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22 septiembre, 2020

De la “Gripe Aviar al Coronavirus”…

El gallo de pluma para la pesca de León, “estuvo entre algodones y en cuarentena”, como lo estamos nosotros ahora

Los criadores se mostraban alarmados por la amenaza que suponía para una raza única en el mundo

Al final la gripe pasó de largo pero, al Gallo de León nos los estamos cargando entre todos

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

Son días de cuarentena para los españoles y, quien más, quien menos, intenta pasar las 24 horas diarias de “asueto obligatorio recluido” de la mejor forma posible.
En Pescarmona, con la temporada de pesca que aún sin “despegar” y que tardará bastante en abrirse quizás en Junio, estamos recuperando artículos publicados hace unos años para “refrescar memorias” o para hacer homenajes y comparaciones.
Hoy, sin comparaciones que suelen ser odiosas y sólo por lo de la CUARENTENA, hago referencia a un artículo publicado en nuestra web cuando éramos blog de pesca, simplemente. Se trata del artículo sobre otra gripe: LA GRIPE AVIAR del año 2009.

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SOBRE LA GRIPE AVIAR Y SU INCIDENCIA EN LEÓN

En el Blog de Pescarmona.com escribíamos entonces:

La temida gripe aviar no ha llegado, ni se quiere que llegue a España y menos a León pero, los problemas que se derivan de las medidas para prevenir el mal, también están causando perjuicios importantes en un sector único en el mundo como es el de los criadores del Gallo de Pluma para la Pesca, de León.

No hace muchas fechas, en La Vecilla, localidad de la montaña leonesa donde se celebra cada año “La Feria y Muestra de gallos de pluma para la pesca”, prácticamente quedó descafeinada, al prohibirse el traslado de las aves, por parte del Servicio de Agricultura de la Junta de Castilla y León. La feria salió adelante gracias al ímprobo trabajo de los artesanos en la confección de moscas y mosquitos para la pesca y a los criadores de gallos que, aunque no pudieron exponerlos, ni siquiera en vitrinas especiales de “metacrilato” o vidrio, sí estuvieron presentes con el plumaje de los mismos, en sus diferentes calidades, tonalidades y tipos de indios y pardos.

Desde entonces, los aproximadamente 30 criadores de gallos se han quedado en la mitad o menos, criadores que existían en en esta zona de la provincia de León que comprende localidades como Aviados, Campohermoso, La Vecilla, Sopeña, La Cándana, La Mata, La Matica, Valdepiélago… prácticamente todos los pueblos por donde discurre el río Curueño, se muestran preocupados y alerta ante la posible llegada de la gripe aviar. El miedo lo tienen en el cuerpo y esto ha hecho que la Asociación de Criadores de Gallos de Pluma, haya comenzado a mover ficha, especialmente de cara a la administración.

Los criadores querían entonces que se les administrasen vacunas para prevenir la enfermedad que, de detectarse en la zona, acabaría con una raza única en el mundo y con muchos siglos de existencia. De ahí su gran preocupación.

Los servicios veterinarios de la Junta de Castilla y León están prevenidos por si la gripe aviar llegase a España y más concretamente a esta Comunidad Autónoma, algo que no se descartaba. Castilla y León es zona de paso de aves migratorias de África hacia toda Europa. La Consejería de Agricultura de la Junta tiene un servicio veterinario permanentemente de guardia, con miles de muestreos y análisis realizados en toda la Comunidad. También tenía más de 5.000 dosis de vacunas preparadas, pero se asegura que no es posible administrar la misma hasta que el Ministerio de Agricultura no lo estime oportuno. Unos por otros, pero el caso es que los criadores de gallos no dormían a causa de la gripe aviar y las nefastas consecuencias que podría acarrear para una cabaña que ya ha pasado por momentos muy delicados, como en el año 1970 cuando una epidemia casi acaba con esta raza, o cuando entre 1989 y 1990, la enfermedad de Marek diezmó tanto los gallineros, que apenas quedaron 20 parejas. Fue el tesón de los criadores y la lucha constante, con la ayuda de Universidad de León, lo que hizo posible que la raza no desapareciera, entonces y gracias a ese trabajo, ahora, estén censados en la zona poco más de 3.500 gallos de pluma y 1.500 gallinas.

GALLINEROS EN CUARENTENA
El confinamiento de las aves se redujo a tenerlas en sus propias granjas pero, tampoco se descartaba un confinamiento en zonas cerradas lo que supondría, según los criadores, una pérdida para la calidad de la pluma, de unos animales que desde hace miles de años viven en libertad, en gallineros amplios y al aire libre. Sería la ruina para toda la comarca del Curueño que vive casi, exclusivamente, de los Gallos de Pluma para la Pesca, además de la desaparición de una raza autóctona que da fama mundial a esta zona y a León.
Por aquel entonces, los miembros de la Asociación de Criadores de Gallo de Pluma de León, como nos aseguraba uno de sus miembros, Tomás Gil, estaban tomando sus propias medidas para evitar el confinamiento en lugares cerrados.
Cada criador puso en cuarentena sus propios gallineros. Estaba totalmente prohibido el paso a los mismos a todas las personas, a no ser el propio criador. Los gallineros eran desinfectados continuamente. Para poder entrar había que vestir indumentaria especial y no permitían a nadie acercarse, “ni fotógrafos, ni cámaras de televisión, ni nada de nada”, apuntaba el presidente añadiendo: ¿Quién puede asegura que una persona y su cámara no han estado en África, o se han pasado por cualquier otro país donde se hayan dado casos de gripe aviar?

La situación fue alarmante y preocupante porque eran conocedores de que el día que salte una cepa de dicha gripe en la zona, la raza desaparecería en un radio de 10 kilómetros a la redonda y esta raza se encuentra a caballo entre La Vecilla, Boñar y Cistierna.
“La única solución era vacunar, vacunar y vacunar”, decía Gil, pero la Junta no se quiere mojar, pasa la pelota al Ministerio y nosotros estamos totalmente desamparados. Lo del banco genético es otro cantar, pero tampoco nos vale para ahora mismo”.

BANCO GENÉTICO

Tras haber sido recibidos los dirigentes de la Asociación de Criadores por el presidente de la Diputación Provincial de León, Javier García Prieto y el diputado de Desarrollo Rural, Francisco Lupicinio Rodrigo, con el único objetivo de conocer, de primera mano, la problemática del sector con motivo de una posible epidemia de gripe aviar, la preocupación también ha calado en el sector político.

García Prieto aseguraba que “el peligro no es para una explotación avícola, sino para todo lo que representa el gallo de Pluma de León, toda su riqueza turística, cultural y tradicional”.
En esta línea, La Diputación de León impulsaba, ante el Ministerio de Agricultura, la consecución de una denominación específica de la raza, lo que implicaría confeccionar un libro genealógico. Sería entonces cuando se podría solicitar lo de “raza en peligro de extinción” y conseguir las ayudas pertinentes. Mientras tanto, La Diputación solicitaba la colaboración de la Universidad de León para la creación de un banco genético.

Esta sería una de las mejores actuaciones para preservar la raza única del Gallo de Pluma para la Pesca de León. Ocurre que mientras se consigue, o no, este banco de semen, la raza podría desaparecer, si llegase una cepa de la gripe aviar a la zona. De ahí la preocupación y alarma general existente entre los criadores y la necesidad imperiosa de utilizar las vacunas, que tenía listas la Junta de Castilla y León, sin demora.

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