LUCIO ROBLES LAGARTO y sus hermanos vivieron de la trucha, durante muchos años 

La Internacional, la mosca favorita de Lucio, pescaba todo el año en el río Porma 

Cuerpo con sedón de un amarillo especial, brinca amarilla, cabeza amarilla y pluma indio acerado claro. El hilo de montaje es un misterio 

Pescaba todo el año con la misma cuerda: la internacional, un carne, un salmón y el verde aceituna 

Fueron precursores de la pesca a ninfa y la mosca seca, a boya 

Acompañó a muchas personalidades a pescar, entre otros a Manuel Fraga Iribarne 

El ministro, pescando la tabla de San Vicente casi se queda tuerto al clavárse una cucharilla en la parte superior del ojo 

De todos Los Veleros, Eliecer era el más fino con la caña. A mosca seca, Benicio. A mosca seca con boya, Lucio. Felipe, era muy fino a gusarapín

Texto y fotos: Eduardo García Carmona. Jesús “El Beatle” y familia Robles Lagarto. Las de Manuel Fraga, de Rtve y El Correo Gallego

La comarca leonesa de Boñar, con el pantano de Vegamián y la  estación invernal de San Isidro como norte, y el río Porma como columna vertebral, es tierra de gentes amables y sencillas. Personas de cara quemada por el sol y curtida por la brisa y el frío de la montaña. Villa donde sus gentes laborean la tierra, cuidan del ganado o trabajan en las minas más cercanas y donde existen muchos aficionados a la pesca de la trucha.

En ésta orbe, donde los romanos dejaron su huella, cinco hermanos: Vitalino (DEP), Lucio, Benicio, Felipe y Eliecer Robles Lagarto, más conocidos por “Los Veleros”, han marcado época con su gran maestría pescando truchas en el río Porma, como auténticos pescadores profesionales. Gracias a las miles y miles de truchas, sacadas del río a caña, pudieron llevar adelante a sus familias e incluso poder dar estudios a sus hijos.

Como homenaje a estas leyendas leonesas, el segundo de la saga, Lucio, relata algunas de sus aventuras contadas para quien esto escribe y publicada en la revista Jara y Sedal.

Tiene cerca de 80 años y llegó al mundo junto al río de sus amores, en Vegamián, pueblo oculto en la sombra del pantano del mismo nombre. Después, con la guerra del 36, la familia Robles bajó a la villa del “negrillón” donde se instalaron para siempre.

Con LUCIO ROBLES y su mosca LA INTERNACIONAL, comenzamos la nueva edición de PERFILES Y MONTAJES, donde iremos presentando esas MOSCAS LEONESAS confeccionadas por auténticos maestros del montaje artesano de moscas y mosquitos para la pesca con pluma de gallo de León.

POR QUÉ LOS VELEROS

 

¿Por qué se les conocía como Los Veleros de Boñar?

Fue el padre de la saga, Felipe quien, por cierto no era aficionado a la pesca, el que tenía el nombre como apodo. Lo suyo era tocar la dulzaina y le llamaban para hacerla sonar en las fiestas. Por entonces,  una canción se hizo popular. El título: “Mi barco velero”. Allá donde iba, siempre le solicitaban tocar la misma canción. Así se quedó con el apodo de “El Velero”.

Los cinco hermanos Robles Lagarto, cuando eran unos mozos decidieron hacer una orquesta para tocar en las fiestas de los pueblos. Así nació la Orquesta Robles, aunque les conocía todo el mundo por “Los Veleros de Boñar”. Las comisiones de fiestas les obligaron a cambiarse el nombre si querían que les contratasen. Como Orquesta Robles nadie sabía quienes eran. Así quedaron bautizados para siempre como “Los Veleros”, también sus hijos e, incluso, sus nietos y  nietas son conocidos por el mismo apodo. Son toda una institución en Boñar y comarca.

LOS COMIENZOS EN LA PESCA

 Fue el hermano mayor, Vitalino, ya fallecido, quien animó al segundo de la saga a acompañarle. Corría el año 1.947. Lucio tenía 14 años. Con la bicicleta recorrían toda la zona. Pescaban a cebo poniendo una lombriz al final y un poco más arriba un gusarapín. Con aquello era lanzar y sacar truchas. No existía cupo de capturas.

En lugar de cesta tenían un serón. Como no había botas, utilizaban unos “choclos”, especie de madreña que por debajo tenía gomas para no resbalar en las piedras.

Un día en Cerecedo se les dio fenomenal la pesca. Si Vitalino pescaba, Lucio no le andaba a la zaga. Las truchas nunca las mataban y las dejaban vivas en el serón. Se amontonaban tantas que cuando se daban cuenta se salían del habitáculo, volviendo al río. Pescaban con un varal de 7 u 8 metros, con los pies descalzos metidos en el agua del río que se les helaban.

PROFESIONALES DE LA PESCA

 

Se dedicaron profesionalmente a la pesca de la trucha desde los años 50 hasta 1975. Vivian del río y la música. La pesca siempre la practicaban de forma legal y a caña, nunca con malas artes.

Las truchas las pagaban, por entonces, a 15 y 16 pesetas el kilo. Después, pasados unos años, se llegaron a pagar sobre las 60 pesetas kilo.

Se vivía muy bien del río, incluso cuando la Administración comenzó a poner cupos. El primero, fue de 25 capturas por pescador y día. A ellos les daba lo mismo porque eran cinco hermanos pescando. Siempre cogían los cupos y de buenos ejemplares, aunque la gente que las compraba las prefería de “ración”. Saliendo todos los días se ganaban el jornal en el río.

 ¿Cuántos kilos habrán sacado del río? Nadie lo sabrá nunca, ni siquiera ellos. Es incalculable. Por decir una cifra, bien se puede apuntar que unos 1.500 kilos por temporada y seguro que son pocos. Pese a ello, las truchas no se terminaban y cada temporada había más.

En Boñar existían dos personas que se dedicaban a comprar las truchas y mandarlas por tren a  Madrid, especialmente. También a otras zonas. Eran, Martín Población, y un tal Bienvenido. Las truchas hacían varios trasbordos, antes de llegar al destino.

 

INVENTORES DE LA PESCA A NINFA Y SECA CON BOYA

 

Se comenta que Los Veleros además fueron inventores de alguna modalidad de pesca. Bueno, lo que se dice inventores, inventores, no. Hacían pruebas en el río.

Un día comprobado que poniendo el plomo al final y los anzuelos por encima se pescaba más y mejor, adoptaron este método. Así nació la modalidad.

También, cuando comenzaron a pescar a mosquito, se les ocurrió utilizar una sola mosca con una boya y untarla con un líquido compuesto de parafina y gasolina, para que flotasen. Así crearon la pesca a mosca seca con boya, que todavía se utiliza por parte de muchos aficionados. Por cierto, antes de la boya ponían un esmerillón para que el hilo no se rizase y el codal de la mosca no se enrollara. 

Nunca les denunciaron por pescar a caña. Lo intentaron muchas veces. Nadie se podía creer que, de forma legal, Los Veleros pudiesen pescar tantas truchas, así que, más de una vez, cuando salían, a las 4 de la mañana a pescar, les vigilaba la Guardia Civil. Siempre iban a pescar al río Porma, desde Cofiñal a Lugán y Vegas del Condado. El camino lo hacían en bicicleta.

Nunca les pudieron denunciar y eso que lo intentaron. A Lucio, un día en la zona de Cofiñal, animado por la cantidad de truchas que había bajo una roca, quiso sentirlas, con tan mala suerte que le pillaron los guardias civiles “con las manos entre las piedras”. Pese a que no tenía ni una trucha, le denunciaron igual. A veces, con la intención basta, debieron pensar los del benemérito cuerpo.

LA INTERNACIONAL 

 “La internacional” era la mosca favorita de Lucio que, también ha sido montador para consumo propio o para regalar a los amigos. Nunca para hacer negocio.

La “internacional” es el nombre que le puso Lucio a una mosca que le pescaba durante todo el año. Tiene un cuerpo amarillo especial, brinca amarilla, cabeza amarilla y pluma indio avellanado o acerado medio. El hilo de montaje es todo un misterio. Siempre decía los colores, pero no que tipo de hilo era.

Pese a que todos los montadores apuntan que la pluma no se puede retocar con las tijeras, a esta mosca la “afeitaba” y siempre pescaba. Además, siempre lleva la postura correcta en el agua, con el anzuelo por debajo. Por cierto, para pescar en el Porma, con cuatro moscas le sobraban para toda la temporada: la internacional, un carne, un salmón y el verde aceituna.

ANÉDOTAS 

Anécdotas hay muchas.

Una vez en el pozo “Mateo” de Boñar, Lucio sacó muy buenos ejemplares y la gente de Boñar no se creía que eran de allí. Otra vez consiguió sacar tres truchas seguidas, la más pequeña de 3,500 kilogramos. La mayor trucha que vio Lucio, la sacó un buen amigo suyo en el pozo de Cerecedo, pesó 12 kilos. “Le metíamos el puño en la boca y no tropezaba con los dientes. Lo malo es que se tuvo que meter al agua para poder sacarla y casi, el que no sale fue él. Poco más y se ahoga con el ejemplar”. Apuntaba. 

Nunca les gustó vitorear lo que hacían. Fueron profesionales de la pesca, vivieron de ella y como tal no tenían por qué alardear de lo que hacían. Preferían pasar desapercibidos.

El segundo de los hermanos Lagarto, pescó con Fraga Iribarne y con otras personalidades de la época.

Con Fraga estuvo dos jornadas seguidas de acompañante y consejero de pesca. Fue en el año 1.982.

Acudió a pescar al coto de El Condado y le llamaron para acompañarle, cobrando, claro. 

Según Lucio, Manuel Fraga era un excelente pescador de cucharilla y un incansable en el río. No para de caminar y, además, no le gusta perder tiempo. Siempre lleva dos cañas. Si pierde una cucharilla, enseguida hay que darle la otra caña ya preparada.

Aquel día, en El Condado, llegó a sacar 32 truchas. Por cierto, cuando estaban en la tabla de San Vicente, Don Manuel le dijo: “Lucio, en este mismo sitio el año pasado enganché la cucharilla en unas ocas y tirando, tirando, acabó por alojarse en la parte superior de mi ceja. Casi me quedo tuerto”. Tuvieron que quitarle la cucharilla con unos alicates, rompiendo la muerte y no dio ni un grito.

El segundo día se pescaba en la zona de Castrillo.  El río estaba tomado, a causa de una tormenta del día anterior. Le acompañaba su hijo. Lucio le aconsejó pescar en las tablas de Secos. Se estaba iniciando a mosca.

Don Manuel y él se acercaron a la zona elegida y después de unas horas volvieron a Secos. Allí continuaba su hijo, sin moverse de donde la habían dejado.

Fraga exclamó: “Lucio, ¿ves cómo es esta juventud?…¡ este hijo mío debe tener la sangre blanca…¡”. Pese a todo había cogido una hermosa trucha.

 

ELIECER, EL MÁS FINO CON LA CAÑA  Y LA HISTORIA DE VEGAMIÁN 

El más fino pescando era el hermano más pequeño. Eliecer, “Eli”, siempre era el más constante. Trabaja más y mejor cada varada y pescaba muy bien. A mosca seca, Benicio. A mosca seca con boya, Lucio. Felipe, también era muy fino a gusarapín.

Existe una historia interesante de cuando hicieron el pantano de Vegamián.

Fue allá por el año 80, cuando en el colchón del pantano quedaron miles y miles de truchas. Había un espesor de más de un metro de truchas, algunas de gran tamaño. Con el paso de los días, comprobando que no salían de allí y que se estaban muriendo por asfixia, fueron los ingenieros de ICONA,  Aureliano Criado Olmos y Carlos Mondéjar, quienes contrataron a los cinco hermanos, junto con otros tres pescadores más de la zona, para pescar todas las truchas del colchón. Trabajaron desde el amanecer, hasta el oscurecer. No paraban de sacar truchas. Por cierto, estaban delgadas como espadas. Según salían, la guardería las metía en una cuba para devolverlas al río. Fue un trabajo muy duro que se alargó 15 días. Acabamos todos agotados y con un buen jornal.

Los Veleros de Boñar, de manera profesional, dejaron de pescar en el año 1975. Ahora pescan por afición, los que aún viven, aunque se les está quintando el gusanillo de salir al río.

Lucio dice sentir vergüenza de lo que se encuentra hoy, la falta de amistad del pescador a pie de río, la falta de conversación, de educación…en fin, la falta de todo y encima no hay truchas, apuntaba.

EL MONTAJE DE LA INTERNACIONAL

En Pescarmona hemos intentado realizar el montaje de La Internacional de Los Veleros pero, la dificultad ha sido mucha por desconocer el hilo de montaje. Así y todos hemos seguidos nuestros patrones y, aunque no se parece mucho, aquí la publicamos paso a paso. Lo hemos intentado, también, con el hilo de la malla de la botella de Terry pero, sinceramente, no nos ha gustado la finalización de ninguna de las dos, aunque aquí dejamos el intento y la fotografía de la original publicada en su día en Jara y Sedal.

1.- Anzuelo del nº 14

2.- Damos sobre el anzuelo una vuelta con sedón amarillo y colocamos los cercos de pluma indio de gallo de León

3.- Terminamos de confeccionar el cuerpo y una vuelta antes, colocamos la brinca amarilla huevo.

4.- Terminamos el cuerpo con el sedón y realizamos la brinca.5.- Con la pluma indio gris en el igualador, la cogemos y ponemos sobre el cuerpo del mosquito.

6.- Atamos con el sobrante de la brinca, realizando la cabeza, dando la vuelta a la pluma y anudando, también, por detrás de ella, un par de veces.

7.- La mosca ya está finalizada.

Materiales:

Anzuelo: nº 14

Cercos: indio acerado medio o indio avellanado.

Brinca: amarillo huevo.

Abdomen: sedón de El Molino amarillo o hilo dela malla de Terry.

Pluma: indio acerado medio indio avellanado, dependiendo de la época a pescar.

Cabeza: amarillo huevo.

Galería de imagenes

Conclusiones:

La Internacional es una mosca que realizaban Los Veleros por medio de uno de lo hermanos, Lucio Robles Lagarto, con la que pescaba en el río Porma durante toda la temporada, aunque su efectividad era superior en el mes de Junio. La utilizaba con una boya, como mosca seca a y, también, a la leonesa siempre colocándola como saltona.

2 Comentarios

  1. Venancio Alvarez Lopez

    2 noviembre, 2017 en 2:19 pm

    Aunque Lucio no nos da indicaciones del hilo, de la clase, si sedón, cáñamo, lino…..no tiene nada que ver, porque es un reportaje maravilloso.
    Llegué a conocerles, porque yo pescaba esa zona de Vegas y villanueva del condado, el pozo delos jabalíes…lugar donde está hoy el Aula Miguel Delibes……solo que cuando los veía llevaban una moto Vespa creo que era, y con ella se desplazaban de un lugar a otro.
    Otra de las veces coincidimos en el Coto de San Cipriano, ahora aseguro este dato porque si dejaron de pescar en el 1975, el coto del Condado no se había creado…. Estos son los datos de su creación cedidos amablemente por el Jefe de Vida Silvestre D. Javier Sancho que copio literalmente:
    “Me ha anticipado varios datos que paso a exponerte.
    El coto se propuso desde el Servicio Provincial del ICONA (siendo Jefe Provincial José Derqui), no sabe a ciencia cierta quién era el Jefe de Pesca puesto que la firma no es reconocible y no lleva pie de firma, pero suponemos que sería Aureliano Criado. La creación del coto de El Condado fue aprobada por la Subdirección General de Recursos Naturales del ICONA en Madrid el 23 de diciembre de 1977.
    El coto entró e funcionamiento con esos límites y las condiciones aprobadas para la temporada 1978.
    Se aprobó para la pesca de la trucha y el cangrejo.”
    Os dejo estos datos, que algunos no conocen……….
    Aquel día miraba, veía y no creía lo que estaba viendo….una corriente dividida por un “cepo” o tocón de un árbol viejo se bifurcaba hacia su lado, mucho mas tranquila….albergaba truchas de un porte envidiable y de aquellas que hoy muchos ni saben como eran….nada de plateadas, fofas, casi blancas…..aquellas eran todas la Salmo trutta Fario, rubias, negras, fuertes con poder, sentías sus músculos al sujetarlas para poder encestar…..eran otros tiempos de abundancia amigos y nadie usaba la pesca S/M.
    Ahora muchos pescadores la usan….pero ni tenemos truchas que merezcan llevar ese nombre ni muchas tampoco, que contrariedad….pero ese es otro tema.
    Para no alargarme amigo Eduardo García Carmona, has traído a esta Tú página, también nuestra un Reportaje, un artículo maravilloso de la Historia de la Pesca en León…….¿Quien puede escribir algo así? solamente alguien que también ha conocido eso y forma parte de la HISTORIA LEONESA DE PESCAR, a ahogada o a Seca con boya.
    Mientras viva lo leeré muchas veces más porque lo Guardaré para siempre…..me veo mucho mas joven con 36 años, buenas piernas, casi un atleta…..cogiendo cebo, andando sin parar muchos km, y aprovechando la hora de la “pluma”…..(Ahora pesca a la leonesa), tenía de todo juventud y ahora me falta de todo, ni piernas, ni ganas…..estos cambios producidos en el Río, en las Normas de Pesca y esas truchas…..no me divierten.
    Mi Felicitación y agradecimiento, porque hoy me has quitado los años que me sobran, porque hoy he vuelto a vivir, y siento la emoción que me producen estas palabras que has escrito y que ahora recuerdo.
    El mejor regalo que me has podido hacer…..y con esto no quiero que nadie de los pescadores que han salido en Tu página de Perfiles se sienta despreciado….., ni tampoco los que sigan y espero ver pronto.
    Gracias amigo, me faltan palabras para calificarte como una persona amante de que las viejas técnicas, los viejos pescadores no caigan en el olvido…..pues “la muerte solo llega cuando te han olvidado”.

  2. alberto parajon

    2 noviembre, 2017 en 11:44 am

    Un relato muy interesante y para mi,como a muchos,llenos de buenos recuerdos y nostalgia .saludos.