XI ENCUENTRO PESCALEÓN en la Montaña Palentina

Se ha celebrado éste fin de semana

Con visitas al balsón de Gradefes, Centro de Interpretación de la Naturaleza de Almanza, De la Trucha en Villa del Río Carrión y a la Ruta de Los Pantanos

Y una interesante conferencia que corrió a cargo de José Rubén Pérez, sobre “Influencia de los embalses en los ecosistemas fluviales”

Gus y Rubén, pareja campeona del Mus se llevaron los regalos y las medallas, obras de uno de los socios del club, Paco

Chaqui de la Mata, obsequió a la asociación con un precioso trofeo por la defensa de la pesca a “La Leonesa” y Chuso con su sonrisa y alegría

Como siempre, un gran ambiente de amistad y pesca, con la ausencia de “algunos ilustres” por compromisos

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

Nuestro titular principal identifica íntegramente lo que ha ocurrido este fin de semana en tierras leonesas y palentinas, en el límite entre ambas provincias donde, la ASOCIACIÓN PESCALEÓN ha llevado éste año su anual encuentro que ha sido un rotundo éxito, como siempre, aunque con las ausencias de “ilustres” a los que se les ha echado en falta, caso de Alvarito y su padre, José; Lachis, Javi “alto Cea”, Venancio y alguno más.

A la falta de éstos, buena fue la asistencia de algunos nuevos como Iván y Álvaro, o los “queridos” José Nieto, Chaqui de La Mata y Jesús Pérez Gamazo. La gran sorpresa fue el sábado poder contar con el entrañable Chuso que con su alegría, y eso que se había dado “un morrazo” con la silla de ruedas, nos acompañó en la mañana del sábado por Guardo. Gracias, Chuso, por ser como eres y tener el “peso” que asumes en ésta “nuestra asociación”. A tener en cuenta, también, la asistencia de quien será en breve, seguro, el nuevo Jefe de Vida Silvestre II, en la Delegación Territorial de Ambiente, sección de Pesca, César Gómez Cáceres.

LO QUE HICIMOS EL SÁBADO

Hemos estado dos días completos, sábado y domingo, “tocando cielo y escamas” entre los ríos de León y Palencia y la Montaña Palentina, allá por Fuentes Carrionas con los picos del Espigüete y Curavacas, como testigos. Una maravilla.

Todo comenzó con “una quedada” en La Alegría, en el cruce de Gradefes donde, además de tomar un café, serviría para darnos un abrazo después de no vernos, algunos, desde hace un año.

Desde allí al balsón de Gradefes, con el río Esla como testigo para indicarnos la influencia del embalsamiento de aguas para regadíos de Payuelos, con el medio natural. Las obras muy bonitas, con la posibilidad de asueto para los visitantes pero, el cambio del ecosistema, es total. Quien ha conocido la zona antes y ahora, como nosotros, puede dar fe de lo que era el tramo alto del coto de Gradefes y en lo que se ha convertido. Son los adelantos y necesidades, o lo que es lo mismo, el pago que hay que “pagar” para que tierras y hogares no se queden sin el líquido elemento, imprescindible para vida.

Cogimos ruta hacia Almanza donde, en su Centro de Interpretación de la Naturaleza, pudimos observar las riquezas medio ambientales de la zona que fue, durante siglos, frontera entre los reinos del norte y del sur y encrucijada de caminos para mercaderes y militares desde la época de los romanos. Ya llovió pero, ahí están las muestras de su patrimonio histórico que han pervivido a los tiempos.

La exposición de su riqueza natural, con su fauna, está muy bien reflejada en las diversas salas aunque quizás con demasiadas especies foráneas que no vienen a “cuento”. La sala dedicada a la micología de la zona, es muy interesante.

En el Centro había mucho ambiente, con numeroso público y una pequeña feria de productos típicos y un taller donde estaban enseñando la confección de queso.

Visita al río Cea, que bajaba precioso de agua pero, no vimos ni una sólo trucha desde su puente medieval.

Desde Almanza hasta Guardo donde, en el Albergue “Cara Norte” de la localidad, teníamos nuestro enclave para las dos jornadas.

Antes de la comida, nos visitó Jesús “Chuso” en su silla de ruedas, que fue acogido con gran cariño. Como siempre, Chuso, nos mostró su alegría y entereza pese a un “pequeño percance” que había tenido con su vehículo de dos ruedas. Gracias por mostrarnos tus gran humanidad, pescador.

En el albergue y, antes de la comida, todos recogimos sábanas y llaves de las taquillas, hicimos nuestras respectivas camas-literas antes de acudir a la comida. Allí nos apareció Paco con su “cornetín de órdenes”, nos puso firmes y avisó del “toque de diana” para el día siguiente. Un detalle.

Con otro río a “cuestas”, el Carrión, que bajaba más bien escaso de caudal, después de la comida, donde CHAQUI DE LA MATA, pescador y maestro del arte, además de socio, quiso premiar a PESCALEÓN con una de sus obras, especialmente dedicada a la pesca a “La Leonesa”, entregada por el trabajo de nuestra, su asociación, a la defensa de la pesca a la leonesa, a mosquito ahogado o a pluma, como se la conoce. Un trofeo precioso que engrosará en un lugar de honor las estanterías del club, detalle muy aplaudido por los casi treinta asistentes.

Después, visitamos el Centro de Interpretación de la Trucha, en Velilla del río Carrión.

La técnico-guía encargada del centro, nos mostró sus conocimiento sobre los peces, especialmente centrándose en la trucha y su importancia para la zona.

Asistimos a “una clase magistral” de una “catedrática de la naturaleza” que, a pesar de su juventud se mostró muy bien preparada para estos menesteres. La charla, con proyección de diapositivas y algún video, resultó muy interesante.

Nos mostró, también, el proyecto que están realizando desde el Centro, de manera experimental, contra el cormorán, con una serie de cordajes colocados en la zona de “freza” más próxima el Centro, aunque sabedores de la “burla” de estas aves y conocedores de que el experimento tendría poca influencia y eficacia. Algo es algo.

Un paseo por dicha zona, junto al puente de Velilla, por el sendero del pescador, abrió el ánimo para volver al Albergue para la charla del presidente de la Asociación Pescaleón, José Rubén Pérez, sobre LA INFLUENCIA DE LOS EMBALSES EN LOS ECOSISTEMAS FLUVIALES. Una charla más que interesante donde se nos mostró con diapositivas y datos, el grave problema que ocasionan a los ecosistemas, los embalses y pantanos, modificando el medio natural y, en múltiples ocasiones, no cumpliendo las normativas vigentes en caudales ecológicos y escalas de paso de peces.

Fernando Aguilar, guía de pesca y montador de artificiales, buen conocedor de los ríos de Palencia, fue quien, tras la conferencia, ofreció a todos los presentes las técnicas de un montaje de mosca seca para la pesca.

Paso a paso, Fernando fue mostrado el montaje de un efémera en anzuelo el 16, con seda de Gutterman color rosa fuerte, o vinoso, con brinca amarillo limón, que le sirvió  a la vez de hilo de montaje para colocar los cercos, indios de pluma gallo de León. La pluma principal era de cul de canard color avellanado medio.

Llego la cena y tras ella, el esperado Campeonato de Mus Pescaleón que, en esta ocasión, además de los premios anuales consistentes en productos típicos leoneses, tenía medallas especiales para los vencedores. Se trataba de dos medallas pintadas al óleo por uno de los socios del club, el estimado Paco, “seise” de una importante cofradía de la Semana Santa Leonesa.

El campeonato, como siempre, reñido y muy disputado. Tanto que la pareja campeona del año pasado, no pudieron en primera ronda con la compuesta por el propio Paco y Javi Cid que, aunque se veían perdedores con una partida perdida y 2-1, en la segunda y a punto de perderla, supieron empatar a dos juegos, dando la vuelta al marcador y empatando la eliminatoria para jugársela en el desempate dando buena cuenta de José Luis y Eduardo, con un 3-0 contundente.

Lo propio habían hecho, Rubén y Agustín, con Fernando “Salmo” y JL. Fidalgo.

La final fue un paseo para Rubén y Gus, que habían pasado por “La Virgen del Camino” antes de acudir al Encuentro y “sin cartas” proclamarse campeones. Enhorabuena.

Y todos a dormir, o intentarlo porque durmiendo todos en la misma “nave”, en literas, y con los “efluvios” del alcohol, los RONQUIDOS despertaron “algunas ánimas del otro mundo”. ¡Qué nochecita, señores…!

LA JORNADA DEL DOMINGO

Tras el toque de diana y con el agua helada y sin toalla, porque nadie nos había avisado, quien pudo se lavó y secó con las sábanas y alguna camiseta, aunque lavarse, lavarse, como mucho los tientes y un poco “quitar las legañas”…jajaja

Después del desayuno, todos partimos en dirección a la Ruta de los Pantanos.

La expedición con los 24 participantes el Encuentro partió con su caravana de coches hacia Guardo y tras pasar por toda la comarca de “La Peña” dirigirnos hasta Cervera de Pisuerga. Desde aquí a Ruesga, dejando a un lado el Parador de Turismo frente al embalse que, por cierto, se encontraba con escaso caudal. Tras parar para ver el río Rivera que discurría precioso y ver las primeras truchas puestas junto al puente de Ruesga, cruzamos unos parajes preciosos de la montaña palentina, deteniéndose la caravana en diversos lugares y miradores para observar la naturaleza con mucha sesión de fotos.

Llegados a Triollo pudimos comprobar el estado del pantano de Camporredondo paupérrimo de caudal. Increíble lo vacío que se encontraba.

Subimos, sin parar en Triollo, hasta Vidrieros dejando aparcados los coches y dispuestos a subir andando, junto al río Carrión, por el camino que lleva hasta el refugio de pescadores del coto de Triollo.

Además de “palpar” literalmente el cielo con el Curavacas como testigo principal, repleto de nieve en sus cumbres más altas, pudimos “tocar escamas”, mentalmente.

Parada, tras parada por el camino al refugio, donde acudimos todos excepto José Luis Fidalgo y Cándido el suegro de José Luis, que se quedó haciendo compañía al anterior, pudimos ver ganado ovino y caballar pastando libremente en las praderas colindantes al río. El Carrión discurría hermoso de caudal y chispeante entre las piedras y los cantos rodados.

Hasta que pasamos el refugio y llegamos al puente sobre el río, no pudimos divisar alguna trucha más.

La caminata fue corta quedándonos con ganas de continuar hasta Pineda pero, teníamos que volver porque teníamos que visitar la zona de Cardaño y su río. En Vidrieros estaban esperando Fidalgo y Cándido que pronto nos dieron cuenta de la tortilla del bar.

En el camino hacia Cardaño de Abajo volvimos a comprobar la carestía de agua en Camporredondo, imaginándonos que podría ser debido a que se quisiera llenar primero el embalse de abajo, el de Compuerto pero, no fue así porque ambos estaban parecidos como pudimos comprobar poco más tarde.

En el cruce de la carretera hacia Velilla del río Carrión y Cardaño de Abajo, disfrutamos de un refrigerio que, con la mañana tan brillantemente hermosa de sol, nos vino de perlas. Desde el puente, comprobamos las truchas de éste río que, también, bajaba hermoso de caudal haciendo posible que “los dientes” se les afilasen a todo el grupo de Pescaleón.

Bordeando los dos pantanos y tras pasar por Otero de Guardo, llegamos a Velilla del Río Carrión y desde allí a Guardo donde nos esperaba la comida y despedida del Encuentro, una despedida siempre triste porque algunos no nos volveremos a ver en meses o quizás, hasta el año siguiente en el Encuentro que podría acercarse a Asturias desde León. La zona del alto Nalón o la zona del nacimiento del río Sella, podrían acoger el XII ENCUENTRO ANUAL DE PESCALEÓN. Al tiempo.

Como conclusión apuntar que el “Encuentro 2018” ha sido un revivir de grandes sensaciones y amistades en contacto con la naturaleza y dialogando siempre de lo que más nos gusta a todos: el respeto al medio natural y la pesca. Ya queda menos y nos veremos pronto por los ríos de la provincia leonesa, seguro.

Como recomendación no queremos hacer, sólo apuntar que si tuviésemos que volver algún día a ésta zona de la provincia de Palencia, que tanta belleza, bienestar y cordialidad ofrece a los visitantes, NUNCA les recomendaríamos el albergue del que hicimos “nuestro cuartel general”, principalmente por el tema COMIDAS, que han sido las peores de los once años celebrados, con creces. Ese ha sido el “único garbanzo negro” del ENCUENTRO y eso quiere decir mucho a favor de la Asociación Pescaleón que no ha tenido ninguna culpa.

Y el año que viene más y mejor, seguro.

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