Ha sido una jornada de amistad y pesca donde no hizo falta limpieza porque las márgenes del río se encontraron en buenas condiciones

Se compartió mesa y mantel en plena naturaleza

Unos pescaron bien, otros regular y la mayoría mal

Lo peor es que “algún móvil terminó ahogándose”

Texto: Eduardo García Carmona. Fotos: JJ. Viñas Morodo

El último día de pesca de cada temporada de pesca, la Asociación Pescaleón invita a todos sus socios y amigos a una jornada de convivencia y pesca, siempre después de la clásica limpieza de márgenes, en una zona elegida para tal efecto. Este año, hace poco más de 15 días, se celebró la jornada de limpieza en las márgenes del río Torío A su paso por la zona de la ermita de Boinas y por eso, en la “quedada” de fin de temporada, los socios que participaron se dedicaron a disfrutar de la naturaleza y el río.

El lugar elegido fue una zona libre del río Esla, próxima a Cistierna.

El día amaneció excelente para la práctica de la pesca, con una temperatura más de verano que de otoño.

Fueron pocos los asistentes a la “quedad” de fin de temporada pero suficientes para “tener el espíritu de grupo” de todos conocido.

José Rubén, Javi Cid, Agustín, Freire, Benito, JJ Viñas, Josines…y pocos más, se dieron cita en el Bar La Montaña de Puente Villarente a las 10 horas para, de allí salir con destino al río Esla, en la zona de Villahibiera, antes de llegar a Cistierna.

Allí se preparó la “medio acampada” con los coches y el “mobiliario” de campo para disfrutar del refrigerio matinal. Cada uno de los participantes aportaba algo, en forma de viandas y bebidas.

Después de la sobremesa, el chupito y sin partida de mus, porque eran pocos y lo que se quería era pescar que el río Esla, hasta ese día, había aportado grandes capturas a los aficionados, en una temporada sensacional de capturas y disfrute.

PesCarmona, en esta ocasión no pudo estar allí y bien que lo hemos sentido, especialmente, por compartir momentos gratos en plena naturaleza pero, sobre todo, por abrazar a amigos de una sociedad que siempre tendré en mi corazón y a la que pertenezco pero, habrá más ocasiones, seguro.

No pudo ser así para los “bravos componentes de la quedada de Pescaleon” porque, mientras unos se llevaron algunas capturas a sus sacaderas, otros se quedaron a “verlas venir” o para la próxima temporada. Como se suele decir “para criar”, aunque la pesca se sin muerte.

Lo malo, es que un par de móviles se “ahogaron” en las aguas del río Esla. Es el tributo de la “era de la informática e Internet” y lo apunta, uno que ya ha perdido móviles y ha estropeado cámaras fotográficas de última generación.

En fin, una gran jornada salpicada de amistad, buen rollo, buena comida, mejor bebida y mucha, mucha amistad.

Ahora resta la comida de Navidad y preparar el Encuentro de Pescaleón para primeros del año 2018.

Se lo contaremos.

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