26 febrero, 2020

Capillas de mármol, Ñirehuao, cordero asado y…

Vuelta a España de la expedición leones a La Patagonia chilena

Una jornada de despedida aprovechada de forma diferente

José Luis y Guti se fueron al Lago General Carrera a ver las Capillas de Mármol

Caneda, Molleda, Goyo y José Ángel a “echar la última” antes de coger “el pajarito” de vuelta a casa

Fotos y texto: Eduardo García Carmona y expedición

Mas todo pasa, todo pasaráaaa…!!! que dice la canción que nos hizo bailar a más de uno en aquellas boîtes y discotecas de los años 70 y, efectivamente, el momento ha llegado para la expedición leonesa a La Patagonia Chilena.

Han sido doce días de pesca con jornadas totalmente distintas para bien y para mal. Esto último se olvida pronto, lo bueno siempre se recordará y llevará en la retina donde se incrustó jornada tras jornada.

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Nuestros seis expedicionarios: Víctor Molleda, Manolo Caneda, Goyo Hernando, José Gutiérrez “Guti”, José Luis Méndez y José Ángel, de quien ni siquiera he sabido cómo se apellida, “llegaron vieron y vencieron” y hasta “encontraron el viejo ferrocarril perdido”.

Han sido jornadas de paz y pesca, de alegría y satisfacciones…han sido días inolvidables y más de uno repetirá, seguro.
Como las jornadas de pesca se las hemos contado a diario en www.pescarmona.es sólo nos resta centrarnos en la última.

Los que fueron de nuevo a pescar al río Ñirehuao, se llevan la “lección bien aprendida” y más vale la malo conocido, que lo bueno por conocer.
Cuatro o cinco jornadas de pesca se han desarrollado en éste río emblemático de La Patagonia chilena, donde la soledad es total y única compañía, antes de llegar a la vereda del río. Después, se pesque donde se pesque, zona alta, media o baja, la “sinfonía” es totalmente distinta. A unos les suena el silencio a música celestial. A otros, a repique de campanas con el tintineo de las picadas. A otros, a “tormenta de granizo” por la cantidad de truchas que toman los señuelos como si el granizo cayese en el agua y las hiciese salir a comer…son metáforas de lo vivido estos días. Un sinfín de sensaciones y vivencias que jamás se olvidarán.

Los “cuatro jinetes de la caña” que se quedaron a la orilla del Ñirehuao volvieron a disfrutar de sus grandes peces, de la soledad, del viento, de la llanura, de la espesura de la hierba…del paisaje “lunático” de una zona pobre y rica y de ahí su encanto.

Los que se fueron al Lago General Carrera para girar una visita en embarcación a LAS CAPILLAS DE MÁRMOL, se perdieron la última jornada de pesca pero ganaron en SENSACIONES, conocimientos y belleza sin igual, de una zona única.

Las Capillas de Mármol, en Chile, son “las comidas diarias del viento y las olas de agua dulce” dónde el lago es mar con olas y tempestades, dónde como no se vaya equipado, la pulmonía está asegurada y dónde la vista llega al “éxtasis” como si de un orgasmo se tratase. Conste que no he estado en el lugar pero, viendo las imágenes que me han enviado Guti y José Luis, soy conocedor de sus sensaciones porque, también, conozco algo de sus “sentidos”.

La belleza esculpida en las rocas de la montaña costera es tal que parece que uno se encuentra en el cielo y, tampoco, he estado en el cielo. La imaginación es la imaginación.
Gracias amigos por haberme hecho partícipe de vuestra aventura que, aunque vivida en tres ocasiones, nunca la había vivido de ésta forma y os aseguro que mis sentimientos, sufrimientos y disfrutes, son como los he contado.

Sólo me resta “sentarme a la mesa” de las cabañas de Don Edilio, ahí, a seis kilómetros de Coyhaique, junto  ellos y los guías, Mauricio y Patricio y disfrutar de los manjares que se os ven degustar. Ese cordero asado en la finca del anfitrión denotan su buen quehacer en la cocina con esos platos diarios, los desayunos con los zumos recién hechos…¡Qué suerte…!

La misma que os deseo a todos en la vuelta a casa, donde oiréis mis gritos desde Gijón…¡¡¡bienvenidos a casa, amigos…!!!

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