Ponerme a escribir de José María Pérez Marcos, Chema, Chematu, Matu o Pata, como le llaman quienes más le aprecian, es presentar a la persona que más ha influido en mí para pescar. No, no fue quien me inició en la afición pero, sí quien me metió el gusanillo de la pesca a la leonesa o pesca a pluma, haciéndome olvidar la cucharilla, con la que me había convertido en un especialista, según mi cuadrilla. Eran los primeros años 80.

Fotos y texto: Eduardo Garcia Carmona

A Chematu le conocí en un kiosko de la plaza de su pueblo, Hospital de Órbigo. Estaba frente a la iglesia, por donde desfilan a diario muchos peregrinos hacia Santiago de Compostela. Allí al lado, el ayuntamiento y la fuente. A la derecha, el puente del Paso Honroso. A un lado de éste, la explanada donde se celebran “las Justas Medievales” a primeros de Junio y, poco más allá, el río Órbigo a unos metros, lamiendo piedras, salgueras, juncos y hierbas.

A la izquierda de aquel kiosko, estaba el albergue de peregrinos que aún continúa y, por medio la calle empedrada que da el “sabor” de lo tradicional y antiguo a la localidad, junto a las tiendas de siempre que se apostan a un lado y otro. Es la calle principal, la gran avenida de Hospital de Órbigo, la más transitada y conocida en el mundo.

Contando lo que cuento, ¿cómo no iba a ser pescador nuestro protagonista?

Aunque Chematu no nació en Hospital de Órbigo, si lo hizo en Puente de Órbigo, al otro lado de la carretera general, pero a muy temprana edad, sus padres adquirieron un casa de planta baja, con terreno, al otro lado del Puente del Paso Honroso, y por allí correteaba desde niño viendo a los pescadores apostados en la ribera del río, junto a los chopos.

José María Pérez Marcos nació un día 13 del tórrido mes leonés de Agosto del año 1956, y por ello, desde su nacimiento, necesitaba del agua. En solitario, siempre que podía se acercaba al río, a su río, aunque fue su progenitor, a quien conocí un día haciendo chorizos tras la matanza, quien le metió el “gusanillo” de la pesca.

Lo de la confección de moscas es otro cantar.

Chematu es un auténtico “autodidacta”, como una gran mayoría de niños de su generación. Mirando y mirando, fijándose,  llegó a confeccionar su primera mosca.

En Hospital de Órbigo, “El Mohíno” era un buen montador artesano de moscas y nuestro amigo Chema se le acercaba, observa y se preguntaba para sus adentros, “¿podré hacerlas algún día como él?”. Y claro que las hizo.

La primera mosca la confeccionó con 14 años  y no ha parado hasta hoy.

Sus “leonesas únicas” han viajado a media España pero, especialmente a Madrid, Benavente (Zamora), Asturias y a Ponferrada (León).

Precisamente, confeccionando moscas de pesca le conocí, entrevistándole en su kiosko de prensa, y allí comenzó nuestra amistad que perdura en los años. Aquél mismo día, y acompañado de mi amigo Isidro Cano, salimos a pescar al canal que circula al lado del río y del kiosko y, allí comprobé su destreza con sus propias moscas. ¡Cómo salían las pintonas!

Aquella cuerda con la que pescó en el canal de desagüe de la piscifactoría, me la regaló y fue cuando me aficioné a la pesca a la leonesa.

Si Chematu me enseñó el arte de las moscas, yo, cada vez que me acercaba por la zona, especialmente a Carrizo de la Ribera, donde presentaba muchas fiestas en la Discoteca Fornos, le llevaba conmigo y, casi me quita el puesto.

Lo de autodidacta lo lleva en el cuerpo y ¡cómo le gusta! No le tenía miedo al micrófono.

¡Qué tiempos!

Esta mosca que presentamos en PesCarmona es una de sus favoritas.

MONTAJE MOSCA CHICLE DE CHEMATU

Paso 1. En el  primer paso sujetamos la seda de color rosa chicle que va a formar el cuerpo al anzuelo y sujetamos unas fibras de gallo indio medio para formar la cola.

Paso 2. Una vez sujeta la cola, cortamos un cabo de hilo de brincar de color amarillo limón  y lo sujetamos a lado de la mosca,  Truco, luego lo  utilizamos por un lado para firmar la brinca en el abdomen y por el otro para atar la cabeza.

Paso 3. A continuación damos forma al cuerpo de la ninfa con especial cuidado en dar la inclinación que deseemos en el final del cuerpo. Truco, dependiendo de la inclinación luego la pluma quedará más o menos levantada.

Paso 4. Brincamos el cuerpo con el extremo del final de la mosca y lo atamos para que no pierda la forma.

Paso 5. Separamos las fibras de una pluma de riñón de gallo indio medio e igualamos en un plato o un trozo de porcelana. Truco, cortar la parte final de la pelusa para igualar con más facilidad.

Paso 6. Una vez igualada la pluma la sujetamos por el extremo final y apoyándola sobre el cuerpo de la mosca la atamos con el otro lado del cabo amarillo de manera que el extremo final de la pluma no rebase la curva del final del anzuelo, la atamos y cortamos los hilos sobrantes y la damos por finalizada.

Materiales:

  • Anzuelo WMC  nº 13 o 14
  • Cola : gallo indio medio tirando a oscuro.
  • Brinca: amarillo real.
  • Abdomen: sedón rosa chicle.
  • Pluma: riñonera de gallo indio medio
  • Cabeza: amarillo real.

Ficha técnica:

Esta mosca ahogada pesca “a la leonesa” en los meses de calor, desde Junio hasta Septiembre, y pesca en todos los ríos.

OPINIÓN DEL MONTADOR

Para mí es una mosca imprescindible para todos los montajes de PESCA A LA LEONESA. En todos los campeonatos que se celebran en esas fechas, utilizo esta mosca con resultados extraordinarios, es una mosca atractora por su color tan llamativo.

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