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28 septiembre, 2020

De pesca por el río Curueño para cerrar la temporada…

Valdepiélago y Tolibia “el paraíso de la Pesca a La Leonesa”

Montañas con sinfonías de colores y paisajes idílicos

Abundancia de truchas en cantidad y calidad

Un año más, volvimos a saludar al autor leonés JULIO LLAMAZARES

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

Me “enamoré locamente” de este paraíso entre montañas cuando lo pesqué, por primera vez, hace un montón de años, más de 40, y  es que nos estamos haciendo “mayores”.

Les puedo asegurar que terminé de “enamorarme” locamente de este paraíso entre montañas, por muchos motivos pero, especialmente por sus “pintonas, sus paisajes, sus aguas…

Han sido tantas las veces que he pescado, o simplemente paseado por estos parajes que todo lo que se pueda contar es nada para lo maravilloso que es. Por si fuese poco, en plena freza pude disfrutar viendo a la hermosa trucha del Curueño retozar en un mar de tranquilidad y aguas claras, “danzando” el rito especial de la procreación. ¡Qué maravilla y qué cantidad de truchas!

En los frezaderos de Valdepiélago y Tolibia he visto escarbando en las piedras tantas truchas y de tamaños tan variados, que no podía dar crédito a lo que estaba viendo.

En la “danza de la vida” rápidamente el macho acude a depositar el semen al lugar donde la hembra deposita sus huevos para impregnar con su líquido de la vida lo que la hembra deja sobre el lecho del río. Esto se repite una y otra vez cada invierno. Es la “sinfonía de la vida” plagada de  luces y colores.

LOS ROMANOS

No cabe la menor duda de que cuando las legiones romanas determinaron abrirse camino hacia Asturias por Valdepiélago, surcando las aguas del Curueño, quedarían enamorados del paisaje que marcan sus aguas limpias y la gran riqueza truchera que tiene. Había que transportar mercancías y riquezas mineras, especialmente el oro, hasta  Asturias. El camino a seguir a través de la montaña, lo indicaba este gran río Curueño, río de las mil y una sinfonías multicolores de agua, montaña, arboleda y praderas.

Si los romanos eligieron Valdepiélago fue por algo. Es la entrada natural hacia la montaña y punto de unión entre todos los pueblos y aldeas del alto Curueño y la localidad más importante de la zona, La Vecilla.

Los alrededores de Tolibia y Valdepiélago respiran vestigios romanos. La historia así lo cuenta porque, junto con la Vecilla, fueron vía importante de las comunicaciones romanas entre León y Asturias. Los productos extraídos en la tierra leonesa, oro y plata, se pasearon durante muchos años por la calzada romana que, paralelamente al río Curueño, todavía se puede localizar. El dificultoso paso natural se volvió artificial, labrado por los leoneses de antaño con sudor y vidas dejadas en las rocas de sus montañas, hasta convertir el trazado sinuoso y peligroso, en vía accesible hacia tierras astures y cántabras.

Entre las almenas naturales de este paraje natural son miles las historias de la época y siempre como protagonistas, los romanos y el río Curueño. Este es el denominador común de esta comarca maravillosa compuesta por el alto y bajo Curueño, lugares de lo más importante en la provincia leonesa en cuanto a la trucha y su pesca se refiere, sin olvidarnos de esos gallos únicos en el mundo, que dan fama a León, por la aplicación maravillosa de sus plumas para la confección de moscas para la pesca deportiva, aunque cada vez menos debido a los productos artificiales que se emplean para confeccionar moscas secas.

En Valdepiélago y Tolibia se respira aire fresco de la montaña mezclado con el olor a brezo o hierba recién cortada. En Valdepiélago y Tolibia también se huele a trucha. Trucha fina, brava y con un colorido especial, que sólo tiene la del Curueño. En Valdepiélago y Tolibia, el despertar del día se convierte en canción. ¡Qué tendrán estas tierras para desbordar tanta belleza!

Agua, truchas, gallos de León y el Manuscrito de Astorga se juntan en estos lares de la montaña leonesa para deleitar al pescador más exigente con la PESCA A LA LEONESA porque aquí y, especialmente en Toliba y Valdepiélago la pesca a la leonesa que atesoraron pescadores como Juan de Bergara, Lorenzo García y Luis Peña y que se ha transmitido de generación en generación, al igual que sus moscas confeccionadas con las plumas únicas de los gallos de la zona, se ha convertido en el paraíso de éste arte.

Soy un enamorado del río Curueño y como he escrito en otras ocasiones, este río me está devolviendo a las jornadas maravillosas de hace 20, 30 y 40 años gozando de buenos ejemplares, como antiguamente y lo recalco, pese a lo que diga “algún listillo”.

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CERRANDO TEMPORADA EN TOLIBIA

 

El tramo acotado de Tolibia, año tras año, temporada tras temporada, es uno de los favoritos de los pescadores que gustan de practicar su afición pero, también, de los muchos furtivos “veraniegos” que, atraídos por la belleza y el encanto que tiene la mayor parte de la montaña leonesa, acuden a pasar el fin de semana en esta zona, o simplemente a disfrutar el domingo y de paso “arrasarlo” todo. Son tantos los visitantes y tan poca la vigilancia, sobre todo de madrugada o al atardecer, que la pesca a mano, con lejía o lo que haga falta está a la orden del día. Pese a ello, el río Curueño es muy sabio.

El Curueño, en este tramo de Tolibia, es un auténtico vergel piscícola, La contaminación, aunque cada vez es mayor,  es mínima todavía, comparada con la de otras zonas y ríos.

 

 

El río Curueño baja del puerto de Vegarada y discurre, en sus primeros metros, como un hilo de agua limpia y fresca que sacia nuestra sed y la de los muchos visitantes de esta zona, límite con Asturias.

Poco a poco el Curueño va ganando caudal para convertirse en un riachuelo torrentoso y  poco caudaloso en los primeros kilómetros, para ir abriéndose hueco entre las montañas y hacerse pescable en las Hoces Valdelugueros. Tiene una longitud, aproximada, desde su nacimiento hasta la desembocadura en el río Porma, en Ambasaguas, de 50 kilómetros.

El acotado de Tolibia tiene su límite superior en el pozo conocido como “El Ciego”, aguas arriba del kilómetro 14 de la carretera de La Vecilla a Casomera. El límite inferior se encuentra a kilómetro y algo aguas debajo de donde deja sus aguas el arroyo de Valdeteja, próximo al puente de Los Corrales. La longitud aproximada de este tramo acotado es de 7 kilómetros. La anchura media del cauce no sobrepasa los 15 metros.

 

 

El coto, prácticamente en toda su extensión, es muy bueno para la práctica de la pesca en la modalidad de lance y mosca seca. Es cómodo de pescar mayormente, aunque entre las rocas existen muchas dificultades de tránsito con paredes altas y pozos profundos. Existen zonas determinadas que, bien por su mayor número de piezas extraídas o por sus mejores condiciones para la pesca, son las favoritas de los pescadores que acuden al coto.

En su zona alta, en el mismo comienzo del coto, se encuentra el pozo de “El ciego”, donde existen  cantidad de ejemplares  de buen tamaño, con una entrada y salida del pozo muy bueno para el lance. Después del puente, y hasta La Venta del Aldeano, las tablas se suceden, ofreciendo multitud de oportunidades a los aficionados. Después llegan zonas donde el río se encajona entre las rocas para abrirse y ofrecer espacios idóneos para lanzar. Tramos donde el río se ensancha, ofreciendo el Curueño su vientre repleto de rocas. Pescar aguas arriba bailando la saltona ofrece plenas garantías. Lugares donde el agua se remansa formando grandes tabladas con aguas profundas, ideales para la pesca a mosca seca.

 

El Curueño recibe el caudal de dos arroyos: Arintero y Villarias, aguas arriba de “puente Mesmino”. Este es uno de los lugares favoritos de los pescadores. Desde esta zona y hasta el pozo de Las Brujas, aguas abajo de la Venta, el río vuelve a ofrecer muchas oportunidades al pescador. Lo peor de esta zona es que en verano son muchos los “domingueros” con sus familias. Algunos no respetan nada, mucho menos al pescador, haciendo la pesca poco menos que imposible por lo que pescar en verano, sábados, domingos y festivos se convierte en “aventura”.

De lo que no cabe duda es que desde que hizo la nueva Ley de Pesca en Castilla y León, todos los ríos de ésta provincia son una maravilla para pescar por su buenos peces en tamaño y cantidad y, a poco que el tiempo climático acompañe, la jornada de pesca se puede convertir en inolvidable.

En verano, lo más aconsejable es pescar al sereno, tanto de la mañana, como del atardecer.

LA ZONA LIBRE DEL BALNEARIO DE NOCEDO DE CURUEÑO

Quien no haya cruzado el puente existente para llegar al Balneario de Nocedo de Curueño, totalmente abandonado, no podrá calibrar lo “idiotas” que somos los humanos que dejamos abandonado un lugar “único” entre montañas y que bien dirigido sería un negocio rentable. Espacio tiene éste balneario abandonado para lo que fue concebido y para hacer un buen completo turístico. Cierto es que sería para época vacacional pero, conociendo la zona como la conozco, el complejo turístico programado para senderistas y pescadores, en particular, y para todos en general sería un éxito pero falta inversión pública o privada para relanzar ésta zona.

Cada vez que atravieso el puente para pescar la orilla contraria a la carretera hasta el puente romano se me cae “el alma”. Una pena.

En lo referente a la pesca, el tramo tiene zonas de pesca muy atractivas porque, además de pescar en el Curueño, lo estamos haciendo “en el cielo” de la montaña leonesa. Próxima al balneario existe una fuente con aguas “heladas” todo el año. Precisamente al lado de la fuente, se puede dejar el vehículo en un tramo de pradera y arboleda donde la sombra en verano nos vendrá muy bien.

Desde la localidad de Nocedo, aguas arriba hacia Tolibia, existe un tramo de río vedado desde hace un montón de años que sirve de piscifactoría natural para la zona. O sea, sólo podríamos pescar del puente del Balneario hacia Tolibia justo hasta donde encontremos la tablilla que anuncia el coto.

Las rocas en el curso del río son el cobijo natural para las preciadas truchas de éste río, todavía con aguas bastante naturales y limpias.

Todas la tablas de éste tramo libre, son muy buenas, especialmente a la leonesa y a seca. Desde la apertura y hasta Junio o primeros de Julio, dependiendo de la climatología, nos encontraremos “pocos obstáculos” para pescar aunque lo mejor será no probar al comienzo de la temporada pues, aunque sea pesca sin muerte, son bastantes los aficionados que eligen la zona por pescar y pasar una jornada feliz en plena naturaleza.

Hasta la zona de “la peñona”, las tablas se suceden con garantía de lance y posible éxito porque las truchas del Curueño son golosas. Lo malo es que se adelante algún pescador y te haya pisado el río.

Particularmente, la tabla que se forma con el choque del agua sobre la tremenda “mole granítica”, es la mejor zona de pesca, o dónde mejores resultados he conseguido.

Desde esta zona y hasta el puente de Los Corrales, nos volveremos a encontrar lugares idóneos para el lance y el disfrute.

Recomendado pescar en el Curueño en su zona libre y entre cotos. Una maravilla.

VALDEPIÉLAGO NUNCA ME DEFRAUDA

Este tramo acotado se encuentra entre las localidades de Nocedo de Curueño y Renedo. Presenta unas características idóneas para la práctica de la pesca de la trucha en todas sus modalidades aunque, especialmente, a LA LEONESA o  mosquito ahogado y sin muerte.

Se encuentra a unos 40 kilómetros de León, con buena red de comunicaciones, tanto por carretera como en tren.

La anchura media del curso fluvial es de 15 a 20 metros, aunque existen zonas donde el Curueño angosta tanto, que no llega a los 5 metros, cerrándose sobre las rocas calizas y formando pozos profundos, donde nuestra singular “pintona” encuentra un refugio sin par.

El límite superior del coto, se encuentra en la localidad de Nocedo, justo en el puente, mientras el inferior está localizado 250 metros aguas abajo del puente del ferrocarril León-Mataporquera. Existe un “vedado” total desde el puente de Nocedo de Curueño aguas arriba y hasta el puente del balneario.

 

No cabe la menor duda, que no es lo mismo pescar a principio de temporada, que al final, aunque si el pescador gozará tanto en el mes de Abril como en Julio o Agosto. Los aficionados prefieren Junio por que es en este mes cuando el río presenta mejores condiciones para pescar pero lo he pescador bien siempre, incluso en Agosto.

La totalidad de los 4.000 metros de zona acotada son muy aprovechables tanto al comienzo de temporada, pese al mayor caudal de sus aguas, que en la época estival.

Las mejores zonas de pesca se encuentran al comienzo del coto, en Nocedo de Curueño, justo aguas abajo del puente donde se inicia el tramo acotado. Los pescadores se encontrarán con un lugar idóneo para pescar a mosquito ahogado o “leonesa”. Las muchas rocas que existen en su curso son un cobijo importante para la trucha. Cuando las aguas bajan y quedan al descubierto, el tramo se convierte en excelente, especialmente para pescar al sereno.

Aguas abajo de esta localidad, después de pasar las últimas casas del pueblo en la zona de la ermita, comienza otra espléndida tablona que en verano se llega a remansar prácticamente en su totalidad. Esta es  muy buena a principios de temporada. Unos 100 metros más adelante el río comienza una ligera caída y se ensancha. Aquí las piedras, de considerable tamaño, se ven en pleno invierno emergiendo de las aguas. Este tramo es “superior” en toda época para la práctica de la pesca.

Las truchas son de tamaño medio con algunas excepciones y muy bravas, tomando bien el señuelo. Lo mejor es que, también, se ven muchas pequeñas cuando caminas por la orilla o las observas desde algún puente.

Después, el río comienza a dibujar “eses” pegándose a la carretera, discurriendo paralelo a esta casi hasta La Vecilla.

En la caída de “La Peñona”, cuando las aguas chocan contra la misma, el río se rompe en dos brazos. En la entrada se forma un pozo sensacional y la salida es muy buena para pescar. A continuación se encuentran unas tablas amplias, pegadas a la carretera, que son muy cómodas de pescar en la orilla opuesta, aunque el pescador antes de lograr la posición, deberá pasar un auténtico “calvario” con multitud de pinchazos y magulladuras propiciadas por la mucha maleza existente en la propia orilla. Merece la pena.

La entrada hasta esta zona se puede  realizar por el canal que está pegado a la roca, aunque en invierno hay que pasarlo con cuidado ya que las aguas son bastante profundas.

La localidad de Montuerto es la zona que eligen cientos de leoneses a la hora de pasar una buena jornada en el campo, donde existen unos espléndidos prados pegados al curso del río. Es zona favorita de los “domingueros” y aunque es muy buena para pescar, en la época estival el pescador se puede encontrar a un “enjambre” de personas bañándose en las aguas. Unos pocos metros más abajo, existen buenas zonas con caídas más rápidas. Es quizás de lo mejorcito para pescar. Después, hasta el puente romano de Valdepiélago, los recodos y tablas se suceden, aunque la maleza dificulta mucho más la labor del lance para el pescador.

Si las “pintonas” tienen un buen día para comer es normal que los pescadores  disfruten de la pesca como nunca, aunque también, dependiendo de la frialdad de las aguas y el caudal, se dan sorpresas menos agradables para los pescadores, pudiéndose llevar el “rosco” para su hogar. Pese a todo, trabajando bien el río, no es difícil conseguir disfrutar de este coto “sin muerte”.

Y al final de la jornada, se puede degustar la cocina tradicional de la zona en el Restaurante SIERRA, que regenta Avelino de la Sierra, conocido pescador de la zona que, también puede dar algún consejo porque es un gran conocedor de éste río que le vio nacer y donde el escritor, JULIO LLAMAZARES autor del “Río del olvido”, su río,  acude asiduamente a comer en la época estival que suele pasar en La Mata de Bérbula. Con él que volvimos a coincidir una año más y dialogamos unos minutos, pocos, porque le esperaban en la mesas su familia y amigos.

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