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6 agosto, 2020

Venancio, nunca colgarás la caña, ni dejarás el mandril de montaje…!!!

“Ciempiés” continuará subiendo las cumbres de la vida desde el sosiego y acompañado de sus muchos amigos

Fotos y texto: Eduardo Garcia Carmona

Acabo de llegar de pescar el coto de Bernesga, en Villamanin (León), zona que conoces muy bien y reconozco que me ha sorprendido el artículo publicado el pasado viernes por Rodrigo Prado Núñez “Lachis”, en La Nueva Crónica de León y, aunque ya lo habías comentado en alguna ocasión, cuando coincidimos en algún evento de Pescaleón o en La Feria del Gallo de León, en La Vecilla, pero no quiero creerlo. Lo siento, Venancio no te “retiras” porque no te dejamos.

Venancio Álvarez López “Ciempiés” es un pensionista, ex ferroviario, ex montañero, pescador en su final porque dice que ha colgado la caña, pero ni el río, ni la montaña, ni el ferrocarril te abandonarán nunca y lo siento, por los honores que me han dado “el rey y la reina de nuestros ríos”, al menos así figuro como “autoridad” de las guas en uno de los cuadros que tengo, no TE JUBILO, aunque la expresión viene de júbilo, alegría, felicidad…y eso sí que te lo deseo.

Soy conocedor de tus 80 años y ¿eso que es para un chaval?

Tienes un largo camino en las Redes sociales, Foros y Asociaciones de Pesca. Tienes títulos y reconocimientos y tienes sobre todo maestría y honradez.
Si has sido y eres un pescador reconvertido a los nuevos tiempos, ¿cómo vas a colgar la caña? Ni se te ocurra porque nos harás hacer lo mismo a los que llevamos más de medio siglo a las orillas de un río y soy uno de ellos, como otros mucho más que te aprecian y no me quiero jubilar del río.

VENANCIO, eres historia de la pesca y tienes que continuar dando “guerra” como lo hacías en tus comienzos acompañando a compañeros ferroviarios, a los ríos que nos acercaba el tren.

Seguro que nunca podrás olvidar las salidas a Veguellina de Órbigo y desde allí, caminando desde la tabla de los Frailes y el puente la Harinera hacia Viloria y el Pozo del Barquero, o bien hacia el puente la Vía y acercándonos al pozo San Pedro cercano a Hospital de Órbigo.
También a Cebrones del Río o al río Tuerto, hasta Otero de Escarpizo. Y en el tren Hullero, el de vía estrecha, a Matallana de Torío y Boñar, o las salidas en el coche de línea de la empresa San Martín, hacia Villanueva de Carrizo.

Después, llegaron los coches con el paso de años y ya te juntabas con amigos que lo tenían, como el “todo terreno” de Lucilo, con el que acudías a Pedrosa del Rey por encima de Riaño y al lado del famoso puente dejabais el coche.

Sin conocernos por entonces, tú y yo recorrimos caminos paralelos. Conocimos ese vergel de truchas y paisajes que nuestra retina retiene con el pico Yordas como emblema y aquellos días que, acampados al lado del río, en Riaño, con tu mujer e hijos disfrutabas del paraíso que conocimos en su mejor momento de esplendor. En aquellos años seguro que nos cruzamos pero no nos conocíamos. Quizás nos miramos más de una vez, como con Guy Roques, pero no debía ser el momento o estábamos demasiado liados con la “reina del río” y el ambiente que había en la zona.

La pesca nos ha dejado muchos amigos comunes y por eso NO TE DEJO COLGAR LA CAÑA. Lo siento “Ciempiés” porque, aunque las piernas flojeen y la vista no te deje enhebrar, siempre tendrás a alguien a tu lado para hacerlo.

Jesús Pariente, a quien tanto apreciabas en vida y admirabas por sus textos, desde “el cielo”, tampoco quiere que cuelgues la caña, seguro.
¿Cómo vas a abandonar este camino que tantas satisfacciones te ha dado?

Siempre continuaré esperando tus textos en facebook o en otros foros, porque eres experiencia y sabiduría de la pesca y la montaña, así como de muchas cosas más.
Tus moscas son únicas, tus tratados sobre hilos de montaje y compaginación de las diferentes numeraciones y marcas, también. ¿Entonces, como vas a colgar la caña?
Colgar la caña para un pescador es alejarse de lo que más adora y tú no vas a dejar sola “la pesca” y olvidada porque, siempre estará en ti. O sea, imposible que la “cuelgues”, amigo.
Con cariño, un humilde pescador, también con 50 años por los ríos, y que te aprecia por encima de todo, te respeta y no quiere que “abandones” el río de la vida.

Eduardo García Carmona