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29 septiembre, 2020

Buen inicio de la temporada en CyL y mejor en Asturias…

El estado de los ríos y la climatología han sido claves para que los peces se muevan

Abundancia de capturas: truchas, reos y salmones

Y mientras unos caminan a fase 3, otros están en la 1 o en la 2 y quien esto escribe ha inaugurado su particular temporada en el CARES

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

Pese a la “Torre de Babel” en la que ha convertido nuestra la pesca con tanto cachondeo de fases y variación de directrices, los pescadores nos sentimos tan satisfechos como “unos niños” a los que nos han regalado un “caramelo” en la puerta del colegio.

A una semana del inicio “oficial” de manera conjunta en Castilla y León y don dos d pesca en Asturias, los números cantan y se puede poner con total certeza que la pesca ESTÁ SIENDO BUENA.

Y mientras unos caminan a fase 3, otros están en la 1 o en la 2 y, quien esto escribe, ha inaugurado su particular temporada en el CARES teniéndose que conformar con tres reos y dos truchas y algún alevín de salmón a los que he tratado con total delicadeza.

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EL INICIO DE “UNA TEMPORADA ESPECIAL”

Aunque sobre Asturias ya hemos escrito del inicio de temporada inicial con buenas capturas de salmones, especialmente en el Sella, Narcea y Cares, lo cierto es que la abundancia de truchas y reos se está notando, también, en éstos ríos. A ello contribuye el buen caudal que presentan las cuencas y a que, todavía, restan “pintas” en las cumbres más altas lo que asegura caudal para algún tiempo más aunque las lluvias llegarán.

En CASTILLA Y LEÓN, el “telón” de la temporada de manera genérica se ha abierto el pasado lunes 25 de Mayo y ya teniendo el mes de Junio encima, sólo se aspira a llegar a la fase 2, excepto El Bierzo que ya la disfruta.

Se está pescando bastante bien en toda la provincia de León que es de la que tenemos información. Ríos como El Omaña, Torío, Bernesga, Curueño y Luna están dando muchas y buenas satisfacciones a los pescadores. Los mosqueros disfrutan del Órbigo, Porma y Esla y la temporada, aunque tarde, está haciendo disfrutar a “la parroquia”. En El Bierzo, más de los mismo y con muy buenas capturas en zonas como Candín en el Burbia, Selmo y Cúa.

Nunca entenderé, por mucho que lo expliquen, por qué la pesca no está abierta de forma genérica y sin excepciones. No es de recibo tener que pescar en tu provincia o Comunidad sin poder salir de ella, incluso estando en la misma fase. El fútbol si, aunque sea a puerta cerrada en la cancha de juego. ¿Por qué un pescador de Asturias no puede ir a Cantabria o Galicia si ambas Comunidades están en la misma fase? Incluso, porque no se puede viajar a pescar a León, siempre y cuando se haga de forma correcta.

La pesca se practica individualmente y el riesgo de contaminación por culpa de un pescador a otras personas es “infinitamente” inferior al de los apelotonamientos de perdonas en terrazas, en la calle o en la playas.
Una pena pero “los ilustres” consejeros que cobran un pastón, seguro que “algún día” nos lo podrán explicar.

INAUGURACIÓN DE MI TEMPORADA

Sinceramente, no estoy seguro si es debido al confinamiento o qué pero, no tenía muchas ganas de salir al río a pesca. Ha sido mi estimado, BENITO LOZANO, quien sabedor de que estoy sin vehículo para los desplazamientos, se ha brindado a “llevarme” a pescar. Gracias Benito, algún día te lo pagaré con abrazos que, ahora no se puede, todavía.

Con un madrugón de “órdago” como hacía años que no me daba, a las 7 de la mañana estaba en mi puerta para recogerme y acudir juntos a pescar al río Cares. El lugar elegido ha sido el coto parcial de El Seu. El viaje, por aquello de no poder atravesar otra Comunidad Autónoma, aunque en la misma fase, lo hicimos por la autovía hasta el desvío de Posada de LLanes. Después, subidas y bajadas, afortunadamente por carreteras bien asfaltadas y llenas de “eses”, hasta llegar a Arenas de Cabrales, donde las calles aún estaban a medio poner. Desde la capitalidad de la zona, siguiendo el curso del río y sus hoces, hasta llegar a El Seu, el coto parcial que queríamos pescar.

La Molinuca, el hotel restaurante que desde el año pasado tiene nueva dirección, estaba aún con “las cortinas cerradas”. No pudimos tomar café, aunque al final de la jornada y antes de comer nos deleitamos con unas cervezas, acompañadas de unas aceitunas en la terraza y dialogamos amigablemente con su dueño, Fernando quien está esperando la Fase 3 más que nadie para “respirar” en su negocio, aunque nos hay adelantado que tiene bastantes reservas para Junio y Julio. Una delicia las cervezas y la conversación.
Antes, la pesca.

Cruzamos el puente colgante de La Molinuca y ya pudimos comprobar a dos aficionados que se nos habían adelantado. Les dejamos subir mientras les veíamos. No había, ni hay prisa.
Montamos las cañas poniendo un par de ninfas ambos coincidiendo en “la gasolina” que siempre nos ha dado buenos resultados en el Cares. El río estaba precioso y el día espléndido de luz y sol que hacía que el río “pareciese el mejor cuadro natural jamás pintado”.
Desde las 9 a las 12 horas “nos pegamos con el Cares” y sus corrientes pero, nada de nada a los señuelos.

Mientras Benito “se me perdía río arriba”, coloqué dos moscas secas para pescar con boya pues sólo tenía conmigo el material de seca y ninfas. Sólo toqué un esguín de salmón.
Aburrido de esperar en la zona por si bajaba Benito, continué pescando y cuando estaba a punto de atravesar por el río la pasarela de La Molinuca, apareció “el niño perdido en el río”. Benito se había “caído en el río” y rompió el puntero de la caña. Mientras lo arreglaba le pedí las llaves para ir a por la mosca ahogada y me dijo que tenía unas cuerdas preparas. Me dio una y me dispuse a continuar pescando aguas debajo de la pasarela hasta una caída a un pequeño pozo con unas corrientes muy buenas. Como Benito continuaba con las ninfas, le dejé la mejor zona para que la pescase y yo pesqué la salida de la corriente. Allí “hice mi pescata” porque ahora cuatro o cinco peces “son mucho”. Al ver la efectividad de su salmonin, el chicle y la carmonina, se decidió a poner una cuerda. Curioso, mientras a mí me entraban a él sólo le subieron un par de peces.

Al final, dejamos de pescar a las 14,30 horas, que dicen es el momento de quedarse para la ahogada y la seca pero como los dos pescadores que subieron habían bajado y sin mediar palabra se nos colocaron al lado como “queriendo echarnos”, les dejamos el lugar que esperemos que les haya “aprovechado”.

Y colorín, colorado acabamos en Panes, junto al campo de fútbol, a la sombra en el área de recreo de La Torre, para dar buena cuenta de nuestra merienda. El café y el chupito para el que no conducía, en el Covadonga de Panes, donde nos aconsejaron que no diésemos la vuelta por toda la ruta hasta Posada de Llanes porque, mayormente, no “llamaban la atención” a quienes pasaban Unquera para continuar por la autopista y no siempre nos encontraríamos a la Guardia Civil. Nos la encontramos en la rotonda y nos preguntaron de donde veníamos. Al comprobar que veníamos de pesca, nos dejaron continuar por la autovía hacia Asturias. Menos mal.

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