿Cómo definirías a un
montador de moscas artesano?

                                                    Como un pescador que va más allá del
simple hecho de sacar peces.
¿Y a uno de moscas
realistas?

El siguiente paso del montador de moscas
que tenga ganas de superarse.

¿Por qué te has dedicado a
las realistas?
Como te digo para mí fue el siguiente
paso del montaje, estaba algo aburrido de montar siempre los mismos patrones de
moscas.

¿Crees que las realistas,
imitando como imitan casi a la perfección la naturaleza, deberían pescar mejor?

No. No creo que se hagan para pescar. El
tiempo, el trabajo y los materiales que empleo no están pensados para eso.
  
¿Se puede vivir de la
artesanía de la pesca?

Rotundamente no, por lo menos en mi caso
y lo que conozco.

Si trabajas, confeccionas moscas
realistas, tienes que dedicar tiempo a la familia…
¿De dónde  sacas tiempo para pescar?

Tú lo has dicho robándole esas horas a
la familia.  Gracias a mi esposa, Eva,
principalmente, que siempre me ha apoyado y a mi empresa Securitas, que me
permite coger mis descansos en temporada de pesca.

¿Te consideras un buen
pescador a cola de rata o lance?

Ni bueno, ni malo…uno más.
¿Recuerdas tus inicios?
Por supuesto, con mi padre y una caña de
cebo para gusana. Eran otros tiempos. Tengo que agradecerle a mi padre que me
metiera esta afición en el cuerpo y su eterna paciencia. Él las pinchaba y yo
las sacaba. Te hablo de cuando empecé y tenía 8 años.
¿Y a tus compañeros de
entonces?
Si les recuerdo aunque, ahora, no pesca
ninguno.
 ¿Ríos con vida o
vida para los ríos?
Es lo mismo, ¿no? Deben de ser
complementarios.
  

¿Pescar o admirar el río?

 Las dos cosas pero, casi siempre
pescar.

¿Analízame los ríos de
Cantabria?

Los que he pescado este año, mal. Cada
año peor…¡ un desastre!
¿Merece la pena salir a
pescar?
Siempre merece la pena aunque haya pocos
peces.

¿Tú rincón favorito para
evadirte pescando?

El río Saja, a 150 metros de mi casa
tiene rincones preciosos.

¿Un compañero de pesca y
un río para pescar?

Cualquiera que le guste este mundo  y, como te he dicho el Saja, aunque ahora este
de muy desmejorado.

¿Un lance inolvidable?

Un truchón de 70 cms. con una imitación
del 22, en un pequeño río lleno de obstáculos. Tengo fotos de la hazaña, fue un
día increíble.

¿Trucha a la leonesa, a la
navarra o trucha en el río?

Trucha en el rio.
¿La Administración debería
colaborar más con los colectivos de pescadores?
Sin ninguna duda.

Un consejo para nuestros
hijos si es que les dejamos algo en el río.

Que procuren dejarlo mejor de lo que
vamos a dejarlo nosotros.

¿Y a
los pescadores?

Que se junten y se reúnan que vamos cada
uno por nuestro lado y así no conseguiremos nada para el futuro.
¿Y a la Administración?

 Que trabaje más por los ríos, por
lo menos en Cantabria, la pesca de río aquí es un sector olvidado.

¿Algo más?

Solo agradecerte que hayas pensado en mí
para esta entrevista. Es una de las partes buenas de esto de la pesca, la cantidad
de personas que conoces. También, darle las gracias  a Tomás y Moni, de La Picada, que es donde
expongo mis montajes. 

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