Fotos: Eduardo García Carmona. Fotos: autor, José Luis Méndez y Luis Alberto Díaz

Jornada de pesca en el coto en compañía de mis compañeros José Luis y Chingli

El río se presentaba precioso con el caudal justo para una gran jornada de pesca

Salieron muchas pintonas pero más del 90% pequeñas

¿Dónde están las grandes?

Tenía ganas de pescar en tierras leonesas esta temporada, después de haber estado en La Patagonia chilena pescando a primeros de año y tenía ganas porque, aunque residente en Asturias, donde los ríos son una preciosidad pero, dejan de serlo a los 15 o 30 días del inicio de la temporada de pesca porque se llevan los pescadores todo el fruto que sale del vientre de cada uno de ellos, no he salido NI UN SOLO DÍA A PESCAR. Sí, en el mes de Abril, a mediados, me acerqué a León para pescar con Rodrigo Núñez “Lachis”, también el Torío, aunque en la zona de Matallana del mismo nombre y no se nos dio nada bien por las condiciones del río.

Al final, el sorteo de cotos de Castilla y León nos deparó poder elegir el coto de Felmín para este mes de Mayo y, en honor a la verdad, tenía ganas de volver porque es un río que encanta.

Antes de partir desde Gijón hacia León, falló todo. Los cotos de León los tenemos cuatro amigos: Benito, José Luis, Chingli y yo. Los dos últimos, residentes en León y los dos primeros en Gijón.

Cuando todo indicaba que Benito y yo nos encontraríamos con los otros dos en León para pescar el coto, a Benito le surge una circunstancia particular que le “obliga” a ejercer de abuelo por lo que me encuentro “sólo ante el peligro” y como no dispongo de coche, me tocó coger el ALSA para ir a pescar a León.

A las 7 horas AM, salí de la estación de Gijón con más sueño que ilusión, aunque esto último fue “in crescendo” a medida que pasaban los kilómetros de viaje.

A la hora prevista, en la estación de autobuses de León, se encontraba mi amigo José Luis a recogerme con su coche y lo bártulos de pesca que, afortunadamente, que guarda en su casa y así no los tengo que llevar en el autobús cada vez que acuda allí a pescar. Otro equipo, lo tengo en Asturias.

Luis Alberto “Chingli” tenía trabajo y hasta más tarde no iría al río.

ANTES DE PESCAR A FELMIN PARADAS OBLIGATORIAS

Matallana de Torío, un vez pasada la vía del tren de FEVE, es parada obligatoria. Allí habíamos quedado con Rodrigo Núñez “Lachis” para tomar un café y comprar “unas corras” de “La Gloria Leonesa” que es el chorizo de León, en éste caso de Cárnicas Escobar, que había conocido en el anterior viaje y me había “enamorado el estómago”. Como estaba cerrada la casa de embutidos, nos despedimos de Lachis y quedamos que comprar cuando bajásemos de pescar.

Quedamos a la vuelta con Lachis para tomar una cerveza y, si era menester, coger unas setas por la zona, aunque ya adelanto que lo primero lo hicimos pero, lo segundo nada porque a falta de humedad, los hongos no salen.

Continuamos viaje hasta Getino y allí entramos en Casa Amador, otra parado obligada. Otro café y el chupito de miel que no tenía. Encargamos la comida para tres, a partir de las 16,30 horas para poder pescar tranquilos. Como siempre.

LA PESCA

A eso de las 11 de la mañana, con un río precioso y el caudal preciso, José Luis y yo nos dispusimos a pescar. Como el coche lo dejamos frente a Casa Amador, en Getino, bajamos caminando aproximadamente un kilómetro y medio para después subir pescando por el río hasta la venta. Es lo que hacemos siempre que pescamos este coto que si podemos lo pescamos cada año.

José Luis montó la caña con aparejos de mosca leonesa mientras que yo, me dispuse a pescar a ninfa.

Después de una hora larga de pesca y con un río precioso, el “cero” efectivo me hizo desistir de la ninfa, pues sólo había tocado una y arrastrado otra que no llegó a mi mano, en unas corrientes hermosas para la práctica de este lance. José Luis, sólo había tenido una subida a sus moscas. Así todo, me dirijo hacia le Venta de Getino para dejar la caña de ninfa y coger la lance para pescar a la leonesa. El Torío es un río especial para este arte.

La sorpresa es mayúscula cuando llego al coche de José Luis y compruebo que no me había metido la caña de lance y, cuando “desesperado” ya me disponía a colocar en la de seca el carrete de lance, aparece mi amigo de Asturias, Benigno Sánchez “Beni” que, junto con su primo Fernando y sus respectivas esposas habían quedado en ir a vernos porque se disponían a realizar una excursión por tierras leonesas y habían parado en la Venta de Getino. Gracias él, pude pescar con su caña que llevaba en el coche.

LA JORNADA A LA LEONESA Y LA INTERAUTONÓMICA

Bajé hasta la zona donde había dejado a José Luis pero me encontré con la guardería, lo que hizo que me entretuviese un buen rato dialogando y mostrando la documentación. Muy amable el guarda y el ayudante pero los hombres no encontraban el número de mi licencia Interautónomica. Les comenté que ya había tenido problemas con la licencia que había sacado en Asturias cuando había solicitado entrar en el sorteo de cotos de Castilla y León y que me habían asignado un número complementario. Curioso, ese y no el de mi licencia Interautonómica sacada en Asturias era el figuraba en el permiso del coto. Increíble pero, así “de cuadriculada” es la Administración. Se ponen de acuerdo 7 autonomías para una licencia ÚNICA y después, al menos en CyL, te tienen que dar un número complementario.

Intento encontrar a voces y silbidos encontrar a José Luis pero no lo consigo. Me pongo a pescar a la leonesa unos metros por encima de donde había dejado a mi compañero hacía más de una hora.

Miro el reloj y me indica las 13,30 horas. Hora y media había perdido de pesca entre ir a cambiar de caña, verme con Beni y la guardería y bajar a buscar a José Luis.

A las primeras varadas consigo llevar a la mano los primeros ejemplares, todos pequeños que no pasaban de los 12 o 14 centímetros.

Las truchas son hermosas de colorido. El paisaje, una maravilla. El sonido del agua, embriaga y enseguida, me olvido de José Luis que no se si está pescando por encima o por debajo de donde comencé yo.

Gocé tanto pescando a la leonesa que, hasta las 15,30 horas, no me encontré con nadie en el río, casi llegando a la Venta de Getino. A unos 150 metros en una tabla larga había otro pescador. ¿Quién podía ser? Ese, el mismo, mi compañero José Luis que llevaba toda “la manga” pescando por delante de mí, aunque en honor a la verdad, ni lo noté pescando porque me llevé a la mano tantas truchas que lo mismo me daba que fuesen pequeñas. Total las devolvía igual al agua y eso que era un coto con muerte y puedes llevarte CUATRO ejemplares superiores a 22 cms. que también salieron.

Tengo que apuntar que disfruté mucho y que las pintonas entraban a un mosquito negro, con brinca avellana, y pluma pardo aconchado flor de escoba que llevaba de ahogado, al lado de la boya. Al resto, un lila, un verde aceituna y un pardón, que después cambié por un gris, entraban, de vez en cuando alguna pero, las mejores truchas al negro. Apuntar que la mayor captura no llegó a los 30 centímetros pero, una gran parte de ellas era de la medida, más o menos, porque daban una cuarta de mi mano.

A José Luis, le había ocurrido lo mismo pero a él le entraban, especialmente, al lila y al verde. Esto no hay quien lo entienda.

Sentado, en las rocas del balneario o caldas de Getino, se encontraba el tercer componente de la jornada, Chingli, que había llegado tarde y no se movió de aquella zona y sólo había conseguido pescar algún ejemplar pero pocos comparado con nosotros y…¡a comer!

Como hacía buen tiempo, comimos en la terraza de Casa Amador, al lado de la carretera.

Fue una muy grata jornada de pesca en un río hermoso y con la mejor compañía, la de los amigos y compañeros de río.

ALGUNOS DATOS DEL RÍO TORÍO

Son datos extraídos de mi libro DÓNDE Y COMO PESCAR EN LEÓN

El río Torío nace en el Puerto de Piedrafita, a 1.680 metros de altitud. Se trata de una corriente que parte de las filtraciones de agua de una montaña que mantiene nieve gran parte del año. Para completar su caudal se alimenta, principalmente, de las aguas que discurren de las montañas de Vegarada, donde todas sus escorrentías van a completar el curso de uno de sus mejores afluentes: el arroyo Canseco. Aguas por debajo de la localidad de Cármenes recibe otro importante aporte del río Valverdín. Después de Gete,  Getino, Felmín y pasando Las Hoces, el Torío acumula el caudal del arroyo Correcillas que nace en la montaña del mismo nombre, a una altitud de casi 2.000 metros (1.998), el pico más alto de la zona y donde el senderismo y la escalada nos mostraran una cara deportiva sin igual. Casi por frente, otro arroyo, es el de Coladilla que circunda las montañas de la otra parte del Torío, frente al Bernesga.

Vegacervera, Matallana de Torío, el cruce de Robles de la Valcueva, Pardavé, Garrafe y así hasta llegar a León por el barrio de Puente Castro, tras atravesar La Candamia.

Se trata de uno de los ríos menos contaminado de la provincia de León, aunque a partir de la zona más baja, antes de unirse al Bernesga, comienza a recibir toda la que no tenía notándose, especialmente en verano, cuando las aguas disminuyen su caudal.

Este río está considerado por los aficionados a la pesca de la trucha como uno de los mejores en cantidad y calidad de la especie autóctona.

Se trata de un río con grandes protecciones para “las pintonas” al tener en todo su curso fluvial a las rocas como principales aliadas. Curso rocoso con abundantes cavernas y cuevas, con pozos impresionantes donde las truchas pueden desarrollar todas sus virtudes, para delicias de los pescadores.

Prácticamente desde su nacimiento, a pesar de la poca anchura, se hace pescable para los más finos con la caña.

Existen buenas tablas para el lance, pozos, raseras y mucha vegetación de orilla que dificulta las tiradas, pero que hacen de la zona una delicia de luz, colorido y paisaje que, unido a la sinfonía en se transforma el discurrir de las aguas, encantarán al más incrédulo de los “homo sapiens de asfalto”. 

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