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29 septiembre, 2020

De “cien en cien ejemplares” en La Tapera (Chile)…

La Tapera es el lugar más recóndito y “puro” para pescar en La Patagonia chilena

La expedición leonesa se ha divertido en las tres primeras jornadas y les resta una más

El lago Solís con truchas impresionantes de tamaño y belleza y el río Cisnes “una locura” en belleza y cantidad de truchas

Fotos y texto: Eduardo García Carmona y expedición

Tres días sin noticias de la expedición leonesa a La Patagonia chilena, son muchos días pero, acercándose al puesto de la policía chilena, recuerdo del año anterior, se podía conseguir wifi. Así ha ocurrido aunque José Luis Méndez que conocía el tema, ha tardado en ir porque, primero es la pesca y se llega muy cansado a la casa de doña Wirma y Anibal, en La Tapera, pequeña localidad donde “Jesucristo perdió las mangas del chaleco”, que se suele decir, próximo a la Reserva nacional del Lago Carlota y la Reserva Nacional del lago Las Torres.

La Tapera es una pequeña localidad “en el culo del mundo” donde no llega la vorágine humana a no ser los lugareños, campesinos y ganaderos, que son pocos en población aunque, cada año que pasa, son más los pescadores que llegan de todo el mundo.
Conocedores de ello y sin lugar para poder acudir a pasar más de tres o cuatro jornadas de pesca, la familia de Anibal, desde hace unos años, ha puesto su humilde casa al servicio de los pescadores más osados. Hace unos años, el agua corriente y los servicios más básicos “brillaban por su ausencia”. Hoy, la familia ha desarrollado “unas mínimas, muy mínimas” infraestructuras para poder lavarse o ducharse y hasta han completado el trozo de pradera junto a la vivienda para hacer una cabaña prefabricada de madera, con mayores comodidades. Lo malo es la falta de canalización y los pozos negros, son eso, pozos negros y se llenan, si no se limpian a menudo.

Así las cosas, nuestra expedición llegó y se encontró que el alojamiento nuevo estaba ocupado por pescadores franceses. Los seis leoneses fueron alojados en la misma vivienda de Don Anibal, señora e hijos. Tres cuartos superiores a los que se accede subiendo una estrecha escalera y compartiendo baño, mínimo, aunque con ducha. Lo malo es ponerse de acuerdo cuando llegas de pescar para ducharse o hacer las necesidades.

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LA TAPERA Y LA PESCA EN LA ZONA

Llegar a La Tapera desde Coyhaique no es fácil, aunque para los residentes sí y, como la expedición tienes sus dos buenos guías desde hace tres años: Muricio y Patricio, desde Coyhaique se van hasta Villa Ortega, después a Villamañihuales y atravesando Campo Grande, llegar a Villa Amengual. Allí se vislumbra el río Cisnes por cuya orilla existe una carretera de alta montaña que “impone” a tramos y, desde allí a La Tapera, fin de viaje.

El encanto que se encuentra el viajero a cada kilómetro es excepcional e impresionante. La Patagonia chilena en su XI Región es toda una maravilla que, con el paso de los años se está deteriorando. Es la mal llamada civilización.

Desde la divisoria de los Andes con Argentina, en el paso de Río Frías-Apeleg, surgen las aguas del éste emblemático río del que todos hablan maravillas y yo más, desde que lo pesqué el año pasado y quedé totalmente prendado. Hay que estar allí, pescarlo, disfrutarlo para, después, añorarlo.

Pues bien, José Luis, José “Guti”, Molleda, Goyo, Caneda y José Ángel, llegaron y disfrutaron. Lo mejor es que nunca se van a olvidar de la zona y sus encantos.

La primera jornada, acudieron a pescar el río Cisnes en la zona más próxima a La Tapera, donde se une con el río Cáceres, sólo en jornada de tarde y después de acomodarse y comer. Aquí llegó la primera decepción con el matrimonio receptor del alquiler: la comida había sido escasa y esto no gustó al grupo.

La pesca, pese a que el tramo había sido pescado, quizás por el otro grupo el de los franceses por la mañana, no se dio nada mal y se consiguieron muy buenas capturas pescando unos a cucharilla, los menos, y otros a mosca seca, estreamers, ninfas y mosquito ahogado o a la leonesa que triunfa como el mejor arte por aquellos “lares”.

Nuestros amigos leoneses se habían quitado el estrés del viaje y el malhumor de la estancia reducida a menos que el año anterior.

La segunda jornada, la expedición viajó hasta el Lago Solís para pescar en un paraje de “cuento de hadas”. Un lago que parece un mar, con fuerte viento y olas que semejaban el mar. Pese a ello, Guti y José Luis, conocedor éste último del lugar donde gozamos él y yo el año anterior, acudió a la misma zona con el de Villa Obispo. Allí dieron buena cuenta de las cucharillas EDU, lo mejor para pescar éste lago por causa del fuerte viento y el éxito fue total. José Luis, consiguió más de 40 ejemplares, casi todos de más de kilo. Guti, alguno menos pero, ambos disfrutaron de lo lindo.

Tras un tropezón, Méndez tuvo que salir a nado, probando la misma “medicina” que el año anterior había probado en mi persona cuando tropecé con una roca y me mojé de cabeza a pies pasando más frío que “un tonto”. Donde las dan las toman, Jose…jajaja.

El resto del grupo pescaron con mucha dificultad a estreamer, lanzado a favor de viento pero con muchísimo menos éxito que los anteriores, salvo Goyo que pescó más de 50 truchas, Molleda y José Ángel consiguieron ejemplares de buen porte, la mayoría superiores a los 40 y 50 centímetros pero en menor cantidad.

La tercera jornada de La Tapera fue al río Cisnes. Unos pasando la estancia de Los Ñires y otros por debajo. Los dos grupos gozaron a tope con “pescatas” increíbles. José Luis se plantó en 100 ejemplares contados y Guti y Manolo Caneda, se cansaron cuando llevaban más de 150 ejemplares cada uno y el codo y los hombros “con agujetas”.

El segundo grupo con Víctor Molleda, Goyo Hernando y José Ángel, pescaron el Cisnes pero en la zona media, las “pescatas” fueron por el mismo estilo, según nos contaron por whasaap en un momento que pudieron escribir algo y enviar unas fotos, tras llegar a La Tapera y acercarse al puesto de Policia. Una aventura total.

La cuarta jornada, la de hoy sábado, al Lago Carlota con resultados, me imagino, parecidos a los conseguidos en el Solís y después, el regreso para Coyhaique.

Eso se lo contaremos mañana o pasado, cuando la expedición pueda ponerse en contacto tras llegar a las cabañas de Don Edilio.

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