Un paraíso para el pescador en “el otro lado de los Dolomitas”

Truchas “marmoratas”, pocas pero algunas se sacaron

Pesca a mosca y ninfa debido a los caudales y número de capturas de “escándalo”, más de 150, aunque de pequeñas dimensiones, caso del río Mareson

En el río Brenta, río más caudaloso, truchas de “trofeo. El río Cordevole, con aguas cristalinas en la montaña, complicado de pescar

El río Vanoi, en la zona de Canal San Bovo, mucha trucha y complicados accesos

Y así, ocho días inolvidables con ríos hermosos, algunos en tramos urbanos y truchas fario, iris y algún salvelino, tímalos, barbos y un chub

Imprescindible llevar licencia de pesca española para evitar un examen en Italia

Fotos y texto: LUIS VILLAS

Tras muchos años pescando en Austria, justo al norte de los Dolomitas, y con la duda de cómo sería la pesca en su vertiente sur, por fin me decidí a conocer lo que Italia tiene que ofrecer al pescador de mosca.

Fueron ocho días de pesca en los que pescamos algunos de los mejores ríos en la zona del Véneto, al norte de Venecia. Nuestro principal objetivo eran las truchas marmoratas, aunque no sacamos muchas y fueron de media talla. El campamento base fue el lodge White Stone Fly, en las inmediaciones de la preciosa ciudad de Bassano del Grappa.

El primer día pescamos el río Mareson, en Forni di Soldo, provincia de Belluno. Un río pequeño, de 4 a 8 metros de anchura, con caudal superior al habitual y aguas ligeramente turbias, lo que hizo que, aunque sacáramos truchas a seca, la principal protagonista fuera la ninfa. Pudimos pescar cuatro horas escasas, hasta que empezó a diluviar. Aun así sacamos entre tres pescadores y nuestro guía Lorenzo casi 150 truchas fario en poco más de dos kilómetros de río. Muchísimas truchas, aunque la talla media era de entre 18 y 30 cm. La parte inferior del tramo es fácilmente accesible, mientras que en la parte superior el tránsito de un tanto dificultoso y más aún la salida del mismo a la carretera.

El segundo día pescamos el Brenta, en Bassano, provincia de Vicenza, en un tramo muy cercano al lodge. Este acotado tiene alrededor de cuarenta kilómetros de longitud, por lo que se hace más que conveniente estar bien documentado o acompañado a fin de no dar palos de ciego y pescar directamente las mejores zonas para cada tipo de pesca, y digo esto por el hecho de en los citados cuarenta kilómetros se intercalan tramos para spinning, mosca o zonas de trofeo. Las zonas de trofeo son tramos en los que por las características biológicas del río hay muchos más peces y alimento para los mismos, por lo que las truchas alcanzan tamaños muy superiores a la media. En las zonas de trofeo se autoriza tanto la pesca a mosca como con cucharilla o rápalas.
El Brenta es un río bastante caudaloso con una anchura media de 40-50 metros a la altura de Bassano del Grappa. Vimos pocas cebas, aunque el guía nos decía que en ocasiones hay serenos increíbles. Los dos días que pesqué el Brenta vi amanecer en la orilla, con la esperanza de poder clavar alguna gran marmorata, pero lo mayor que saqué fue alguna iris próxima al kilo. Pescamos sobre todo las orillas con ninfas pesadas y no sacamos muchas truchas, no más de una docena por pescador, pero es un río precioso, sin duda alguna con muchos peces y con ejemplares de marmoratas realmente enormes. Acceso muy cómodo.,

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El tercer día pescamos el Cordevole en Alleghe, provincia de Belluno. Un río de cantos rodados en un valle coronado por espectaculares montañas. Un río de montaña de aguas cristalinas que no fue muy pródigo en capturas, el día fue ventoso, con una media de diez capturas por pescador, si bien al anochecer clavé y perdí una trucha de más de kilo con streamer. Acceso fácil en todo el tramo.

El cuarto día pescamos el río Vanoi en la zona de Canal San Bovo, Trento. Un río precioso en el que sacamos muchas truchas, aunque de escasa talla. Este tramo tiene varias pequeñas presas, bajo las cuales hay profundos pozos, pero… aunque está permitido pescar en ellos, el acceso es prácticamente imposible. Increíble pero cierto. Sin una triste senda habilitada que permita acceder a los mismos. Sacamos una media de dos docenas de truchas cada uno, pero las mayores no llegaban a los 30 cm. Y mayores las hay, pero no fue el día.

El quinto día pescamos el río Colmeda, en Feltre, provincia de Belluno. Este día no disponíamos de guía y pescamos un tramo urbano muy limitado, tanto por su longitud como por el caudal, lo que hacía que tuviéramos que alternar posturas. Muchos peces, aunque de limitada talla. La mayor que sacamos tenía cerca de 40cm, y vimos algunas de entre 1 y 2 kg, aunque la mayoría de las que sacamos tenían entre 18 y 25 cm. Algo peculiar del tramo es el hecho de que aun siendo un tramo urbano, no tiene acceso alguno al río, que tiene las orillas de cemento, por lo que tuvimos que bajar hasta el inicio del tramo en su desembocadura y para salir del tramo, en el límite superior, fue necesario trepar por la pared de cemento.

El sexto y séptimo día pescamos dos tramos del río Chiese en Condino, provincia de Trento. El coto se divide en cinco tramos de tres a seis kilómetros de longitud. El primer día pescamos el tramo II, aledaño al hotel en el que nos alojamos. Cómodo de acceso y tránsito, y con muchas truchas, aunque las marmoratas e híbridas se hicieron de rogar. Entre los cuatro sacamos alrededor de cien, la mayoría a ninfa y las mayores de cerca del medio kilo. Los toques de truchas pequeñas eran una constante. Vimos también algunas de más de kilo, pero tampoco era el día…
El otro tramo que pescamos está situado a 1500 m de altitud, en un entorno espectacular. La parte baja del tramo es de difícil acceso y tránsito en una zona muy encajonada, mientras que en la parte alta del tramo hay una zona muy cómoda con un pequeño lago. Algunos tímalos de escasa talla, algunas comunes y muchísimos salvelinos, de increíble librea pero escasa talla.

El octavo día lo dedicamos a visitar la ciudad de Bassano del Grappa y su fantástico museo de la mano de nuestro cicerone Ruggero, dueño del lodge y docto en el asunto del arte. Increíble museo, sobre todo por el hecho de estar ubicado en una ciudad de poco más de cuarenta mil habitantes. La ciudad es preciosa, en especial la zona próxima al Ponte Vecchio sobre el Brenta, desde el que es habitual divisar buenas truchas apostadas.

El último día pescamos de nuevo el Brenta con similares resultados, aunque sacamos también un barbo, un tímalo y algún chub. Me queda la espina de haber clavado alguna marmorata de trofeo, aunque esos grandes peces suele ser más habitual sacarlos con caudales altos, aguas tomadas o al inicio de la temporada.

Resumiendo, mucho por descubrir, si viajamos sin guía hay que estar muy bien documentado a la hora de saber dónde se expiden los permisos para cada tramo, por dónde acceder a cada tramo o cómo salir de él… En especial las carreteras internas, están sembradas de radares, cuidado. Los aeropuertos más próximos a la zona descrita son los de Venecia –a una hora- o Bérgamo –dos horas-.

En el lodge White Stone Fly https://www.facebook.com/LODGE-WHITE-STONE-FLY-283408702202599/ se ocupan de la reserva de permisos, así como del servicio de guía si es requerido. El lodge proporciona alojamiento y desayuno, y hablan italiano, portugués, español e inglés. Se puede contactar con el lodge a través de Facebook o de los teléfonos +39 388 8945126 (Danielle) y +39 3482241098 (Ruggero) La oferta de lugares en los que comer o cenar en sus proximidades es abundante y la comida italiana… de diez.

IMPORTANTE: Hay que llevar una licencia de pesca española en vigor, ya que de lo contrario obligan a examinarse en Italia para conseguir otra.

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