Con el Teleno siempre presente…

Y dos ríos: Cabrito y Ballina que lo forman

Un paraje natural único y alejado del “mundanal ruido”

Dos cotos de pesca: Duerna y Priaranza, con truchas “juguetonas” y bravas

Fotos y texto: Eduardo García Carmona

Asegurar que el río Duerna es una maravilla natural no tiene ciencia. Sólo con acudir a pescar a sus aguas y encontrarse rodeado de las arboledas que cierran su curso como si quisieran protegerle de los ladrones o cuando en un claro se levanta la vista y no encontramos con un cielo idóneo y pleno de colorido, además de un terreno pleno de ocres y monte bajo, es cuando podemos afirmar que nos encontramos en una naturaleza sin igual, o al menos muy distinta a lo que se puede uno encontrar en otros parajes de la geografía leonesa.
La Valduerna, valle por donde circula este río mítico, donde los romanos se asentaron para extraer de sus aguas oro o donde lavaban cantidades inimaginables de su terruño para extraerlo de las muchas minas existentes en la zona, tiene un encanto especial.
Nos encontramos a la falda del monte Teleno, el pico más alto de los montes de León que incluso en primavera conserva su cresta nevada.

El río Duerna nace de la unión de otros dos ríos de montaña en la falda del Teleno. Casi habría que decir que nace de dos arroyos maravillosos, hoy vedados, el Cabrito y el Ballina, que se unen, aguas abajo de la localidad de Molinaferrera, para llamarse Duerna, dando apellido a muchas localidades a lo largo de su curso.

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CAMINO HACIA PRIARANZA Y BOISÁN

El entorno natural que rodea al Duerna, es pura poesía hecha paisaje. ¡Qué belleza!… hasta las piedras tienen un “algo” distinto que las diferencian de otras zonas.
Al pasar Astorga, uno no se puede imaginar lo que se va a encontrar poco más allá, cuando enfilamos el vehículo con dirección al majestuoso Teleno que preside toda la zona.
La primera localidad que uno se encuentra es Val de San Lorenzo. ¡Qué podemos decir! A las casas solariegas se le cuelgan los letreros de la industria textil artesana, donde telares de miles de años aún funcionan guardados como auténticas reliquias.
La Iglesia, la plaza… las gentes sentadas tomando el sol tejiendo o dialogando. Después, otras localidades menores con el apellido Somoza, pero no menos interesantes al viajero, con viviendas milenarias y mucha historia. Entre Val de San Lorenzo y Laguna de Somoza, se encuentran los terrenos del ejército a ambos lados de la carretera, con monte bajo de jaras, robledales y encinas.
Después, Luyego. Esta localidad, cabeza del municipio del mismo nombre, está rodeada de verdes praderas, tiene hermosas huertas sembradas, y al fondo se encuentra El Teleno aún con nieve. ¡Qué hermosura y grandiosidad! Dirección al monte llegamos hasta Quintanilla de Somoza, con tanta belleza arquitectónica en casas milenarias labradas con roca de la zona, que abruma tanta belleza. El cuidado de las gentes es tal, que ni un papel se ve por las calles que recuerdan el medievo. La torre de la iglesia se clava con su belleza en el cielo claro y azul. Parece totalmente que uno se encuentra en una ciudad encantada. ¡No se pierdan Visitar Quintanilla de Somoza! merece la pena.
El sabor a pueblo “añejo”, se palpa al entrar por el puente de Boisán. No nos confundimos. Se trata de un pueblo de los de antes. El Molino, al lado del arroyo de Fontunica, donde se reflejan el cielo, los árboles y hasta las rocas apizarradas de la ladera. El agua parece un espejo. A la entrada de la población, tapiales de piedra dejan entrever las hermosas huertas y los surcos ya sembrados. Alrededor, los árboles frutales ya en flor. La sinfonía de colores se entremezcla con la sinfonía armónica de las aguas y el cantar de los pajarillos.
Se trata de un lugar mágico en las faldas del Teleno henchido de belleza por todas partes y con una reina común maravillosa.
Si en lugar de dirigirnos hacia Boisán, por Luyego, lo hacemos por Laguna de Somoza, pasaremos por parajes donde el tiempo se ha detenido. Un torreón medieval, a la salida de esta localidad, nos indica la importancia de la zona en la Edad Media. Allí está majestuoso presentándonos, entre la amplitud de sus dos puertas, el enorme Teleno.
Después de cruzar un riachuelo, casi seco, y cruzar un bosque de robledales y encinas, subimos por una carretera empinada que nos conducirá hacia Villar de Golfer, localidad donde sus casas de piedra están tan pegadas a la carretera que, atravesarla es cruzar otro tiempo.
A la salida, otra subida a la izquierda mientras, a la derecha podemos contemplar un valle encantado con unas cuantas decenas de castaños poderosos que muestran sus hojas verdes. Parece, por momentos, que estamos en El Bierzo. Es sólo un espejismo.
Continuamos viaje hacia Priaranza de la Valduerna y el paisaje vuelve a ser el agreste, con campos de trigo, cebada y avena que muestran su verdor en los primeros tallos. Poco más allá una depresión de terreno nos muestra el cauce del río.
La llegada al puente nos muestra el cartel del coto. Estamos en Priaranza.

COTO DE PRIARANZA

El río Duerna es una auténtica maravilla en todo su recorrido, pero cuando llega a Priaranza de la Valduerna ofrece todavía más al pescador o al visitante.
El Duerna comienza por estas tierras a cobrar “mayoría de edad”. Ya no es un río “menudo” como cuando al unirse El Cabrito y El Vallina le dan vida.
En Priaranza, el Duerna se ensancha y parece más río. El caudal que transporta es más abundante al recibir aportaciones de agua de múltiples arroyos y arroyuelos, por una u otra margen. El Duerna se engalana mostrando sus delicias a los avispados pescadores que, pese a las dificultades orográficas y de vegetación, demuestran sus habilidades con la caña corta, con un máximo de tres mosquitos, o la mosca seca. Los “varales” utilizados en ríos anchos, aquí no tienen cabida. La maleza, pese a ser zona ya de ribera, se agrupa en las orillas. Los árboles frondosos copan las laderas y senderos junto al río, alzándose hacia el cielo y dejando caer sus ramas hacia las transparentes aguas. Esto dificulta sobremanera el lance con la caña, aunque adorna todo el curso ofreciendo diversas tonalidades a sus aguas, dependiendo de la estación del año. Unas veces son ocres, otras marrones, verdes, azules, amarillas o rojizas.
El lecho del Duerna presenta un encanto especial a causa de la gran pureza de sus aguas. Parece mentira e increíble, como a pesar de los años, la evolución, el progreso, etc. este Duerna todavía presenta síntomas de vida, “mucha vida”. Las piedras del lecho, de canto rodado, están limpias. La vegetación acuícola, a tramos, se muestra sana y vigorosa. Las larvas e insectos viven a sus anchas y la trucha se convierte, verdaderamente, en “reina” de un paraíso que no debemos dejar perderse.
El Duerna, también en Priaranza, está “vivo” y aunque la trucha continua siendo pequeña, aquí es un poco mayor, además de fuerte y vigorosa.

LÍMITES Y ACCESOS

El tramo acotado de Priaranza tiene su límite superior en la desembocadura del río Llamas con el Duerna, aguas arriba del puente existente en la carretera de Priaranza a Luyego. El límite inferior se encuentra en el puerto para la toma de agua de la antigua central hidroeléctrica de Velilla de la Valduerna.
La longitud de este tramo es aproximadamente de 6 kilómetros, y la anchura media del cauce es unos 15 metros, dependiendo de las zonas.

Para llegar hasta el Coto de Priaranza, la mejor vía de acceso desde la capital leonesa es la carretera León-Astorga, para después ir hacia Val de San Lorenzo hasta Quintanilla de Somoza, y desde aquí a Priaranza de la Valduerna. Total unos 70 Kilómetros. Existe una segunda vía de acceso hasta Priaranza por La Bañeza, Palacios de la Valduerna, Destriana y Priaranza de la Valduerna.
Las poblaciones más próximas a este tramo acotado son en la parte inferior, Velilla de la Valduerna y Castrillo de la Valduerna. Por la parte superior, Priaranza de la Valduerna. En la zona media, Tabuyo del Monte.

MI MEJOR ZONA DE PESCA

El coto de Priaranza posee, por ambas orillas, excelentes senderos y caminos para transitar. Tiene buenas entradas.
En cuanto a las mejores zonas de pesca, apuntar que todo el tramo acotado tiene “algo” especial. Lo mismo da el principio que el final. Cada metro del río Duerna, en Priaranza, es una maravilla para pescar, pero siempre existen lugares “diferentes” dependiendo del “cristal con que se mire”. Particularmente, me inclino por un tramo que está 200 metros aguas abajo del puente que va a Priaranza de la Valduerna, pasando el área de recreo y esparcimiento y hasta otros 400 o 500 metros más allá. Las tablas son hermosas y existe un pozo, con una entrada y salida, donde merece la pena probar fortuna. Las mejores truchas, o al menos las de mayor tamaño, se pueden conseguir allí.
En esta parte inferior el tramo acotado nos encontraremos, sucesivamente, zonas muy buenas para practicar el lance a mosca ahogada o a mosca seca, con tablas, pozos, raseras excelentes hasta llegar al final, antes de llegar al puente de la antigua central de Velilla.

MOSCAS Y MOSQUITOS RECOMENDADOS

Al tratase de un tramo sin muerte, todos los anzuelos deberán cumplir con la ley. La guardería está muy pendiente de las infracciones y es fácil encontrarla varias veces a lo largo de la jornada.
Si se va a pescar a mosca seca, desde Abril a Junio podemos utilizar todo tipo de tricópteros, en diferentes tamaños. El color miel y el amarillo verdoso, con tejadillo flor de escoba y cercos grises medios o cascudos, suelen dar buenos resultados y nunca fallan. En ninfa, la oreja de libre es infalible.
En Mayo una efémera color oro viejo o una lila, hacen subir a las pintonas a lo largo de todo el día.
En Junio y Julio, una ignita, diferentes hormigas y una efémera carne o la salmón serán imprescindibles.
En mosquito ahogado o pesca a la leonesa con boya, deberemos utiliza cuerdas de tres y cuatro mosquitos, sin rastro. Son efectivos, en el mes de Abril, los mosquitos de cuerpo marrón tabaco en pardo, sangre de toro, verde aceituna en indio oscuro y el morado cardenal o un azulete, en indio negrisco y un pardón.
En Mayo, los mosquitos recomendados van desde el verde aceituna, al oro viejo en pardo o en indio, un malva, un rojo sangre de toro y dependiendo si cae, la sarnosa macho y hembra. Si la temperatura del agua es buena no hay que olvidar el mosquito color chicle, un rosa palo y un lila claro.
En Junio y Julio, la saltona común de bailarín es imprescindible. Después se pueden añadir un amarillo, un carne y un salmón, más bien oscuros al principio, para en Julio poner los más claros. La pluma en indio plateado o avellanado.

Y PARA COMER EN LA TABERNA DE FILIEL

Antiguamente, se comía en el propio pueblo de Priaranza pero, desde hace bastantes años no existe donde poder realizarlo. Se puede acudir a Tabuyo del Monte pero, tampoco está La Rusa, donde se comía de vicio. Desde hace más de diez años, mi cuadrilla y yo acudimos a La Taberna de Filiel donde, Víctor, nos atiende como si fuésemos de casa. En la última ocasión  que comimos allí, el chuletón de la casa y las mollejas, son de auténtico vicio. Se lo recomendamos aunque haya que alejarse del lugar de pesca para acercarse hasta Filiel.

Merece la pena.

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