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3 junio, 2020

EVOLUCIÓN DE LAS POBLACIONES PISCÍCOLAS EN LA PROVINCIA DE LEÓN…

La evaluación de las poblaciones en los ríos de León un acierto desde 1993

Después, llegaron los estudios hidrobiológicos, estudio de caudales y seguimiento de poblaciones

Con los SEIS años de la Ley de pesca en Castilla y León la poblaciones piscícolas han ganado en cantidad y calidad en todas las cuencas de la provincia leonesa

La Junta de CyL agradece a todos los pescadores la concienciación hacia el captura y suelta y el manejo de los peces capturados y devueltos a las aguas

Texto: JCyL  Fotos:Eduardo García Carmona

León es la primera provincia de Castilla y León y, probablemente, de toda España que comenzó a realizar estudios y evaluaciones de las poblaciones de sus ríos, en base a lo recogido en el artículo 44, Instrumentos de Planificación, de la ya derogada Ley 6/1992, de 18 diciembre, de Protección de los Ecosistemas Acuáticos y de Regulación de la Pesca en Castilla y León.
Los primeros trabajos de muestreo de poblaciones piscícolas se realizaron en el año 1993, con campañas en primavera y otoño, en los ríos Porma y Curueño. Sobre los datos obtenidos se realizaron los estudios hidrobiológicos, y como consecuencia, en 1994 ya se tomaron las primeras medidas de limitación de permisos, tramos y cotos sin muerte con la elaboración del primer Plan Técnico de Gestión de Cuenca.

En los años siguientes se continuó con la realización de estudios hidrobiológicos y de seguimiento de poblaciones del resto de cuencas, incluyendo el estudio de los caudales y el estudio genético de las poblaciones de la especie dominante, la trucha común (Salmo trutta).

Los datos aportados por estos estudios permitieron comprobar como durante la última década del siglo XX y la primera del siglo XXI, por desgracia, se produjo un declive progresivo tanto de las poblaciones de truchas como de su tamaño.

Los ríos leoneses, que siempre habían sido considerados entre los mejores del país para la práctica de la pesca de trucha, vieron como la sinergia de multitud de factores había provocado el descenso de su capacidad para albergar poblaciones importantes de truchas.
En los grandes ríos (Órbigo-Luna, Esla, Porma y Sil), la construcción de grandes presas había modificado la distribución natural de los caudales así como la temperatura de sus aguas, que ya no coincidía con la que correspondería en su estación natural. Esto provocó la casi desaparición de las poblaciones de ciprínidos y, en el caso de las truchas, una pérdida de productividad muy significativa.
Por otro lado, la calidad de las aguas de los ríos en general fue descendiendo por una inadecuada depuración de las aguas residuales, la incorporación de abonos, herbicidas y pesticidas procedentes de la agricultura intensiva, y otros muchos efectos derivados de la actividad antrópica desarrollada en las inmediaciones de los cauces, reduciéndose de forma paulatina su capacidad de regeneración.
Esta situación se iba plasmando de forma continuada en los muestreos de las poblaciones que se hacían, con una pérdida constante de densidad y biomasa, y todo ello a pesar de que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, había ido reduciendo paulatinamente la presión piscícola en los ríos, disminuyendo los cupos de capturas de los pescadores.
Eran años en los que, en la inmensa mayoría de los ríos, estaba generalizada la práctica de la pesca con muerte y, en este caso, se puede decir que el famoso dicho de que “la caña no hace daño” se ha confirmado como falso, especialmente en una sociedad en la que los medios de locomoción ha permitido acceder a cualquier tramo de río, con unos materiales de pesca que han evolucionado exponencialmente en cuanto a calidad, variabilidad e incluso disponibilidad aprovechando la globalización del comercio, haciendo que la capacidad extractiva de los pescadores fuera mucho mayor, y que el tiempo que se puede dedicar a este deporte no hacía más que crecer.
Los resultados parecían incontestables y la demanda de los técnicos de un necesario cambio en la gestión de los ríos fue admitida por el gobierno autonómico, desarrollándose e implantándose la nueva Ley de Pesca, actualmente en vigor, Ley 9/2013, de 3 de diciembre, de Pesca de Castilla y León, y que tanta polémica generó, muy posiblemente por no explicarse adecuadamente su objetivo. Se vendió como la ley de la pesca sin muerte, poniendo en su contra a la mayoría de los pescadores tradicionales, cuando posiblemente debería haberse calificado como de “Gestión Racional” de los ríos.

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Muchos pescadores protestaron por la pérdida de una serie de derechos cuando los ríos habían perdido capacidad biogénica debido la confluencia de numerosos factores, y ante esta reclamación se podría que argumentar que la Consejería de Medio Ambiente tan solo tiene capacidad de actuar sobre el número de peces que se extraen, quedando el resto de factores que afectan a los ríos fuera de sus competencias (vertidos, detracciones, contaminaciones difusas, obras diversas, etc.).
La actual ley de pesca viene aplicándose durante las últimas seis campañas, que se han visto claramente condicionadas por la climatología, con años de lluvias abundantes o sequías interminables, conforme a lo que el clima continental determina. Durante este periodo se han venido desarrollando campañas de muestreo anuales, de acuerdo a una distribución sistemática establecida a escala regional por la Red de Seguimiento y Control de las Poblaciones Acuáticas y según la cual cada año se muestrea una de las tres cuencas importantes de la provincia, Esla, Órbigo y Sil, por razones de disponibilidad y uso racional de los medios. A estos muestreos hay que sumar además otros 12 que corresponden a las estaciones que constituyen la Red de Vigilancia, que son representativas de cada cuenca y están distribuidas por toda la provincia, las cuales se muestrean anualmente.
A continuación se va a tratar de exponer los datos resumidos de los muestreos obtenidos entre el año 2013 y el 2019, siendo los primeros tres años una especie de foto fija de referencia, por considerarse como uno de los momentos en los que los ríos se encontraban en peor situación, y ver si la nueva gestión ha contribuido o no a la mejora de los ríos.
Para ello, se parte de que los puntos o estaciones de muestreo son sensiblemente iguales en las sucesivas campañas, realizándose en la misma ubicación, y para ello se acotan tramos de río de unos cien metros, donde se realizan una serie de pasadas con pesca eléctrica para extraer los peces presentes y medir el peso y longitud de cada uno, SIENDO SIEMPRE DEVUELTOS AL RÍO al finalizar el muestreo.
En el caso del río Esla, se han comparado las campañas de 2015 y 2018. Los datos de 2015 se han ordenado de menor a mayor en número de truchas capturadas, formando una especie de línea creciente de puntos azules.
A su vez, se han representado en color naranja los datos obtenidos en esos mismos puntos en el año 2018, y finalmente se ha generado la línea de tendencia (roja) de estos últimos valores para ver en qué medida los datos han sido mejores o peores. Se puede apreciar cómo, de forma generalizada, la línea roja está por encima de los puntos azules, a excepción de aquel tramo en la que los muestreos de 2015 habían tenido el mayor número de capturas, donde los muestreos arrojaron un ligero descenso.

Continuando con el río Sil, igualmente se ha representado en azul los valores de la primera campaña de muestreo, en este caso 2014, y en naranja los valores obtenidos tres años después, 2017.
En esta cuenca la escala de los datos permite apreciar como de forma generalizada la curva roja, línea de tendencia de los datos de 2017, se encuentra claramente por encima de los puntos azules, lo que nos da a entender que la mejora ha sido notable en cuanto al número de truchas presentes en el río.

En el caso del río Órbigo, se dispone de datos de tres campañas, lo cual permite analizar la evolución en un margen no solo de tres años, si no de seis, lo que lo hace mucho más interesante.
En el primer periodo que va desde el 2013 al 2016, donde los puntos en azul representan los muestreos realizados en 2013, se ve cómo aunque hay algún punto naranja con valores inferiores, la mayoría de los datos correspondientes a 2016 mostraron poblaciones más abundantes, lo que se refleja en la línea de tendencia, claramente por encima de los puntos azules en todo su recorrido. De hecho, se aprecian algunas estaciones que superan las 800 y 900 truchas.

En el caso del río Órbigo, se dispone de datos de tres campañas, lo cual permite analizar la evolución en un margen no solo de tres años, si no de seis, lo que lo hace mucho más interesante.
En el primer periodo que va desde el 2013 al 2016, donde los puntos en azul representan los muestreos realizados en 2013, se ve cómo aunque hay algún punto naranja con valores inferiores, la mayoría de los datos correspondientes a 2016 mostraron poblaciones más abundantes, lo que se refleja en la línea de tendencia, claramente por encima de los puntos azules en todo su recorrido. De hecho, se aprecian algunas estaciones que superan las 800 y 900 truchas.

Por último, la gráfica que compara las capturas de la campaña del 2016 con las del 2019 mantiene unos resultados muy esperanzadores, al comprobar que los últimos datos obtenidos vuelven a ser mejores que los obtenidos tres años antes, que ya eran claramente mejores que los de 2013, lo cual no puede calificarse de otro modo que de satisfactorio.
Es digno de destacar como en la última campaña, seis puntos del Órbigo han pasado de las mil truchas capturadas, acercándose alguno de ellos a las 1.800.

Como las gráficas a veces pueden no ser lo suficientemente aclaratorias a la hora de su interpretación debido a las diferencias en las escalas de representación de los datos, vamos a exponer en cifras lo que se ha comentado anteriormente.
Empezando por la cuenca del Esla, con un incremento de longitud de río muestreada en 2018 del 40 % respecto al 2015, se han capturado más del doble de truchas, lo cual sin ser un incremento espectacular, si es notable, especialmente si se mantuviese en el tiempo.
En el caso de la cuenca del río Sil, habiéndose muestreado en 2017 tan solo un poco más de longitud de río que en 2014, el número de capturas se ha triplicado, y en solo tres años de margen, lo cual demuestra la capacidad de recuperación de los ríos.
Analizando los datos de la cuenca del río Órbigo, en la que se han realizado tres campañas de muestreos consecutivas, y que nos permite extraer datos más relevantes, comparando los datos de las campañas de 2013 y 2016 se aprecia cómo, muestreando aproximadamente un 50 % más de longitud de río, se obtuvo el triple de capturas, coincidiendo este dato de mejora con el Sil. Confrontando los datos de 2016 con los de 2019 sigue produciéndose un aumento de la población, en este caso de un 67 %, que podría parecer pequeño al ver como se triplicaba en la anterior comparación, pero lo cierto es que si se ve fríamente el número de truchas capturadas en 2019, se aprecia que es más de cinco veces superior a la foto inicial realizada en 2013, lo cual demuestra que la recuperación de la cuenca del río Órbigo es espectacular. Tan solo hay que retrotraerse a lo mencionado anteriormente, como ha habido 6 estaciones en las que se han alcanzado cifras de más de 1.000 truchas capturadas.

Concluyendo lo expuesto a lo largo de toda esta serie de gráficas y tablas, parece que la decisión de modificar la intensidad del aprovechamiento piscícola, estableciendo tramos sin muerte, otros con cupos de dos capturas gratuitos y los clásicos cotos con cuatro truchas previo pago de una tasa, ha sido claramente positivo para los ríos leoneses.
Posiblemente a algunos no les sorprendan estos resultados al haber podido comprobarlo sobre el terreno, a pie de río, habiendo obtenido un mayor número de capturas y un significativo incremento en su tamaño a medida que han ido pasando los años. Si hace unos años era casi imposible capturar una trucha de más de 60 cm., en la actualidad muchos pescadores han tenido la posibilidad de, si no capturar alguno de estos ejemplares, si de clavarlos y disfrutar de su pelea.
Por todo lo mencionado, desde la Junta de Castilla y León, se quiere agradecer a todos los pescadores su colaboración en la conservación de las poblaciones trucheras, respetando por un lado la normativa vigente y por otro mejorando el trato individual a la hora de realizar la suelta de los peces capturados, cuando se opta por el “captura y suelta”.

Galeria de imagenes

Un pensamiento en “EVOLUCIÓN DE LAS POBLACIONES PISCÍCOLAS EN LA PROVINCIA DE LEÓN…

  1. Donde se puede ver las graficas de los estudios poblacionales que se aluden en el texto?

    Muchas gracias

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