La localidad leonesa de “espaldas” a la naturaleza

Una jornada de pesca que se ha convertido en un reportaje denuncia

No funciona la depuradora y las orillas del río Torío presentan un estado lamentable

Y por medio la ermita de Boinas y el mejor chorizo que he probado en los últimos años, de Cárnicas Escobar

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

Ha sido mi primera jornada de pesca y, aunque con residencia en Gijón (Asturias), elegí León y el río Torío para inaugurar la temporada en compañía de un buen amigo, Rodrigo Prado “Lachis”.

No me gusta salir a pescar el primer día, el de la apertura, y si no lo he hecho en Asturias donde el lío entre ríos salmoneros y no hace que la gran mayoría de los pescadores se amontonen en cuatro de ellos, “agotando” sus recurso piscícolas en “cuatro días”, tampoco lo suelo hacer en otros lares, al menos estos dos últimos años que no he acudido al Campano Soriano, donde suelo pescar el primer día de apertura.

El caso es que con ilusión me acerqué hasta Matallana de Torío para pescar en su río, del que tengo gratos recuerdos y excelentes jornadas de pesca en compañía de buenos amigos.

El día espléndido con sol en lo alto, aunque con temperatura fresca por la mañana.

A las 11 horas, Lachis y yo pisamos el río y comprobamos que no se movía nada. El caudal era muy bueno para pescar, con aguas claras, aunque pudimos comprobar que muy frías.

Nuestras ninfas y perdigones escudriñaban las primeras corrientes y con los primeros lances llegó “la desilusión” a los dos pescadores. A Lachis, le parecía imposible que el río cambie tanto de un día a otro y de gozar de lo lindo en la jornada precedente, tuvimos que conformarnos, a la media hora en sentir la primera picada. Poco después a mí me tocó arrastrar unos metros la primera pintona pero no llegó a tocar mano.

MATALLANA DE GUARRERÍO

Cambiamos de escenario metros más abajo y, comenzamos a ver lo que queríamos. BASURA Y UNA DEPURADORA colmatada y, me atrevo a decir que en estado calamitoso ¡Qué pena!

Y las truchas sin entrar, pese al gran estado del río con buenas corrientes y caudal idóneo para pescar.

Lo que si encontramos metiéndonos en “los rincones” que conoce mi compañero, fue BASURA por doquier: escombros, plásticos, ruedas, una tele, un arcón frigorífico…de todo, de todo.

Poco a poco, continuamos pescando y alguna fue saliendo pero menos, mucho menos de los esperado. El agua fría, fría, nos calaba los huesos entre vadeador, calcetines y “calzoncillo mariano de lana”.

Pasamos por delante de las piscinas y camping de Matallana y nos da pena ver lo que vemos. El abandono es total en el camping. Cuatro casas de madera, ideales para pasar un buen verano que ni siquiera han tenido ocupación y con el abandono se están estropeando. Lamentable.

Lo que fue “un sueño” de algún munícipe que se gastó el dinero que llegaba de Europa, no ha servido para nada práctico. Bueno sí, para que “alguien”, llámese constructor, amigo, o lo que sea, hiciese la obra y se llevase el presupuesto, después de realizarlo casi en su totalidad. Al menos eso parece.

La depuradora es otro cantar. Increíble. Está colmatada y se ve la porquería por doquier. Está situada en una plataforma muy próxima al río y, la maleza lo ubre prácticamente todo. El OLOR es insoportable y me imagino lo que desprenderá cuando lleguen los calores. Otra obra para algún “amigo” porque lo importante era hacerla, NO MANTENERLA, creo, o al menos eso parece.

Poco más allá, una zona medio recreativa que debiera ser, con carteles a favor de la naturaleza y la limpieza pero donde toda la basura va a parar: leña, desperdicios de obras, electrodomésticos, gomas, plásticos…y todo cayendo hacia el río. LAMENTABLE.

Lo que es un banco de madera en un lateral de esa zona y justo al lado del camino que discurre junto al río, antes del puente, está totalmente destrozado en su parte superior. Alguien debía necesitar los tablones que cubrían la espalda para colocarlo en alguna casa de campo o en casa y lo destrozó. Qué bárbaro.

Cruzamos la carretera general y cogemos el camino que nos lleva hasta la ermita de BOINAS y continuamos encontrando de todo. Nos metemos al río para pescar en una zona preciosa, después de pasar una zona de represa, donde las corrientes nos recordaban una tarde gloriosa hacía dos años y aunque Lachis sacó otras dos o tres truchas más y yo, conseguí la mayor del día, lo peor fue encontrarnos una zona donde una vaquería “campa a sus anchas”, aunque no vimos ni una vaca. Eso sí, estaban sus muestras en forma de pisadas, en zona blanda petrificadas, y a su lado el lugar donde debían reposar lleno de estiércol que con las lluvias llegaría hasta el río.

Cerca estábamos de la ermita de Boinas y salimos, un poco desesperados de todo lo visto y lo poco que habíamos hecho pescando, y por el camino nos encontramos “una peregrinación” no a la ermita precisamente, si no peregrinación de papeles, plásticos, latas…la leche.

LO MEJOR EL CHORIZO DE ESCOBAR

Tocaba comer y, para ello, acudimos al refugio de Lachis, donde nos despojamos de las herramientas de pesca y nos dispusimos a dar buena cuenta de comida y vino.

En la mesa de la pradera, con dos sillas a su lado, la botella de Pardevalles, vino de Prieto Picudo, la tortilla hecha por la señora esposa de Lachis, jamón, chorizo y queso de La Peral. El pan de Matallana y las ganas de comer y beber las pusimos nosotros.

Dimos buena cuenta de la tortilla de patata con pimiento, que estaba deliciosa y cuando atacamos al chorizo llegó la pregunta y mi admiración: ¡joer, Lachis vaya un chorizo más rico, aunque un poco picante…! Me contestó que era de Matallana de Torío, La Gloria Leonesa, de Cárnicas Escobar. Le dije que tenía que llevar unas “corras” para León y, aunque era sábado y cuando salimos era tarde, aún estaba abierta la tienda en la localidad.

Al final, cayeron dos botellas de vino. Bueno, una nueva de Rioja que tuvimos que abrir porque la de Prieto Picudo estaba algo revuelta y, es que era de 1.999 por lo que estaba en decadencia. Fue a parar en su mayoría a la parra que tiene la finca en el frontal de la casa, que dicen que es bueno para que salga mejor uva.

Una gran jornada en amistad que habrá que repetir, aunque esperamos que con mejor pesca y MENOS PORQUERÍA por las orillas del río.

Con lo fácil que debería resultar al ayuntamiento limpiar, concienciar a los ciudadanos de la localidad y sancionar a aquellos que no respetan la naturaleza, ni a sus propios convecinos tirando todo lo que sobra en casa, a las orillas del río. Si es que hasta los escombros, televisor, arcón frigoríficos, etc. si se lo propone el ayuntamiento “tienen nombre y apellidos”, ¿o no?

No me digan que no sería fácil en una localidad como Matallana de Torío, pillar a los agresores de la naturaleza. Sólo es proponérselo porque, quien más quien menos, sabe que vecino ha estado haciendo obras, ha comprado un nuevo televisor, o un arcón frigorífico…

Sólo de esa forma, vigilando y, sobre todo recogiendo la porquería dejaría de ser MATALLANA DE GUARRERIO, para volver a su nombre tradicional.

Con mucho cariño dedicamos este CON EL MAZO DANDO a quien corresponda.

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Un comentario

  1. Venancio Alvarez Lopez

    10 abril, 2017 en 6:45 pm

    Quizás sea el Río Torío, donde mas actuaciones de limpieza se han hecho, por alguna Asociación y también por personas amigas de siempre de este río.
    Ha sido un poco la niña bonita de estas personas, se ha escrito pero también se ha trabajado, denunciado y cuidando que lo recogido fuese llevado a donde deben ser echados los residuos.
    Pienso que esta “guarrería” es producto de unos pocos, dejar el río y sus riberas llenos de inmundicias, ocultándose ante la vigilancia total de cada metro, es imposible……y solo puede tener efecto sancionando e intensificando esa vigilancia total; despues de que se vea seriedad, de que se vea a los agentes de la autoridad y que alguno pague por todo, no volverá a pasar.
    Pero sabemos que es la Educación de las personas la que tiene que cambiar….y esa es la mejor forma para evitar estos desmanes.