En las instalaciones de Covitoro “maridaje de pesca y vino” con alumnos con más de 50 años en el río

“El alumno” muestra su saber a los maestros

Con visita guiada a la bodega de vino de Toro, con “cata a sus mejores caldos”

Una buena forma de promocionar un producto por medio de la pesca

Fotos y texto: Eduardo Garcia Carmona y J.Nieto

Hay que tener “valor”, como los toreros, para ponerse frente al toro y, esta ocasión, “el maestro” del lance, J. Nieto, con lanzados que dibujan siluetas voladoras en el aire, como si de una gran “verónica” se tratase con el capote en el coso taurino de La Monumental, allí estuvo demostrando su valor.

El caso es que sin toro de cornúpeta pero, si de caldo de buena uva, los participantes en el curso de “maridaje de pesca y vino”, en la localidad de Morales del Vino (Zamora), citaron a “los morlacos” en una gran bodega de la zona, en las instalaciones de Covitoro que ,gentilmente había cedido el gerente de la entidad, Santi Marcos Mateos.

Allí se ha desarrollado, éste sábado, un curso de lanzado destinado a unos alumnos “muy especiales” porque, no es habitual que en dicha provincia se junten pescadores de “caña en mano”, en época de veda.

Algunos de los asistentes llevan más de 50 años pisando el río pero, pese a su saber en el medio natural, en el “artificial”, en el del lanzado de la cola de rata, o sedal pesado, sí que salieron con las enseñanzas del maestro que, primero había sido el alumno de la mayoría de ellos.

José Manuel Nieto el “maestro” en la plaza, salió emocionado del evento y apuntaba:
“El Curso ha sido muy emotivo para mí porque se encontraban como asistentes algunos de los pescadores que me vieron con una caña en la mano cuando yo contaba con tan solo cinco añitos. Ellos me han visto crecer y formarme como pescador. Me han enseñado muchas cosas sobre los ríos y todo lo que tiene que ver con la pesca en sí y, a pesar de eso y de sus años y andanzas de ríos, se prestaron a ser enseñados por el que un día fue su alumno”.

Todos los asistentes fueron obsequiados con una magnifica botella de vino de Toro, de las Bodegas Covitoro y con las enseñanzas en el lance de la cola de rata que, aunque para algunos “sonaban a cosas raras” a otros, les vinieron muy bien para corregir defectos, manías o errores en el lance.

Sin duda, un curso para el recuerdo y para que la amistad continúe muchos años más.

Y, por cierto, que tomen buena nota otras bodegas de vino, sidra… y por qué no, otras empresas para promocionar su productos a través de la pesca y los aficionados a éste deporte-afición que son varios millones en España…

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