Más conocido en los foros por MBC Y EN León por “Manolo el municipal”, es un apasionado del río y lo vive en todas sus facetas

Con 12 años se aficionó a la trucha acudiendo en tren hasta El Curueño y otros ríos, con un amigo de su padre y realizó sus primeras moscas de pesca

Llevaba el material de montaje al colegio y en los recreos hacía moscas

Compraba “cuerdas” a los mejores montadores: Bernardo, Yanutulo, Canina, Granizo, Pepín Cirolin, Carbajo, Chematu…y las copiaba, llegando a deshacer los cuerpos para conocer las sedas de montaje

Tanta era su obsesión por el montaje de moscas que llegó a criar gallos de pluma de León, en San Andrés del Rabanedo, aunque a los tres años desistió del intento

Texto y fotos: Eduardo García Carmona y MBC

Manuel Blanco Crespo, también conocido en la web Conmosca como MBC y en León como “Manolo el municipal”, nació en la localidad de San Andrés del Rabanedo, provincia de León, el 13 de diciembre de 1953, donde reside actualmente y, aunque en la localidad “dormitorio de León” no existe río, salvo “el Carbosillo” y otros regueros, el municipio limita en una buena parte con el río Bernesga próximo a León, ciudad con la que comparte, incluso, calles.
A los ocho años, acompañado de su padre, comenzó a pescar con una vara de palera, un trozo de nylón, corcho, anzuelo y de cebo lombriz, en el rio Bernesga, realizando buenas pescatas de barbos, bogas y bermejuelas, llegando a rebasar las capturas de su padre, al cual no le gustaba la pesca pero, la afición del niño hacia que el padre le acompañase.
Cumplidos los 12 años comenzó a pescar en ríos trucheros, acompañado de un amigo de su padre, SANTIAGO VILLANUEVA, desplazándose en el tren de vía estrecha a La Vecilla, donde aprovechaban para pescar hasta La Cándana de Curueño y, antes de las 17 horas regresaban para coger el tren de vuelta a León.
Igualmente viajaban en tren hasta Veguellina de Órbigo y en los autobuses de línea, a Carrizo de la Ribera, pescando el río Órbigo, a la altura de Cimanes del Tejar.

SU AFICIÓN AL MONTAJE DE LEONESAS

A la edad de 12 años, comenzó a montar sus primeras moscas ahogadas, siendo su monitor su compañero de pesca, Santiago, aprovechando todos los ratos que tenía libres para visitarle, observando los montajes que él realizaba y tomando nota de todos los detalles: color del hilo, brinca, cabeza y pluma que utilizaba en cada mosca, así como la época de pesca.
Tal era la afición que tenía por el montaje, que ante la precariedad económica de su familia, el maestro Santiago le facilitaba el material necesario para elaborar las moscas, haciendo y deshaciendo las mismas, hasta conseguir dejarlas a su gusto.
Recuerda que llevaba el material al colegio y en la hora del recreo, aprovechaba y sacaba de su caja los anzuelos, hilos y plumas y se ponía montar moscas, ante la curiosidad de sus compañeros de clase.
Con “su maestro” SANTIAGO VILLANUEVA, acudía a los pueblos de La Vecilla, visitando a los criadores de gallos y aprendiendo a seleccionar la mejor pluma de riñón.

Pero su inquietud por el perfeccionamiento en el montaje de moscas ahogadas o leonesas, le llevo a padecer una obsesión enorme y comenzó a comprar cuerdas a los mejores montadores profesionales de aquellos años, entre los que cabe destacar a: Bernardo, Yanutulo, Canina, Granizo, Pepín Cirolin, Chematu, entre otros.
Lo primero que hacía era copiar todas las moscas, llegando a deshacer muchas de ellas, para poder identificar la seda con la que estaban confeccionadas, comprobando en seco y en mojado, la tonalidad de la seda.
En La Vecilla, en la Muestra del Gallo, fue donde conoció a grandes coleccionistas de “hilos de montaje” como, Rafael Sogovia, Ramón Terricabras, Carlos J. “Pescate”… y así se hizo con un buen “costurero” o colección.
Poco a poco fue renovando su catálogo de moscas, comprobando la efectividad de las que hacían esos montadores profesionales, respecto a las que había venido confeccionando.
Llegó un momento en que iba a pescar y llevaba diez cuerdas diferentes y se pasaba la hora de la postura, (que así se ha denominado siempre al periodo de eclosión de las moscas en los ríos), probando moscas y unas veces acertaba y otras no. Tomó la decisión de hacer una selección entre tantas moscas, inclinándose por las moscas de dos montadores de la ribera del río Orbigo: José Majo, apodado Pepin Cirolin, y su primo Ángel Carbajo, ambos vecinos de Benavides de Órbigo (León), ya que había comprobado que sus moscas pescaban y, vaya si pescaban.
Así, confeccionando moscas para diversas tiendas de León y fuera, en la década de los 70, se sacaba un sobresueldo porque el sueldo no daba para mucho.
Desde niño trabajó en GESTORIA HIGUERA, de León, pasando en poco tiempo a administrativo. Después, a los 28 años, aprobó unas oposiciones a Policía Local, del ayuntamiento de León, profesión de la que se jubiló en 2012 y por eso le conocen por “Manolo el municipal”.

MANUEL CRIADOR DE GALLOS

Otra de las facetas de Manuel Blanco Crespo, ha sido la cría de gallos de pluma de León. Fue de manera experimental entre los años 1988 a 1991 y en su propio pueblo, San Andrés del Rabanedo.
La belleza de los gallos de pluma de la comarca del Curueño, LE ENAMORÓ Y CAUTIVÓ, dedicándose a conseguir huevos de dicha raza de aves y los incubaba con gallinas “kikas”, llegando a tener 25 machos seleccionados y otras tantas hembras, tanto de gallos pardos como de indios, en sus diferentes variedades.
Fueron muchas las personas que tuvo que visitar en los pueblos de la comarca del Curueño, para conseguir unas docenas de huevos, ya que los criadores tienen un pacto de todos conocidos y es, NO FACILITAR HUEVOS A PERSONAS QUE NO RESIDAN EN LOS PUEBLOS DEL ENTORNO pero, pese a la dificultad, al final sacó adelante el sueño de tener sus propios gallos, pudiendo comprobar lo delicados que son.
El primer año no les aplica ninguna vacuna y sobre los siete meses de vida, comenzaron a fallecer y en una semana murieron sobre 20 machos y hembras por lo que llevó uno para realizarle la autopsia en el Centro de Investigación de la Junta de CyL. El diagnóstico fue: enfermedad de Marek.

No desistió, MBC y, en la primavera del año siguiente, consigue más huevos y asesorado en Comercial Soria, de León, quienes le facilitaron un cuadro de vacunación y aplicándolo y resolvió el problema.
La experiencia en la cría de gallos de pluma le duró tres años, apunta, “me demostró que, pese a tenerlos en un solar debidamente vallado de 1000 metros cuadrados, en San Andrés, vacunados y con todas las atenciones alimenticias, sin privarles de nada, el sueño se desvanecía, ya que las primeras pelas prometían pero, en vez de ir ganando calidad en cuanto a, brillo, textura y finura, fue todo lo contrario”.
Era tan grande la ilusión y el cariño que tenía a dichas aves, que tomó la decisión de integrarlas en su hábitat natural y, tanto machos como hembras, fueron trasladadas a los corrales de los criadores que le habían facilitado los huevos, sin ningún tipo de compensación económica, pero si moral, porque aquellos animales no habían terminado en la cazuela.

LAS ENSEÑANZAS DE ÁNGEL CARBAJO Y PEPÍN CIROLÍN


Fue en el año 1989, cuando se presentó en casa de Ángel Carbajo y Pepin Cirolin, solicitando que le enseñaran todos los entresijos de sus montajes. Apenas me conocían, salvo de haberles visitado para comprarles algunas cuerdas, pero les faltó tiempo para invitarme a visitarles cuantas veces creyera oportuno y a tomar nota de sus montajes y, así lo hizo.
De esta forma nació una gran amistad, acompañándoles en sus jornadas de pesca y pudiendo comprobar que, “pese a que pescábamos con las mismas moscas, ellos eran maestros y yo un alumno”.

En aquellos años había un hermetismo total, “era muy difícil que un montador profesional te enseñara sus secretos, sus sedas, la combinación de las moscas, cuerpo y pluma, incluso el color de la brinca y la cabeza, ya que no todas las moscas llevan el mismo color de brinca que de cabeza y bien seguro que hoy sigue ese hermetismo, si bien las redes sociales nos han servido para destapar todos estos secretos”, apunta Manuel.
Manuel Blanco Crespo quiere hacer una mención especial a un amigo, VENANCIO ALVAREZ DIEZ, gran defensor de nuestros ríos, gran pescador y montador de moscas ahogadas, que le abrió las puertas de su casa de par en par, facilitándole instrucciones de montajes de otros artesanos, las cuales guarda con mucho cariño.

Manuel es tan poco egoísta que “le gustaría facilitar las instrucciones de montaje de todas sus moscas pero, “posiblemente no descubrirían nada que la inmensa mayoría de los pescadores a leonesa no supieran en la actualidad”, asegura.

No obstante, nos facilita las instrucciones de montaje de la ahogada conocida como:


FANTA DE LEÓN

MATERIALES

Anzuelo: Mustand nº. 13
Cuerpo: Rayón Madeira nº. 1272
Brinca: Amarillo verdosin Tera 177
Cabeza: Amarillo verdosin Tera 177
Pluma y cercos: Flor de escoba claro o indio gris claro.

Galería de imagenes

Conclusiones:

Posición: Semibailarin (flor escoba) o semiahogado (en indio).
Época de Pesca: Julio y Agosto.

Esta mosca, aunque confeccionada con un hilo 3324, y brinca amarillo huevo es una de mis favoritas, también.
Pesca en todos los ríos de León y de España pero, en los ríos Curueño, Torío, Luna, Omaña y Bernesga, de manera especial.

3 Comentarios

  1. Ramón Terricabras

    15 noviembre, 2017 en 6:49 pm

    Buena persona un montón y un buscador incansable de hilos.

  2. Revuki

    15 noviembre, 2017 en 4:29 pm

    Un monstruo

  3. Alberto

    15 noviembre, 2017 en 12:18 pm

    Este Manolo, menudo crack