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9 agosto, 2020

Por los senderos y veredas de los ríos Huemules y Ñirehuao…

Recta final para la expedición leonesa a La Patagonia chilena

Dos ríos que deparan jornadas de pesca sensacionales o todo lo contrario

Y el día 2 de Febrero, volverán a León

Fotos y texto: Eduardo Garcia Carmona y expedición

Dejando a un lado el Parque nacional del río Simpson y al otro el Parque de Cerro Castillo, por medio, y dirección al Pacífico, se encuentra el río de Los Huemules zona de pesca elegida por tres de los expedicionarios: Caneda, Guti y José Luis, mientras que los otros tres: José Ángel, Víctor Molleda y Goyo Hernando, acuden al río Ñireguaho alto, después de atravesar la Reserva nacional de Coyhaique hasta Villa Ortega, desde donde divisarán un panorama “lunático” desde lo alto con las Reservas de Dos Lagunas y Trapanada, en lontananza. Dos zonas de pesca opuestas pero muy similares en circunstancias, al ser ambas lugares muy despoblados y ríos estrechos con poco caudal.

Mientras el río Huemules tiene en su “vientre” venas de terreno peligroso, con grandes zanjas por medio y cortados que asustan para circular pescando metidos por el agua, a poco que esté turbia su agua, lugares donde las truchas encuentran refugio, el Ñirehuao es más estrecho y menos peligroso. En uno y otro caso, el fuerte viento es la tónica general y otra dificultad a añadir, aunque en La Patagonia el viento es lo más normal.
Manolo Caneda, en la parte baja del Huemules hizo “faena” disfrutando a tope de las características del río, pescando sin prisas ni nadie que le molestase y realizando lances precisos a mosca seca que hizo las delicias de las pintonas, muchas de ellas de gran porte, con unas libreas espectaculares y un poderío y bravío fuera de lo común. Vamos que Manolo “gozó al cuadrado”.
En dirección contraria y a la leonesa pescaron Guti y José Luis. La suerte fue dispar, aunque la veintena de truchas se sacaron los mosquitos de pluma de gallos de León. También disfrutaron pero menos.

Los del río Ñirehuao Alto, lo pasaron en grande. Éste río en esa zona donde caen las aguas del río Norte, es mucho más estrecho pero, las truchas por el contrario, son generosas con los cebos que se les presenten. Lo mismo da un tricóptero, que una mosca de foam o chernobil, que moscas leonesas. Todo lo que cae al agua, y más si simula un saltamontes, lo toman los peces con tantas ganas que, hasta asustan al pescador. Qué tirones. Parece que lo estoy pescando.
José Ángel no daba crédito, Goyo y Molleda, que ya lo conocían, volvieron a disfrutar de él y sus peces.

Una gran jornada.

El grupo que ha estado en el río Huemules, gozará de jornada de pesca hoy en el Ñirehuao medio o el río Emperador Guillermo, mientras que el del río Ñirehuao, no sabían a la hora de escribir la crónica, si pescarían el Mañihuales o quizás otra vez el Simpson.

Mañana, y a falta de dos jornadas para volver a casa, se lo contaremos.