29 febrero, 2020

EL ÚLTIMO PARTIDO DE UNA VIEJA TRUCHA…

En el campo de fútbol de Gradefes (León)

Un ejemplar, hembra, de CINCO KILOS apareció en el césped

En su vientre había varios kilos de huevas

Texto: Eduardo García Carmona. Fotos: Resti Andrés Álvarez

He titulado “EL ÚLTIMO PARTIDO DE UNA VIEJA TRUCHA” porque así ha ocurrido en la localidad leonesa de Gradefes, a orillas del río Esla y en la pradera del campo de fútbol de la localidad como si la trucha hubiese querido saludar al AÑO NUEVO jugando su última oportunidad de encontrar el agua del curso del río. Una gran pena.
El gran caudal del río Esla arrasó las riberas desde la montaña de Riaño hasta la vega de Mansilla de Las Mulas, llegando incluso hasta Zamora.

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“La ciclogénesis explosiva” que llaman los más entendidos, estalló dejando litros y más litros de nieve y agua que terminaron inundando las riberas de las comarcas leonesas, poniendo el peligro junto a las casas más próximas a los ríos. Gradefes, fue una de ellas y toda la pradería, huertas y aledaños, en varios cientos de metros, quedaron anegados. Las gentes del lugar no daban crédito a lo ocurrido con “Fabien”, que así llamaron los metereólogos a la inclemencia climática. Antes, había ocurrido más de los con “Elsa” nombre que le pusieron a la borrasca que llegó, como casi todas por Galicia y atravesó la península de Norte a Sur y de Este a Oeste.

Los cursos de los ríos, prácticamente todos, se desbordaron de tal manera y arrastraron tantas cosas: árboles, contenedores, carros y carretas que hasta las TRUCHAS tuvieron que refugiarse para no ser arrastradas.
El caso es que una de ellas “nuestra trucha” se paseó por el campo de fútbol de Gradefes, aunque pienso que primero quiso jugar un partido en la cancha de baloncesto.
Por desgracia, ha sido el último partido disputado por “nuestra trucha”, un ejemplar único de los que existen en el río Esla y que dio en báscula, nada menos que CINCO KILOS, según la romana antigua de un lugareño. Qué gran ejemplar.

Lo que no pensaría nuestra trucha cuando la zona anegada comenzó a bajar su caudal y sentía el césped en la barriga. Seguro que la pobre trucha salió de la “piscina” aledaña o cancha polideportiva y, buscando el río Esla, por algún tramo donde aún existía caudal de agua desbordada, llegó al campo de fútbol. Allí el agua, casi había desaparecido, salvo un pequeño pozo formado en una de las áreas, donde los delanteros hacen hueco para colocar el balón en el lanzamiento de penalties y donde lo defensas levanta tapines intentando evitar los goles del contrario. En uno de esos pozos o charcos se refugió éste hermoso ejemplar esperando más lluvias y desbordamientos para volvr al río pero, no, no llegaron más borrascas, si no, el anticiclón y el buen tiempo que, en León, al raso se convierte en heladas.

La escasez de agua del habitáculo, sólo permitió a la pobre trucha aguantar por si llegaba algún “alma caritativa” pero, tampoco. Fue el día de Año Nuevo y cuando hacía pocas horas que se había despedido el año 2019, cuando una persona de Gradefes, paseando, se acercó por la zona de recreo y ocio existente junto al puente de Gradefes. Allí, perfectamente conservada se encontraba la vieja trucha, hermosa y bella pero, sin vida. Qué pena.

Su cuerpo brillaba con el sol de la mañana y, talmente parecía que acababa de fenecer. No, no, seguro que había sido hacía un par de días pero, el hielo formado por las heladas conservó el ejemplar perfecto como se acabase de salir de las aguas del río Esla.

En su cuerpo, éste hermoso ejemplar de librea espectacular, contenía más de dos mil o tres mil huevas que, a punto estaba de depositar en el frezadero pero que ni Elsa ni Fabien la dejaron posar sobre la cama de piedras del lecho del río.

Así jugó, nuestra vieja trucha, su último partido y lo perdió por goleada dejando un rastro de huevas que podrían significar la vida de entre un 3 y 5% de alevines por nacer de aquellas huevas. Otra gran desgracia: el futuro.

Lo que le cuesta al medio natural criar ejemplares como la “vieja trucha” de Gradefes y lo fácil que es perderla a ella y su descendencia.

Esto fue una desgracia natural y “sin querer” pero, cuantas se han hecho y harán queriendo a lo largo de un año por eso, desde www.pescarmona.es le pedimos a 2020 RESPETO Y MÁS RESPETO para con la naturaleza porque nos jugamos el futuro.

Las fotos de éste reportaje son de, Resti Andrés Álvarez que, también, las ha publicado en Facebook, y nos ha concedido el derecho a poder reproducirla. Gracias. ,

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