Los “nueve” de la expedición leonesa a Chile hemos vuelto con nostalgia, alegría y las botas rotas

Han sido jornadas inolvidables de pesca en grandes ríos de La Patagonia: Cisnes, Paloma, Ñirehuao, Simpson…

El Emperador Guillermo, río emblemático, se ha visto rodeado de problemas, los mismos que pueden ocasionar graves problemas al resto

Se han captura muy buenas truchas y “algún ejemplar raro”

El visón coloniza La Patagonia chilena

Fotos y texto: Eduardo García Carmona y componentes expedición

La expedición leonesa ha regresado de tierras chilenas y todavía no dan crédito a lo vivido durante 15 días.

Todo parece un sueño, una alucinación y algo unido a halo de color, luz, sinfonías de vida y disfrute en plena Región de los lagos y ríos. Coyhaique ha sido el centro de operaciones de las más de diez rutas marcadas en el calendario de nueve aventureros leoneses llegados con ansia de pesca.

Algunos, caso de José Luis Méndez y yo, ha sido la tercera vez en visitar estas tierras planas, onduladas y rocosas con formaciones paradigmáticas que ofrecen un encanto natural inenarrable. Otros, como Víctor Molleda y Paco Frutos, también han repetido en diversas ocasiones pero, la Palma se la lleva Goyo Hernando que, a sus años en La Patagonia como pescador, se une una experiencia laboral como guía y tutor de un lodge para pescadores. Buena experiencia. Padre e hijo, Benito Lozano y Marcos Lozano, han vuelto por segunda vez consecutiva y, ahí está el dicho de “no hay dos sin tres”.

Por primera vez, y medio acojonados, viajaron Rodrigo Prado y José Gutiérrez pero, a medida de estar y estar, los días se acumularon tan positivamente que, casi no quieren volver a casa. Que tendrán los ríos, los paisajes y los paisanajes de La Patagonia? Los ríos chilenos corren y corren buscando el mar, atravesando desde su nacimiento en las cumbres, fuentes y lagos, angostos y estrechos pasos calizos y páramos desérticos a simple vista pero repletos de vida.

Los ríos de La Patagonia nos dan “la savia” necesaria a los aficionados a la pesca de los Salmónidos para como boletín de enganche pillarnos de por vida, envenenándonos de frescura las mentes atraídas por ese pez de poca escama y muchas pintas que es la trucha. Las fario, tienen una belleza especial que fogones de resplandores las retinas de sus capturadores. Otras, con lomo plateado y franja rosácea longitudinal, además de una gran lucha, ofrecen libreas menos vistosas que sus hermanas las fario. Son las arco Iris vigorosas y portentosas las que nos hacen gritar…!!!joeerr, vaya pepino…!!!

Algunos ríos están teniendo problemas. Es el caso del Emperador Guillermo que, en esta ocasión no hemos pescado por recomendación de nuestros guías. Nos hablan del alga Dydimo que se ha padecido en los ríos de León, del bajón de truchas…y lo que nosotros hemos comprobado, la masificación de pesca en La Patagonia, es más que evidente.

Cada año hay más pescadores de todas las nacionalidades.

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• LAGOS Y RÍOS EN LA TAPERA.-

Ir hasta La Tapera para pasar tres jornadas de pesca ha sido un gran acierto. Conocer los impresionantes lagos Carlota y Solis, también. La gran pena fue que pillamos mal tiempo con frío y fuertes vientos que salvo con posturas favorables a él, fueron un auténtico suplicio en el lance. Eso sí, las truchas de los dos Lagos son impresionantes en dimensiones y peso, llegando la mayoría a sobrepasar los dos kilos. La belleza de ambas masa de agua, dibujaron un cuadro maravilloso y casi sobrenatural en nuestras mentes.

El río Cisnes alto, medio y bajo, por debajo del río Cáceres ha sido la más grata sensación de los nueve, pese a las diferencias de capturas para cada miembro de la expedición.
Todos pescamos muy bien con ejemplares impresionantemente bellos. Quizás el mejor ha sido Goyo Hernando con más de 120 ejemplares, contados por el guía, en una sola jornada, donde otros, anteriormente, solo pasamos de poco más de 50 y los menos afortunados no llegaron a la veintena. Personalmente, ha sido el mejor río que he pescado.

Lugar aparte merece la estancia cada año más adecuada, aunque falta de recursos hosteleros. Las deficiencias se subsanan con la bondad de Wirma y Aníbal que nos deleitaron con un espléndido asado de cordero riquísimo regado con los más exquisitos caldos chilenos con uva Cabernet o Shirat.

• CUARTEL GENERAL EN COYHAIQUE.-

Las Cabañas de Don Edilio, a seis kilómetros del centro urbano, dirección Balmaceda, se convirtieron en nuestro hogar durante diez días. Lo cierto es que estuvimos de lujo, de diez en trato, amabilidad, profesionalidad y sobre todo, gastronomía. Vamos a soñar todos con los zumos naturales que nos preparaban. De las comidas simplemente apuntar que fueron generosas y exquisitas. El último día de estancia, Edilio nos preparó un asado de “once” porque el diez se queda corto.

Desde las dos cabañas ocupadas a diario, sobre las ocho de la mañana, y tras agasajarnos con desayunos muy variados, partíamos a las rutas señaladas por los guías. Unos, al Ñirehuao, otros al Simpson. Otro día, al río MAÑIHUALES a probar fortuna con el salmón que, a punto estuvo de salir con Guti pero que cuando giba a embocar playa, rompió el sedal ante el asombro general. Eduardo, yo mismo, pinché el Segundo de la jornada pero en diez segundos se soltó.

Los más días se fueron en grupos de tres personas a otro río con parajes de impresionante belleza, como es el río Paloma. Allí, triunfamos la mayoría con buenos, nobles y grandes ejemplares. Curiosamente, hasta la unión con el tío Balboa, la mayoría de los peces conseguidos eran Arco Iris. Del Balboa y hasta el desagüe del lago El Desierto que por encima tiene el lago Azul y más allá él Lago Paloma, casi la totalidad de trucha conseguida era hermosa, con poderosas Fario que tomaban el tricóptero de Víctor Molleda con voracidad y valentía.

Pese a pescar sin Muerte, pocas se desprendían. Lo he pescados dos veces de manera sensacional siendo el Paloma, junto con el Cisnes y el Ñirehuao, la triple ya de mejores en capturas. No se puede dejar atrás al Simpson, siempre generoso con los pescadores. Para el olvido, el río Huemules con escaso caudal que no dio juego. Otros que lo habían pescado tres días antes, hablaran maravillas de él. Las sorpresas fueron el río Blanco por su nivel y calidad de truchas que tiente y el río Norte, aunque éste con mucha trucha pequeña.

En general, grandes momentos de pesca los pasados en todos los escenarios, aunque para gustos se hicieron colores.

• LO PEOR.-

Como cada año que hemos acudido a pescar a La Patagonia chilena, el estado de la mayoría de los caminos recorridos, de tierra y piedras que te dejan los riñones baldados para después pescar. También, las casi dos horas diarias, como mínimo, salvo un par de excepciones, perdidas en viajes para allá y para acá. También, los cambios térmicos y los fuertes vientos.

• LO MEJOR.-

la calidad de los guías y su trato cordial. Un diez para los tres: Patricio, Mauricio y Cristian. En todo momento estuvieron pendientes de nuestro bienestar.
En este capítulo, hay que destacar las comidas, más para unos que para otros. Los bocadillos, la mayoría de los días no se comían porque el pan era “incomible”, se quedaba la miga en la garganta que no pasaba ni con el agua, ni la cerveza.

Los que tenían asado en pleno río, disfrutaban de los “aperitivos” de Mauricio, principalmente con su grupo de tres, y Patricio, igualmente, aunque en ocasiones nos juntábamos todos. A quienes disfrutaron de la amabilidad de Cristian, se les “compensaba” de esa manera, vamos, con “el bocata”. Hay que repartir mejor “las riquezas”.

• DOS GRANDES PERSONAJES EN EL RÍO PALOMA Y JUAN DELIBES EN BALMACEDA.-

A unos, lo visitaron el grupo de Mauricio porque son un matrimonio amigo donde el año anterior, además de Benito y Marcos, estaba yo. En esta ocasión estuvieron los dos primeros y Lachis. El matrimonio les agasajó con lo mejor que tenían en cada y Benito les hizo entrega de un precioso trofeo confeccionado por él, consistente en una gran cucharilla de pesca, que agradecieron con hospitalidad, quedó de producción propia, Dulce de leche, mermeladas y mate.

Curiosamente, en la segunda jornada que hemos al río Paloma, Guti, José Luis y yo, José Guti y el guía, Cristian, entablaron conversación con un gaucho a caballo que se encontraba por la orilla Del Río. El personaje en cuestión tiene nombre propio y apellido: JOSÉ ALFREDO BARRÍA. Tiene 78 años, vive solo en un paraje idílico a orillas del Lago El Desierto, junto con sus tres perros y un montón de árboles frutales, especialmente guindales que se encontraban en pleno apogeo de maduración de fruto, del que dimos buena cuenta. José Alfredo, cuida un albergue con más de 109 camas, construido por un millonario norteamericano, con helipuerto en la pradera para él y sus invitados. Las “lenguas de doble filo” apuntan a enredos con magias y que el propietario está perseguido y sentenciado. Será verdad?

 José Alfredo, nos ofreció hospitalidad en su casa y pese a sus 70 euros, de pensión, al cambio, nos dio lo que tenía para sí. Unos panecillos con mermelada propia, vino y el mate para probar todos y varias veces. Terminamos cantando y con un fuerte abrazo de gratitud. Sensacional.

Lo más curioso fue llegar a Balmaceda. En el aeropuerto coincidimos con JUAN DELIBES, ese hombre importante y con grandes predicamentos en el mundo de la pesca. Conferenciante, escritor y, sobre todo, persona. Nos fundimos en un fuerte abrazo. Se encontraba saludando a un grupo de pescadores de Valladolid que fueron los que ocuparon la habitación de José Luis y mía, en La Tapera y se encontraba con la bandera de León para darles la bienvenida. Son pescadores a quienes conozco desde hace bastante tiempo y con los que he coincidido en algún evento.

Poco más que contar en PESCARMONA porque, a diario, fuimos relatando la crónica de cada jornada que publicamos en Facebook.

Y el año que viene, o cuando se pueda, más y mejor.

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